lunes, 21 de mayo de 2012

VIDEO-MANÍA: Street trash

Por Iván Fanlo


Si me preguntaran sobre mis primeros recuerdos relacionados con el mundo del séptimo arte, podría decir unos cuantos. Como la tremenda llorera al ver Bambi en pantalla grande, los ronquidos de mi padre cada vez que me acompañaba al cine y se quedaba dormido o la larga cola que tuvimos que hacer para ver ¿Quién engañó a Roger Rabbit?. Lo que si tengo claro es mi primer recuerdo sobre los vhs, la carátula de Street trash, aquí titulada Violencia en Manhattan. Esas dos piernas cercenadas sobre fondo negro me fascinaban y asustaban a la vez.
La primera vez que la vi tendría unos 10 años, y toda esa sangre amarilla y azul salpicando la pantalla me marcó como adicto al gore, forever and ever.

Street trash es una locura dirigida por Jim Muro en 1987. El señor Muro es bien conocido en el negocio por ser un importante operador de steadycam. Su trabajo lo hemos podido ver en clásicas series b, como Spookies o Maniac cop, o en películas de la talla de Terminator 2, Titanic o X-men 2. En alguna escena de la película podremos ver la maña que tiene para manejar el aparatito.

Street trash comenzó siendo un corto de estudiante. Con la ayuda de Roy Frumkes, que escribió el guión, aquella casposidad de poco más de 10 minutos acabó convirtiéndose en el film que ahora podemos ver.

   El corto original
  
Se nos narran varias historias sobre personajes del Nueva york más underground: indigentes varios que sobreviven en las calles, dos de ellos unos hermanos que viven en un desguace de coches, el dueño del susodicho desguace y su secretaria, un loco excombatiente de la guera de Vietnam, un poli corrupto que investiga las muertes de varios de estos pobres, un vendedor de licores, etc…

El argumento no es complicado, pero acaba siendo más bien una sucesión de escenas que algo realmente elaborado. Para concretar un poco, el dependiente de la tienda encuentra una vieja caja de un extraño licor llamado Viper. Se aprovecha de los pobres del barrio, a quienes se lo vende muy barato. Pero todo aquel que lo ingiere acaba muriendo derretido de una espantosa forma, para el deleite del goremaníaco más selecto. 
En un viejo libro, Sangre, sudor y vísceras, Manuel Valencia y Eduardo Guillot explican como los creadores hablaban de su película como una cierta parábola social. Nada más lejos de la realidad: todo acaba siendo un pretexto para mostrarnos muertes horribles, vagabundo fundiéndose entre blandi-blu y pintura de colores, penes cercenados con los que se juega a fútbol americano, decapitaciones, gordos explotando o varios intentos de violación. La crème dela crème.

Como pequeña curiosidad, he podido leer que un joven Bryan Singer trabajó de técnico en el film. Curiosa forma de empezar su excelente carrera. ¿Quizá deberían plantearse un remake?

Los fx corrieron por parte de dos conocidos de la Troma, Scout Coulter y Jennifer Aspinall. Grumkes y Muro llegaron a declarar que su intención fue la de mostrar cosas horribles a través de bellas imágenes. Más o menos, lo consiguieron.

     famosa escena del toilet

Es una pena saber que hoy en día Jim Muro desprecia su obra. Nunca más volvió a dirigir, continuando su excelente carrera como camarógrafo.

La difusión en España del vhs la convirtió en un clásico de culto. Su mala leche y horrible doblaje en castellano, la hacen una perfecta elección para una noche de amigos y cerveza. Las risas están aseguradas.
¿Cuándo quedamos para verla?

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