martes, 9 de mayo de 2017

Critiquilla: Lady Macbeth


Por Isaac Moreira

Lady Macbeth se desmarca del cine al uso. Primero por su protagonista, una mujer de mediados del siglo XIX que se niega a ser un mero mueble decorativo para uso y disfrute de un marido impuesto. Ante todo Katherine tiene un imponente instinto de supervivencia mental y emocional que reacciona en contra de su situación. El segundo mérito del film es la estética y el ritmo. William Oldroyd maneja con maestría los silencios para mostrar la tediosa rutina. Pone especial cuidado en la estética, la composición de los planos, la fotografía…  sin llegar a caer en un ejercicio de estilo desenfrenado y vacuo. Toda imagen está al servicio de la narración. El tercer mérito es la visión objetiva de la historia. Oldroyd no recurre a la música como catalizador de emociones. No ensalza la valentía o coraje de Katherine. Tampoco su desesperación por una salida a su situación o la dureza, incluso crueldad, de sus actos para ello. Simplemente nos cuenta una historia sin tomar partido y deja libertada para que cada cual vea en Katherine a una heroína o una psicópata.
Lady Macbeth  se mueve en espacios compartidos por Cumbres Borrascosas, Jane Eyre, Las diabólicas o Stoker. Recomendable verla en pantalla grande y en versión original.

Nota: 7,75


martes, 2 de mayo de 2017

Crítica: Guardianes de la Galaxia Vol. 2

Por Ivanckaroo Banzai


"¿Para cuándo un Baby Yondu o una Baby Nebula?"

¿Recuerdan lo mono que era Baby Groot en la primera parte en esa pequeña escena bailando? ¡Pues aquí sale de nuevo! Varias veces. Muchas veces. ¿Recuerdan lo cínico y cabrito que era Rocket Raccoon? ¡Lo sigue siendo! Una y otra vez. Una y otra vez. ¿Recuerdan lo bien que encajaba Drax como recurso cómico por su honestidad e incapacidad para entender nada que no tuviera sentido literal? ¡El personaje sigue fiel a esas características! Escena tras escena tras escena. ¿Recuerdan las persecuciones galácticas y combates entre naves, multitudinarias y caóticas? ¡Volvemos a tenerlas! Más masivas, más caóticas, más confusas. ¿Recuerdan los "huevos de Pascua" y apariciones estelares del Universo Marvel como Howard el Pato o Carina? ¡Agarren la wikipedia! Porque en la secuela también hay. A docenas. ¿Recuerdan a Starlord avanzando en la trama a ritmo de canciones setenteras? ¡Que el ritmo no pare! Temas añejos para todos los personajes. Para cualquier cosa que hagan. En todo momento.

Y así es esta secuela. Lo mismo, pero más. Demasiado. Habría encajado perfectamente como frase promocional "¡Guardianes de la Galaxia 2! ¡Más Guardianes de la Galaxia que nunca!". Y que esto no les espante. Es una buena película; tan ingeniosa y espectacular como la primera, pero rayando el exceso y tambaleándose en sus más de dos horas y cuarto de duración. 


La gran mayoría de detalles que hacían genial a la primera aquí se multiplican y muchas aportan poco o nada al desarrollo de los personajes o a la acción, y cuando la cantidad se aumenta por mucho que se mantenga la calidad, puede llegar al empacho. ¡Tranquilidad! Esto no es un Transformers 4 donde a las dos horas de explosiones parece que se acaba la película, y uno quiere morirse al ver que no sólo no ha acabado sino que queda otra hora más. No; por suerte aquí no pasa aunque la amenaza de que suceda es constante. Lo que ayuda a compensar esa saturación es la pausa que toma el guión con la mitad de sus protagonistas y que, de nuevo rayando el exceso, está a punto de caer en el tedio. Curiosamente una de las muchas sobrecargas de la película, la cantidad de personajes, es la que salva el segundo acto. Rocket, Groot y Yondu hacen cosas mientras los demás están en una sitcom tipo Primos Lejanos. Starlord se pasa una hora de metraje sentado o paseando con Kurt Russell; Drax está sentado en unas escaleras hablando o durmiendo; Gamora, gruñona en plan "mamá Winslow", entrando y saliendo por puertas o sentada en la hierba mirando el horizonte mientras unos y otros intercalan chistes. Hasta que llega el tercer acto y empieza un despiporre de acción con los, así a ojo, 384 protagonistas disparando, volando, contando chistes, lanzando hadokens, haciendo el Matrix y mil cosas más.

