domingo, 1 de abril de 2012

Bienvenidos a Cine y otras drogas


Todo tiene un principio.
Si pudiéramos viajar en el tiempo hasta 1984, ahí estaría yo, dentro del ya desaparecido video-club Avenida, donde mi padre me llevaba dos o tres veces por semana, rodeado de cientos de vhs y alquilándome el mismo video de Mazinger Z una y otra vez.
Ese es el principio de mi enfermedad cinéfila y de mis ansias por devorar todo tipo de películas, así que supongo que también será, a su manera, uno de los detonantes que me ha llevado a empezar este blog. Hay muchas otras razones, como la de no darle la murga a mis amigos hablándoles de cine a todas horas o la de hacer algo productivo o que pueda interesarle a alguien. No quiero que sea una web ombliguista, masturbatoria y autocomplaciente, en la que me dedique todo el tiempo a hacer críticas de películas e intentar demostrar lo mucho que se de cine. Todo lo contrario. Primero, porque realmente no creo que sepa tanto de cine, y segundo, porque quiero que sea una página participativa en la que se muestren distintos puntos de vista, como ya iréis viendo en las distintas secciones.

He recordado como se empezó a gestar mi amor por el cine, pues que mejor manera de abrir el telón de Cine y otras drogas que hablar sobre como empiezan las películas. Para ser más exactos, sobre sus títulos de crédito.
Una de las mejores maneras de atraer al espectador y de mantenerlo con la mirada fija en la pantalla, es dejándolo clavado en la butaca desde el primer momento. Un buen comienzo siempre es importante. Es así como desde hace años los títulos de crédito se han convertido, muchas veces, en un arte en si mismos.
Aún recuerdo la gran repercusión que causó el opening de Seven en 1995, el cual lanzó a la fama a su creador, Kyle Cooper. Con el tiempo, Cooper, se ha convertido en uno de los grandes artesanos de los créditos, como demuestran sus trabajos en Spiderman de Sam Raimi o el remake de Amanecer de los muertos. Pero esto no es algo nuevo, Saul Bass o Maurice Binder ya nos demostraron más de 50 años atrás lo que eran capaces de hacer, por poner un ejemplo, en Psicosis o 007 contra el Dr. No, respectivamente.

Os dejo una pequeña muestra de alguno, no todos, de mis títulos de crédito preferidos.
Luces, cámara,… ¡acción!

Barbarella
(1960, Roger Vadim)
Diseño de los créditos: Arcady and Maurice Binder




Vertigo, de entre los muertos
(1958, Alfred Hitchcock)
Diseño de los créditos: Saul Bass




007 contra el Dr. No
(1962, Terence Young)
Diseño de los créditos: Maurice Binder.




Atrápame si puedes
(2002, Steven Spielberg)
Diseño de los créditos: Nexus Productions(Kuntzel + Deygas)




La vida de Brian
(1979, Terry Jones)
Diseño de los créditos: Terry Gilliam




Watchmen
(2009, Zack Snyder)
Diseño de los créditos: yU+co + Zack Snyder




Bienvenidos a Zombieland
(2009, Ruben Fleischer)
Diseño de los créditos: Ben Conrad




Amanecer de los muertos
(2004, Zack Snyder)
Diseño de los créditos: Kyle Cooper




7even

(1995, David Fincher)
Diseño de los créditos: Kyle Cooper




Enter the void
(2009, Gaspar Noé)
Diseño de los créditos: Gasper Noé + Tom Kan





Matar a un ruiseñor
(1962, Robert Mulligan)
Diseño de los créditos: Stephen Frankfurt







2 comentarios:

  1. Hostia Fanlo, cuándo he visto que ponías títulos de crédito me he tirado para abajo para ver si habías puesto Enter the void. Que maravilla!

    A mí, de los que recuerde que haya visto últimamente, me gustaron mucho también los de Balada triste de Trompeta. Como pequeña pizca cañí a tu selección.

    Buena selección has hecho.

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  2. Monti, estuve a punto de poner ese o los de "La comunidad", pero al final ya había puesto demasiados.

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