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Por Iván Fanlo

Una de las cosas que tenía más clara cuando pensaba en hacer el blog, era la de tener una sección sobre los vhs. Hablar de ellos, para mí, significa hablar de toda una generación. Una generación que creció amando el cine gracias a los maravillosos 80. Pero sobre todo, una generación que, a partir de la siguiente década, invirtió mucho tiempo y dinero en convertirse en cinéfilos y coleccionistas.


Advertencia legal antes de la película

Muchos de nosotros crecimos atados a un reproductor de video y la visita semanal para alquilar cintas era tarea obligatoria. Recuerdo andar con cara de bobo por las distintas secciones del videoclub, rodeado de montañas de videocasetes. Cuando mi padre estaba despistado, solía correr a la sección de terror para mirar hipnotizado los posters y las carátulas.Tuve la suerte que mi padre se aficionó durante algún tiempo a alquilar cualquier cosa que pusieran en aquella sección sangrienta. De esta forma, mis tardes de dibujos animados y Club Disney empezaron a ser sustituidas por extraños nombres, como El terror no tiene forma, Granja maldita, Terroríficamente muertos, Re-animator o vinieron de dentro de…

Lo que al principio me asustaba acabó por convertirse en mi género preferido.Y cuando digo que me daba miedo, me refiero a que era un niño demasiado asustadizo. Asutadizo hasta el punto de hacerme pis en los pantalones cuando vi, por primera vez, el videoclip Thriller de Michael Jackson. O ponerme a llorar, delante de toda mi familia, con alguna escena de la mítica serie V.

Por si fuera poco parecía que el terror se estaba poniendo de moda y en televisión les dio por poner espacios y ciclos sobre este tipo de cine. Antena 3 nos brindó el mejor escaparate del horror que ha dado nunca la televisión. Su nombre, Noche de lobos. Cualquier amante del terror todavía recuerda, con nostalgia, las noches de los domingos como unos de los mejores momentos de la semana. Yo me conformaba con que me dejaran ver la presentación y poner a grabar mi viejo video philips, para poder disfrutarlo al día siguiente. Viendo ahora los títulos que programó Juan Luís Goas, parece mentira que pudieran verse en un canal de televisión cosas como Demons, Rabia, Basket case o Society.


Cabecera de Noche de lobos


Presentación de Demons

Aquí fue donde mi vhs empezó a convertirse un verdadero aliado cinéfilo. A Noche de lobos le siguió Alucine, los ciclos de Corman o Monty Python en la 2, los pases de madrugada de pelis de la troma en Antena 3, los largos maratones de animación de canal plus…Se puede decir que las revistas con la programación de la semana y la tecla rec del video, fueron unos de mis mejores amigos durante mucho tiempo.

Con los años, y las estanterías llena de grabaciones, la cosa empezó a cambiar. Ahora tenía paga semanal, lo cual significaba varias cosas. La primera, que podía comprar mis propios videos originales. Pero la segunda, y más peligrosa, que podría tener otro reproductor y grabar de video a video. Esto significó no solo aumentar las visitas a mi video-club de siempre, si no descubrir los demás videoclubs de la ciudad, páginas amarillas en mano, para así ampliar el campo de frikismo.

Después de las excursiones a la caza de cintas, siguieron: el descubrimiento de tiendas que te hacían copias de pelis rarísimas por un módico precio; el intercambio vía correo ordinario, con gente de todo el país o incluso de Argentina; la llegada del dvd, que hacía saldar las viejas cintas en establecimientos y videoclubs; las visitas a rastrillos y tiendas de segunda mano, internet, los blogs, más intercambios…Con el tiempo todo se acabó. El vhs vio perdida su batalla con el dvd, y hubo que empezar de cero.

En nuestros días, conseguir o ver películas es una tarea fácil. Las podemos descargar, ver online, comprar el dvd coreano subtitulado de una peli que alguien nos acaba de recomendar en un foro…, o incluso hacernos una maratón para la noche del viernes en una web de pago.Aunque suene a discurso fácil y repetitivo, nos hemos convertido en discos duros andantes, sobrecargados de información dentro de una sociedad que no para de consumir y consumir, pero que muchas veces no disfruta del todo de las cosas. Que conste que yo me pongo el primero de la fila.

No quiero decir que ser cinéfilo ahora sea algo sencillo. Pero si creo que los que vivimos esa época y decidimos invertir, o malgastar, todo ese tiempo, nos ha marcado mucho como amantes del cine. Al fin y al cabo el séptimo arte tiene que tener algo de romanticismo-ya veis, me pongo ñoño-.

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A partir de la próxima entrada de Video-Manía rescataré viejos vhs de mi colección. Espero que disfrutéis tanto como yo.

Ah, y no olvidéis rebobinar la película antes de devolverla.

En la web de Viruete podéis escuchar un simpático podcast sobre la época videoclubera

Fuentes: youtube, Viruete