A estas alturas y habiendo visto el tráiler, dudo que a nadie que no la haya visto le sorprenda que la película va del reencuentro de Starlord con su padre, Serpiente Plissken, y ahondar en el concepto de familia que ya parecía claro en la primera. Ese arco argumental se ve totalmente diluido en la miríada de personajes, chistes y referencias que plagan cada escena. Sinceramente, después de 85 planos de Baby Groot siendo mono, 47 escenas de Rocket vacilando hasta al piloto automático y 75 páginas de diálogos graciosos de Drax, el desarrollo de Starlord queda en el olvido y ya nos importa un pimiento. Es muy difícil engancharse al corazón de la historia cuando queda media hora para que acabe. Y justo cuando la película está desmoronándose es cuando uno de los personajes secundarios toma un protagonismo que no parecía que iba a tener y pone las cosas en su sitio. Además, parece que James Gunn se da cuenta de que la conexión sentimental llega tarde, ahogada entre tanto actor con maquillaje y le entra el pánico soltándonos de golpe el arco emocional de Gamora para reforzar el tema familiar, cuando no hemos visto más que dos escenas cortas de desarrollo. Casi como Los Vengadores 2 o Civil War, se queda a un frame de quedar aplastada por su propio peso, y aún así Marvel ha conseguido de nuevo levantar la película.
Al ser muy parecida a su antecesora, los actores siguen el molde de los personajes que conocen más que bien, aunque con el problema global de la repetición constante. Drax es el mismo y no cansa como alivio cómico, pero casi; Batista, tan bien o incluso mejor dándole vida. Lo mismo vale para Rocket y Groot. Chris Pratt y Zoe Saldaña son los grandes perdedores de la película porque el guión se encarga de pasar de puntillas por sus personajes; y si hay dos vencedores, son Michael Rooker y Sean Gunn. Del primero destacar tanto su actuación como que su personaje es el que tiene más y mejor desarrollo. Sean Gunn ya hacía de lugarteniente en la primera y aquí le vemos en parte como elemento de cohesión dentro del grupo de Yondu; buena actuación para un personaje emotivo y gracioso al que dan ganas de ver en la tercera parte. Kurt Russel y Stallone salen en la peli. Sí, salen. Por decir algo más de sus actuaciones: sin chispa el primero, sin minutos el segundo. Lamento anunciar para los fans de la acción ochentera que no veremos una reunión Tango y Cash pero sí tenemos el placer de ver a Walker y Talker cara a cara por primera vez desde la maravillosa Máximo riesgo. Eso y un cameo muy especial.... bueno, dos... en realidad tres... cuatro... muchos. Con más escenas extra después de los créditos que capítulos tiene Firefly para dejar hueco a una tercera entrega, una cuarta, una quinta, una película de cierto personaje, otra de tal grupo de personajes, y si me apuran hasta media docena de franquicias. A este paso Marvel nos va a anunciar en el final de Guardianes de la Galaxia 3 una trilogía protagonizada por "figurante que se rasca la oreja al fondo del pasillo en segundo plano #5".


Dado que la música fue tan importante en la primera, era evidente que aquí iba a tener protagonismo. Y a riesgo de ser pesado, vuelve a pasar exactamente lo mismo que con los chistes de Drax, las macarradas de Rocket o las monerías de Groot. Están bien las canciones. Todas ellas. Pero son tantas que llega un momento en que algunas empiezan a pasar desapercibidas, o por el contrario distraen de lo que está pasando. Ahora bien, cuando el chiste está inspirado, la macarrada encaja, la monería da en el clavo o la canción agiliza la trama es una autentica gozada de película.
En cuanto a los aspectos técnicos cumple los estándares de Marvel de creatividad, color y CGI. Aunque por los tráilers me temía que fuera a quedarme ciego de tantos colores chillones, el fotógrafo es generoso y no se me derritieron las corneas.

Espectacular, irregularmente divertida y en definitiva digna continuación de la original que gustará a unos más y a otros menos que la primera, pero dando lo que promete.


