miércoles, 21 de junio de 2017

Crítica: La Momia

Por Iván Fanlo



Hace mucho tiempo que nos imaginamos a Kevin Feige, jefe de la sección cinematográfica de Marvel, sentado en un sillón dorado, con un vaso de whisky en la mano y riendo a carcajadas mientras mira los estrenos de sus "rivales". La compañía es el ejemplo perfecto de como crear y gestionar un universo compartido con coherencia, sentido del espectáculo y rentabilidad. Ni los blockbusters veraniegos ni las nuevas películas de DC han llegado a hacer sombra a la niña bonita de Disney.

Ahora  Universal se ha unido a la fiesta poniendo sus cartas sobre la mesa: Dark Universe,  la  revisión de sus monstruos clásicos que llega para volarnos la cabeza. Bajo este nuevo universo resuenan lo nombres de Alex Kurtzman, Bill Condon, Roberto Orci, Chris Morgan, Christoper McQuarrie, David Koepp, Tom Cruise, Johnny Depp o Javier Bardem. Nada puede salir mal.

Pues bien, su primera película, La momia, es un fail total (ya ha sido tildada como la peor película de Tom Cruise ever...). Empezando por todo lo alto.


Pero no me malinterpreten, he ido a ver el film de Kurtzman, por el que siento mucha simpatía, sin ningún tipo de complejo, hype o antihype posible. La idea la coger  esos antiguos iconos del cine de terror, darles una vuelta y llevarlos más allá me parece interesante. Hacer algo como lo que hizo Alan Moore en sus cómics de La liga de los hombres extraordinarios (los tebeos, no la  fallida adaptación cinematográfica). Peeero si echamos la vista levemente atrás nos encontraremos con aquel despropósito que fue Drácula, la leyenda jamás contada -la cual no entrará dentro del canon de Dark Universe- para temernos lo peor.

Esta nueva La momia es que es una producción insustancial, incapaz de saber que camino tomar ni en que tono contarlo. Lo que empieza teniendo alguna reminiscencia a El doctor Quatermass (bieeeeen), se convierte a ratos en una versión sin gracia de La momia de Stephen Sommers (han copiado hasta lo de la cara en la arena) , para luego juguetear con el terror, copiar Un hombre lobo americano en Londres (ese secundario gracioso que se va pudriendo), ser un film de acción o meter zombies. ¡En la coctelera cabe de todo amigos guionistas, metan y agiten un poquito! Mención especial al espantoso montaje paralelo de la pelea con los cuatro protagonistas, haciendo hincapié en Tom Cruise vs Mr. Hyde, o lo que es lo mismo: una pelea de hooligans borrachos mientras hacen chistes.

Una chorrada. Un despropósito. Y lo peor, muy aburrido.


¿Eres de esos que con unas cervezas tre tragas cualquier cosa? ni lo intentéis, esto no es Dioses de Egipto para partirte el ojete con los colegas ¿Eres  megafan de Tom Cruise? no la veas, hace mucho que no estaba tan mal dirigido. ¿Te encantan esas viejas pelis de terror de la Universal? utiliza el dinero del cine en otra cosa. ¿Te lo pasaste teta con las de Brendan Fraiser? seguro que en alguna plataforma digital te las puedes volver a ver. Hasta la última es mejor que esta.

Mucho se tienen que centrar en este Dark Universe para (re)convencer a crítica y público con sus próximas películas. Mientras tanto, para pasar el mal trago, nos vamos a poner el dvd de Una pandilla alucinante. Haced lo mismo.

Nota: 4

martes, 20 de junio de 2017

Fuera de Serie: Chance

Por Álvaro Tejero

La batalla televisiva está siendo larga y dura, con tal cantidad de participantes que es imposible conocerlos a todos. El año pasado Hulu, una de las nuevas voces, apostó por lo que parecía una apuesta segura para que se hablará de ella. La vuelta del Dr. House /Hugh Laurie como protagonista de una serie dando vida de nuevo a un profesional de la medicina. Se le rodea de profesionales contrastados de la televisión con el gancho inicial de Lenny Abrahamson dirigiendo tras el éxito de La Habitación y ya está, de Dr. House a Dr. Chance y directos al éxito.