Nota: 7


viernes, 21 de abril de 2017

Game Over: Adaptaciones Horribles de Videojuegos al Cine

El chocolate está muy bueno, también el jamón... pero juntos no combinan en absoluto salvo que uno tenga unos gustos muy particluares. Lo mismo pasa con el cine y los videojuegos. Sería muy extenso analizar cada posible razón para que el salto de los bits al celuloide (o el camino contrario) casi nunca funcione pero podríamos plantearnos ciertas preguntas:


¿Quién en su sano juicio haría una película basada en un videojuego en el que hay un fontanero italiano, en un mundo de flores que escupen fuego, tuberías gigantes de colores chillones, champiñones que andan y tortugas hipertrofiadas?

¿Qué sentido tiene gastar 100 millones de euros en una película basada en un videojuego que ha costado tres veces más?

¿Para qué hacer una película basada en un videojuego que ya es una película en si mismo? ¿O que por la duración y complejidad del juego obligaría a su conversión al cine a constreñir trama, eliminar personajes, etc hasta perder todo su sentido?


Vamos a repasar alguna de las calamidades que se han perpetrado intentando envolver chocolate con jamón.



Super Mario Bros. (Annabel Jankel y Rocky Morton, USA, 1993)
Por Fernando "RetroCabeza" Gil

Super Mario Bros es lo que pasa cuando juntas a unos directores de videoclips con un material que no entienden, cuando quieres hacer una película oscura pero para toda la familia porque hay que vender juguetes, cuando el guión se reescribe sobre la marcha y los actores están desmotivados y bebiendo durante el rodaje. Todo lo que pudo salir mal salió peor, y sin embargo Super Mario Bros se convirtió en el modelo a seguir para la mayoría de adaptaciones de videojuegos al cine. Ni siquiera Bob Hoskins o Dennis Hopper, ni todos los dinosaurios del mundo pudieron salvar este desastre de película. Un documental sobre su producción sería mucho más interesante de ver. Porque hay que aprender de los errores para que no se vuelvan a repetir.



Street Fighter (Steven E. de Souza, USA, 1994)
Por Fernando "RetroCabeza" Gil

Lo bueno de Street Fighter (la película) es que nos recuerda a la época en la que Street Fighter II era la reina de los recreativos, con sus estilos de lucha, sus escenarios vivos, y sobre todo unos personajes con motivaciones personales que derrochaban carisma. Lo malo es que nada de eso está presente en la película. Tenían los ingredientes perfectos para crear una divertida aventura de artes marciales alrededor del mundo, pero Street Fighter es la película de acción más estándar y absurda que te puedas imaginar. Secundarios sin sentido, cosplay del malo, Jean Claude Van Damme... Raúl Juliá es el único que parece tomarse en serio el que fue, por desgracia, su último trabajo.



Double Dragon (James Yukich, USA, 1994)
Por Ivanckaroo Banzai

Parece mentira que el gran Paul Dini, uno de los mejores guionistas de Batman, haya sido el responsable del libreto de esta soberana castaña. Double Dragon fue una de las grandes franquicias en los beat'em ups de los ochenta en el subgénero popularmente llamado "yo contra el barrio". Títulos como Final Fight, Streets of Rage o The Punisher en el que el protagonista se abría paso por callejones chungos apalizando a los malos. Pues bien... sustituyan todo lo violento, grimoso y decadente ochentero por lo más ridículamente hortera y "molón" de los 90 y nos sale este Double Dragon. Siendo sinceros, qué grandes malas películas habrían quedado para la historia de haber pasado estos juegos por las manos de Cannon Films. Todo es un despropósito en esta versión, desde el pelo de Robert Patrick hasta las "actuaciones" de Alyssa Milano y Mark Dacascos. La trama es una estupidez y los diálogos se encuentran entre los más vergonzosos de la historia.



House of the dead (Uwe Boll, Alemania, 2003)
Por Iván Fanlo

Con esta "adaptación"  del divertido arcade-shooter de Sega tuvimos el placer de conocer a Uwe boll. De hecho podríamos rellenar este dossier con la mitad de su filmografía y titularlo "como NO adaptar un videojuego". En House of the dead el festival del humor empieza desde el primer minuto: una rave que parece un botellón de barrio, vomitonas, personajes estupidos a más no poder, tetas, zombies, más tetas, efectos bochornosos con trampolines en primer plano (por si no hemos visto el truco a la primera), tiempo bala cuando ya no estaba de moda, intercalar pantallazos del videojuego...decenas de lindezas metidas porque sí, sin ningún tipo de sentido ni conexión argumental. Un delirio.
El caso es que Mr Boll debió ser el único ser vivo en la tierra al que le gustó la pelicula porque le cogió el gusto a esto de destrozar videojuegos en la gran pantalla. Aquí empezó el mito.



Doom (Andrzej Bartkowiak, Reino Unido, 2005)
Por Iván Fanlo

Si ahora vemos en cartelera un film con un reparto como este (Karl Urban, Rosamund Pike, Dwayne Johnson), nos lanzamos al cine de cabeza. Pobres aquellos insensatos que lo hicieron en 2005 con la película de Andrzej Bartkowiak (a quien no le importó volver a destrozar otro videojuego cuatro años después con Street fighter: la leyenda de Chun Li). Reconozco que la cinta se empeña en homenajear durante todo el metraje al famoso FPS, big fucking gun incluída, pero sin un decente hilo conductor y buen pulso la adaptación de Doom acaba convirtiéndose tan solo en un aburrido paseito por los lugares comunes de la serie b. Aún así es una de las películas más salvable de toda esta lista y con birra (o muchas birras) en mano y las expectativas por los suelos puede ser "disfrutable".



DOA: Dead or alive (Corey Yuen, USA, 2006)
Por Iván Fanlo

Aunque el director y coreógrafo Corey Yuen es un artesano del cine de artes marciales de Honk Kong, con alguna escapadita interesante al extranjero, Dead or alive es una de sus peores películas. De nuevo tenemos un film que pasa por completo de la historia para atosigar al espectador con una sucesión de combates, chistes malos y planos de teta-culo hasta el final. Reconozco que las escenas de acción no están del todo mal, pero todo es tan vacío que hasta el juego original de Tecmo, que nunca me gustó, tenía más alma que esta película. Una pena, porque Corey Yuen podía haber hecho un trabajo decente si hubiera escapado del montaje videoclipero y si no hubiera convertido su  DOA en una explotación sin sentido de Los ángeles de Charlie.



In the Name of the King: A Dungeon Siege Tale (Uwe Boll, USA- Canadá-Alemania, 2007)
Por Ivanckaroo Banzai

No tiene morro ni nada Herr Boll. Haciendo películas como churros para perder dinero y que las triquiñuelas legales de impuestos y subvenciones  hagan que siempre gane dinero.  Aún así nos quitamos el sombrero ante su falta de escrúpulos a la hora de comprar licencias de videojuegos y hacer películas que generalmente poco o nada tienen que ver con la fuente de inspiración. Además su proceso de casting se basa en llamar a un representante y preguntar cuáles de sus actores están disponibles de tal a tal fecha. ¿Que necesita un actor veterano libre entre abril y julio para hacer de narcotraficante latino? Da igual que el actor sea demasiado mayor, chino y que toda su carrera la haya dedicado a papeles cómicos porque tiene narizón y voz de pito. El papel es suyo. En Dungeon Siege vemos a Ray Liotta de hechicero o Burt Reynolds de rey ; el despiporre. De haber estado vivo Paco Martínez Soria, lo habríamos visto de arquero elfo.  La película, larga como una semana sin pan,  narra las peripecias de un granjero en un mundo des espada y brujería luchando contra los orcos y el brujo de turno.



Max Payne (John Moore, USA-Canadá, 2008)
Por Ivanckaroo Banzai

Max Payne fue un estupendo juego de acción en tercera persona cuya virtud estrella era el uso del llamado "tiempo bala", lo que de toda la vida se ha llamado "cámara lenta". El amigo Max es un policía traumatizado por el asesinato de su mujer y su hija que busca venganza entre tiroteos y viñetas pulp con una narrativa de film noire que lo convierte en una joyita. La peli imita con poco acierto lo bueno del juego y se quedaría en una descafeinada película palomitera si no fuera por la nefasta decisión de dar el papel de Max a Mark Whalberg . El rapero Marky Mark es un actor decente que tiene un amplio rango de registros, pero el de duro madero en pleno torbellino de alcohol y venganza no es uno de ellos. Es verle y escuchar uno en su cabeza "feel it feel it... fell the vibration".



Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo (Mike Newell, USA, 2010)
Por Fernando "RetroCabeza" Gil

Prince of Persia es un sueño hecho realidad. Jordan Mechner consiguió crear el primer videojuego cinemático mezclando las trampas de Indiana Jones, los duelos de Errol Flynn y la magia de las 1001 Noches. Ya fuera como reto personal o por genuina ambición, Mechner convirtió su juego en un guión de cine que se haría realidad 20 años después. En pleno resurgir del cine de aventuras, Las Arenas del Tiempo lo tenía todo para triunfar. Sin embargo, el resultado no puede ser más... MEH. Es una buena película, quizá la mejor de esta lista, pero una de esas que se olvidan nada más verlas. Los videojuegos de Prince of Persia, a pesar del paso del tiempo, siguen siendo memorables.



The king of fighters (Gordon Chan, Japón, 2010)
Por Iván Fanlo

King of fighters es basicamente el film que hará que Mortal kombat te parezca el Be-Hur de las películas de torneos de lucha. Teniendo en cuenta que está dirigida por Gordon Chan las alarmas ya empiezan a sonar cuando leemos su nombre en los créditos, y es que el director tiene el dudoso honor de haber hecho alguna de las pelis menos interesantes de Jackie Chan. Si a una dirección incompetente le añadimos una fotografía espantosa, un guión quese pasa por el forro la jugosa historia de los KOF originales para contarnos bobadas sobre dimensiones alternativas, unos personajes ninguneados a los que solo se les respeta el nombre original (especial atención a Rugal, ese villano convertido en payaso de circo más aficionado a los disfraces que Mortadelo) y unas peleas ridículas.
¿Una de las peores adaptaciones de un videojuego al cine? Sin ninguna duda. ¿Unos de los perores films que he visto en mi vida? También.



lunes, 17 de abril de 2017

Crítica: Star Wars - Episodio V: El Imperio Contraataca

Por Ivanckaroo Banzai



"Luke... yo soy tu papi papi, papichulo" (aunque en realidad en la peli no dice "Luke, yo soy...", dice "No, yo soy...")


Enhorabuena George Lucas. Enhorabuena por recoger lo mejor de géneros que estaban ya en desuso y reciclarlos en una amalgama creativa brillante. Y enhorabuena por dejar la dirección y el guión de tu obra en manos más competentes que las tuyas para esas lides.  A veces segundas partes fueron buenas. Esta no sólo es buena, sino que es además una de las mejores películas de todos los tiempos.
Los amantes del cine de entretenimiento debemos dar las gracias a Lucas. Sin él, es poco probable que hoy pudiéramos disfrutar de Vengadores, Piratas del Caribe, Matrix y un largo etcétera. La saga galáctica es la prueba de que se puede hacer muchísimo dinero, entretener a varias generaciones y filmar un producto de calidad. Todo a la vez.


Algún tiempo después de la destrucción de la Estrella de la Muerte, los malos quieren aplastar de una vez por todas la rebelión de los buenos. Para evitar la debacle, Luke decide sacarse las oposiciones a Jedi mientras sus compañeros se van a la ciudad de la minoría racial, por aquello de que en la primera parte sólo había humanos caucásicos. Allí son capturados y Luke corre en su auxilio, sólo para descubrir que ya se han escapado ellos por su cuenta.

Contada así la trama parece muy tonta. Nada más lejos de la realidad. El Imperio contraataca es un ejercicio cinematográfico brillante. No sólo desarrolla más las relaciones, miedos y virtudes de los personajes; también rompe con el esquema del antagonismo entre el bien y el mal con la mítica escena sobre quién es Darth Vader. El impacto de ese momento, en una sóla frase, es tan brutal que es imposible quedarse impávido. Sirvan como ejemplo los videos de YouTube en la que padres que vieron de niños esa película graban a sus hijos reaccionando a esa escena al verla por primera vez. Las caras lo dicen todo; desde el asombro hasta la mirada seria al asistir a algo que rompe la percepción que tenían de la vida. De repente se nos desvela que hay grises, que no todo es lo que parece; que el mundo puede ser mucho más complejo de lo que uno quisiera. El Imperio contraataca es el momento de máxima debilidad del héroe. Es la derrota. Y por eso precisamente es la más humana de la trilogía.