Y si uno ve los primeros capítulos hasta se convence. Un par de horas enigmáticas, misteriosas, con estilo y un tanto alejadas de la media de series actuales con ecos de películas como Análisis Final o Vértigo por trama, forma y escenarios. El problema viene si de una temporada de 10 capítulos sobra la mitad. Los episodios empiezan a alargarse sin motivo, dando vueltas sin saber qué quieren contar e incapaces de otorgar una resolución que importe en algo a los que hayan decidido quedarse hasta el final.

Grandes actrices como Gretchen Mol o sorpresas como Ethan Suplee hacen lo que pueden con personajes que se van difuminando en esta adaptación de una novela de Kem Nunn; mientras que Hugh Laurie, ese buen secundario hasta su paso a estrella sigue sin ser capaz de desligarse del Dr. House.

NOTA: 5



martes, 13 de junio de 2017

Critiquilla: Alien:Covenant



Por Isaac Moreira

En un momento de la película el androide David dice respecto a Mr. Weyland, su creador,  que era indigno de su creación. Esa frase define exactamente Alien Covenant.  Ridley Scott, su director, que no creador (recordemos a otros factores importantes de la ecuación como O´bannon, Giger, Moebius), es indigno de Alien.

Empeñado en seguir el erróneo camino de Prometheus y, a su vez, intentando corregir los errores de esta, Scott vuelve a meter la pata hasta el fondo. Primero, volvemos a los lugares comunes de Alien (nave que se desvía de su ruta para seguir una señal en el espacio, tripulación que va cayendo uno a uno, etc). Nada nuevo, vamos. Después, en lugar de explorar las posibilidades que le aportaban los ingenieros (penosamente tratados en Prometheus pero interesantes por otro lado), se los quita de en medio de forma rápida y absurda. Por lo visto, Scott quiere probar nuevos caminos para salirse del denominador común de Alien pero sin salirse de él. Y cuando ve que la jugada no le sale bien, pues borrón y cuenta nueva. Qué decir sobre los/as protagonistas. Igual de ineptos que en Prometheus y totalmente anodinos.  Muy atrás quedó el carisma de personajes como Ripley, Dallas, Ash, Bishop

En ningún momento hay terror o suspense porque te sabes muy bien la fórmula. Incluso ese giro final que se veía venir media hora antes.
Quizá si el Sr. Scott dejara de dar vueltas sin sentido para explicarnos los orígenes de los aliens (cosa que creo que no le importa a nadie o a pocos) y probara a avanzar con la historia, podría realizar una buena película de Alien. Así solo consigue hundirse más y más en el fango.
Para el que le guste el universo Alien le recomiendo que huya de este esperpento y se lea los comics que publicó Dark Horse, a finales de los ochenta, que continúan la historia donde la dejó el film de James Cameron y cuentan con un gran dibujo y guión.

Nota: 2,5



lunes, 12 de junio de 2017

El Décimo Arte: El Remake Bueno, el Feo y el Malo

Por Fernando "Retrocabeza" Gil

¿Os acordáis de cuando salió el DVD y volvimos a comprar muchas de las películas que teníamos en VHS porque se veían mejor y tenían extras? Y lo mismo años después, en menor medida, con el Blu-Ray. Ahora imagina que en vez de un formato estándar tienes tres o cuatro distintos, y que además cambian por completo cada cinco años, dejando obsoleto todo lo anterior. Bueno, pues eso es más o menos lo que pasa con los videojuegos. Por eso se hacen tantos remakes de juegos clásicos.

La simple mención de la palabra remake, asociada con el cine, hace que a muchos se nos pongan los pelos de punta. Tenemos demasiado recientes los remakes de Robocop, Ben Hur o Ghost in the Shell, por poner algún ejemplo. Son muchas las circunstancias (profesionales, temporales y espaciales) que hacen de una película una obra maestra. Es casi milagroso. Desde luego no es algo que se pueda recrear ni con todo dinero y la publicidad del mundo. Sí, la intención de acercar los clásicos a las nuevas generaciones adaptándolos a los nuevos formatos es muy noble, siempre y cuando entiendas qué es lo que hacía especial al original, y en eso fallan casi todos. En sus ansias de "mejorar" el original, ningún remake aporta nada relevante ni novedoso de verdad. Ni siquiera Ridley Scott o James Cameron parecen entender ya lo que hacía especiales a sus primeras películas.


Mientras tanto, en el mundo de los videojuegos, la palabra remake tiene otro significado bien distinto. Para empezar, son mucho más habituales. Debido a su naturaleza, los programas informáticos se deben que adaptar para sobrevivir en un medio que evoluciona constantemente. Cada plataforma de juego tiene sus peculiaridades. Incluso los juegos vienen en diferentes formatos físicos. Por eso todas las versiones del Tetris o del Pac-Man que existen no dejan de ser remakes de los programas originales. Cuando los juegos se quedan obsoletos y se vuelven difíciles de encontrar, la única forma de presentarlos a los nuevos jugadores es relanzándolos. De ahí tanto remaster, versiones HD con mejores texturas, logros, multijugador online y diferentes "añadidos" a los juegos clásicos. Otros remakes se hacen desde cero, respetando a rajatabla el original como el reciente Wonder Boy The Dragon's Trap, o reinventándolo por completo como el futuro Final Fantasy VII.

En los videojuegos, como en el cómic, puede cambiar el equipo técnico y el aspecto de un personaje muchas veces a lo largo de los años, y sin embargo entendemos que sigue siendo el mismo. Podrían enseñarnos cualquier imagen de Mario de los últimos 30 años, con píxeles o con polígonos, y en todas reconoceríamos al mismo personaje. Todos son Mario. Las mecánicas jugables, que definen a un personaje tanto como su aspecto, también evolucionan y añaden movimientos al repertorio clásico. Ahora suenan con orquesta, pero seguimos reconociendo las viejas melodías. El único caso parecido que se me ocurre en el mundo del cine es el de James Bond. Diferentes actores, diferentes estilos, todos Bond. Pero es una excepción. Y Batman. Y seguro que hay más, pero ya me entendéis.


¿Por qué funcionan entonces los remakes de videojuegos, y los de películas clásicas fracasan en casi todos los casos? No es una cuestión de fidelidad. Se puede ser innovador y respetar la obra original al mismo tiempo, como vimos en los remakes de La Cosa (John Carpenter 1982) o La Mosca (David Cronenberg 1986). La clave, como decía hace unas líneas, es respetar "el alma" de una obra, aquello que la hace especial. El remake de Ocarina of Time para Nintendo 3DS, por ejemplo, mejora al juego original en todos los aspectos. No sólo visualmente, sino que incorpora nuevas formas de jugar que lo hacen más accesible para las nuevas generaciones y más atractivo para los veteranos que quieran redescubrir sus juegos favoritos en las plataformas actuales. De no ser por nostalgia o por interés arqueológico, el buen remake puede ser la mejor manera de disfrutar de un videojuego clásico sin tener que enfrentarse a mecánicas obsoletas y carencias del pasado. Si se tratan con respeto, las obras maestras pueden seguir siendo relevantes sin perder su identidad por el camino. En eso el cine tiene mucho que aprender de los videojuegos. Y además son divertidos.


@RetroCabeza
youtube.com/c/Retrocabeza

miércoles, 7 de junio de 2017

Crítica: Dr. Horrible sing-along blog

Por Isaac Moreira


Aaahh… el musical… ese género. Que pocas películas se producen y que público tan  minoritario. Si embargo, es curioso que cada cierto tiempo suele aparecer uno que destaca y levanta pasiones. Que siembra alabanzas por doquier y accede a un público que no ha visto un musical en su vida y no lo volverá a hacer tras consumir la tendencia del momento (aunque seguro que hablará maravillas de este).
Hoy en día es La La Land el que goza de este fenómeno y me gustaría aprovecharlo para revindicar otro musical maravilloso del que apenas hubo repercusión (al menos por estas tierras): Dr. Horrible sing-along blog.

Aunque ya se citó este mediometraje en nuestro dossier películas musicales, el Dr. Horrible se merece más, mucho más, que cuatro escuetas líneas, así que vamos allá.

Dr. Horrible sing-along blog es una web serie de tres episodios de 15 minutos cada uno que se estrenó en su propia página web y de visionado gratis.

La trama no podría ser más sencilla: Billy es un chico tímido terriblemente enamorado de Penny, una chica con la que coincide en la lavandería pero con la que no se ha atrevido a cruzar palabra. A su vez, tiene un alter ego secreto como Dr. Horrible, un supervillano (realmente no es malvado. Es más del tipo Dr. Muerte. De esos que tan solo quieren dominar el mundo para hacer de él un lugar mejor) que está en un punto clave de su carrera. Debe cometer un impactante crimen para así acceder a La malvada liga del mal, liderada por Bad Horse, el purasangre del apocalipsis. Pero ahí está el Capitán Hammer, su archienemigo, para desbaratar sus planes y hacerle la vida imposible como villano… y puede que hasta la sentimental.