Dado que el presupuesto fue aproximadamente el doble que su predecesora, la calidad general en pantalla aumenta con respecto a Una nueva esperanza, pero en plan bien; a veces mayor presupuesto conlleva mayor cantidad de cosas innecesarias. El estilo visual es continuista, los actores son los mismos, la acción está mejor rodada, la banda sonora mejora si cabe... todo perfecto. Bueno, todo no. Sólo tiene una pega que le impide llegar a la matrícula de honor: que es una secuela. Ya sé que a muchos les parecerá que no es para tanto, pero en esta santa casa somos aficionados a las películas redondas en las que no se tenga que haber visto tres películas, una miniserie y leído los fascículos para entenderlas, algo muy habitual en el cine palomitero actual. El Imperio contraataca no llega ni de lejos a esos extremos pero yo la vi antes que Una nueva esperanza y aunque por supuesto me quedé maravillado, sí fui un poco a rastras durante el primer acto. No sabía quién era quién ni de dónde venían las relaciones entre los personajes, o qué era la Fuerza, etc. La película es muy amable en ese sentido porque en ciertas escenas los personajes tienen su leve momento de diálogo para exponer quiénes son y resumirnos en una frase eventos de la primera Star Wars. No estaría mal que el guionista de esta joya, Lawrence Kasdan, le diera clases de síntesis a Christopher Nolan.

Imprescindible.

Nota: 9,5

miércoles, 12 de abril de 2017

Critiquillas: El Bar



Por Isaac Moreira

El bar es una película 100% Álex de la Iglesia en lo bueno y en lo malo.

En este caso los aspectos positivos son numerosos: una gran dosis de humor negro (a veces muy macarra) e inteligente, un ritmo rápido pero sin atosigar al espectador, el buen manejo del escenario (la película transcurre en pocos espacios pequeños y cerrados) y de los personajes. Como director de actores, debo decir que nadie saca lo mejor de Mario Casas como Álex de la Iglesia. Lo mismo se podría decir de Blanca Suárez. El resto del elenco cuenta con grandes actores. Valores seguros que nunca le fallan al director de El día de la Bestia. El guión es muy bueno. Las dinámicas entre los personajes y la fluidez de los diálogos permiten giros insospechados en la trama sin resultar demasiado abruptos.

En El bar encontramos dos clásicos de su filmografía: el primero es la mezcla de comedia, thriller, suspense y terror de una forma homogénea, difuminando las barreras entre géneros. El segundo es cierto marco castizo y examen social (este caso mejor encajado que en otras de sus obras), que aporta una dimensión extra al largometraje.

Lo malo de El bar es otro clásico del director: que no sabe cuando parar. Termina llevando al paroxismo máximo a los personajes. Aunque en este caso aguanta el pulso más de lo habitual antes de caer en el desenfreno total. Aún con todo es muy recomendable.

Nota: 7,5



martes, 11 de abril de 2017

Critiquillas: Ghost in the Shell



Por Isaac Moreira

Una estética cuidada, una buena banda sonora que incluye algunas piezas de la película de animación de 1995 y unos buenos efectos especiales. Ahí se queda todo lo positivo que se puede decir de este film.

Su principal problema es que contiene todos los elementos de la obra de Masamune Shirow pero sin llegar a ser Ghost in the Shell. Los personajes tienen sus nombres y su estética pero no los reconocemos. Sus personalidades, motivaciones y trasfondos están adulterados (especialmente en el caso de su protagonista, Motoko Kusanagi) y/o poco cuidados.

Al terminar el visionado uno se queda con la sensación de que, más que una adaptación, han hecho una historia totalmente diferente en la que tan solo se han integrado tres escenas de la película original (eso sí, muy bien realizadas). Y da algo de rabia porque, en lugar de aprovechar muchas buenas ideas (tramas, tecnología, acción, filosofía…) de Shirow, se ha vuelto a caer en los mismos lugares comunes de siempre. Una historia que ya hemos visto y que ya cansa.
Como diría Kusanagi, un bonito robot pero carente de ghost.

P.D. He echado mucho de menos a los tachikomas.

Nota: 5