El autor de esta pequeña obra maestra es uno de los grandes dioses del panteón friki, nuestro amado Joss Whedon que trabajó en estrecha colaboración con su familia: Zack y Jed Whedon (hermanos) y Maurissa Tancharoen (mujer de Jed Whedon). Los cuatro se ocuparon del guión, la música fue compuesta por Joss y Jed y Joss se encargó de la dirección, obviamente.

Fue rodada durante la huelga de guionistas de del 2007-2008, por lo que Whedon pudo contar con la ayuda de varios amigos: Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre) como el Dr. Horrible, Nathan fillion (Firefly, Castle…) como Capitan Hammer, Felicia Day (The Guild) como Penny y Simon Helberg (The big bang theory) como Moist, amigo y confidente del Dr. Horrible.
Todos hacen un gran trabajo en esta serie. Neil Patrick Harris dota a su personaje una fragilidad y, a ratos, patetismo tremendas pero también le confiere una gran presencia y maldad como villano cuando toca. Nathan fillion es espectacularmente divertido. Creo que nunca nadie ha interpretado tan bien un héroe tan prepotente, narcisista, egocéntrico, asqueroso, cruel e imbécil como él (especialmente cuando explica por qué se hace llamar Capitán “Hammer”). Lo odias nada más entrar en escena. Felicia Day es encantadora y dulce. El bien y la esperanza encarnados.


Las canciones con las que aderezan el metraje son buenas. Muy buenas. Estilo pop y muy pegadizas (yo más de una vez me he encontrado tarareándolas sin venir a cuento). Todas encajan de maravilla. Cada una apoya al estado anímico del personaje o del momento en el que se encuentra la acción. Están en total coherencia y sintonía con la historia. Y, por supuesto, todos los actores están a la altura, especialmente Neil Patrick Harris.  

El frikismo de la trama, las canciones, las actuaciones… sí, todo eso es genial pero lo que de verdad hace grande a Dr. Horrible sing-along blog es la capacidad de Joss Whedon de emocionarnos y conmovernos. Como construye, presenta y maneja a los personajes. La forma de interactuar entre ellos y el final. En ese final, en esos últimos 5 segundos, te das cuenta de que has visto algo que va mucho más allá de unas canciones pegadizas o de una simple comedia friki. El que no se conmueva con ese final no tiene corazón. Así de simple.

Dr. Horrible sing-along blog  fue un hito y gano varios premios de el 2009. Incluso los Primetime Creative Arts Emmy Awards creó una categoría de propio para premiarla, ya que, por su naturaleza de web serie, no encajaba en ninguna.

Hay que mencionar su edición en DVD. A parte de los típicos extras como el making of o el audiocomentario, también incluye un audiocomentario completamente cantado!!!! (supera eso La La Land).

Desde hace años Joss Whedon y los demás autores han confirmado que se está trabajando en una secuela. El proyecto parece avanzar despacio y sin prisa. No hay problema. Hasta entonces esperaremos para volver a cantar, reír y llorar de nuevo con el Dr. Horrible algún día. 

Nota: 10

martes, 9 de mayo de 2017

Critiquilla: Lady Macbeth


Por Isaac Moreira

Lady Macbeth se desmarca del cine al uso. Primero por su protagonista, una mujer de mediados del siglo XIX que se niega a ser un mero mueble decorativo para uso y disfrute de un marido impuesto. Ante todo Katherine tiene un imponente instinto de supervivencia mental y emocional que reacciona en contra de su situación. El segundo mérito del film es la estética y el ritmo. William Oldroyd maneja con maestría los silencios para mostrar la tediosa rutina. Pone especial cuidado en la estética, la composición de los planos, la fotografía…  sin llegar a caer en un ejercicio de estilo desenfrenado y vacuo. Toda imagen está al servicio de la narración. El tercer mérito es la visión objetiva de la historia. Oldroyd no recurre a la música como catalizador de emociones. No ensalza la valentía o coraje de Katherine. Tampoco su desesperación por una salida a su situación o la dureza, incluso crueldad, de sus actos para ello. Simplemente nos cuenta una historia sin tomar partido y deja libertada para que cada cual vea en Katherine a una heroína o una psicópata.
Lady Macbeth  se mueve en espacios compartidos por Cumbres Borrascosas, Jane Eyre, Las diabólicas o Stoker. Recomendable verla en pantalla grande y en versión original.

Nota: 7,75