jueves, 9 de agosto de 2012

Crítica: Prometheus

Cara A Cara
Aviso: Estas críticas contienen spoilers.





A favor

Por José Ramón Grela León


Defender una película como Prometheus no es fácil. Después de esperar 20 años a que Ridley Scott volviese a un género, el de la Ciencia Ficción, en el que sus anteriores incursiones habían supuesto un antes y un después en la historia del cine, nos encontramos con una película con problemas demasiado evidentes; problemas que capitalizan nuestra atención y hacen que no valoremos en su justa medida unos aciertos que también existen.

El realizador británico, encargado de revitalizar una franquicia que había pasado a la serie B con las últimas entregas de Aliens vs Predator, decide intentar explorar nuevos terrenos en lugar de hacer una precuela que se limite a repetir lo ya visto en el film de 1979. Aún así, Scott reutiliza muchos más elementos y esquemas de lo que en un principio parecía, pero intenta empujar toda la historia en otra dirección y, salvo un pequeño guiño final (que probablemente esté de más), se libra del elemento esencial: la criatura. Aún así, en Prometheus encontramos la tensión, angustia, acción y el misterio de El octavo pasajero, pero además encontramos ideas que intentan alejarse de esa dinámica de survival horror para introducir conceptos de ciencia-ficción más dura.
 
Noomi Rapace en el postoperatorio

El gran problema de la película es un guión que se dedica a esparcir estas ideas sin ton ni son a lo largo del metraje, sin querer entrar en ellas hasta el fondo, usándolas cuando le viene en gana y, cuando no, reculando y recurriendo a elementos ya conocidos en la saga. El texto de Jon Spaihts y Damon Lindelof nos presenta personajes tremendamente estúpidos, maltrata otros más que válidos, crea situaciones absurdas, cae en contradicciones una y otra vez, se saca elementos de la manga y despista al espectador. Un guión tan DESASTROSO que realmente casi provoca fascinación su análisis (y menuda racha llevamos, porque el guión de The Dark Knight Rises no le anda a la zaga).

Y aún así, la película funciona; gracias a muchísimos otros elementos: El diseño de producción es de los mejores que se han visto en el género en décadas. La fotografía es una pasada. La música, sin destacar, cumple perfectamente su cometido. La dirección consigue mantenerte en vilo durante toda la película e incluso alcanza altas dosis de taquicardia con escenas como la de la auto-cesárea. Fassbender, a pesar de lidiar con un guión que impone decisiones bastante arbitrarias a su personaje, crea un maravilloso David que se une al panteón de androides de la saga. Noomi Rapace supera también muchos puntos oscuros en el arco dramático de su personaje para erigirse, al final de la película, en una digna sucesora de la teniente Ellen Ripley.

Prometheus rescata a la saga alien del laberinto en el que se metió después de la magnífica secuela de 1986 dirigida por James Cameron; un laberinto en el que los ejecutivos de la Fox se dedicaron a poner trabas al desarrollo de la franquicia, obligando primero a volver al punto de partida de la primera película eliminando a los personajes de Hicks y Newt y resucitando, más tarde, al personaje de Sigourney Weaver ante el temor de que la franquicia se hundiese sin ella.
Es una película muy alejada de la perfección, pero tiene ideas, abre la puerta a un auténtico sinfín de posibilidades y planta cara, aunque a veces de manera muy tímida, a la ristra de reboots y remakes con los que Hollywood lleva bombardeándonos durante los últimos años.

 Idris Elba a los mandos de la Prometheus

¿¡Qué leches!?, una película con tentáculos, una tipa corriendo semidesnuda por una nave espacial y Edris Elba fumándose un puro no puede ser mala.

Yo estoy deseando ver la segunda parte.

Nota 7



En contra

Por Iván Fanlo


Hace unas semanas que Ángel Sala, director del festival de cine de Sitges, estrenó blog. En su primera entrada hablaba de ese fenómeno tan en boga estos días, el hype, y de cómo afecta a las películas. Crear grandes expectativas puede jugar a favor, pero también muy en contra.
No hay duda de que Prometheus es el mayor hype que pueda recordarse hasta ahora, tan solo comparable con el del año pasado, Super 8. Pero, aunque ambas me parecen decepcionantes, la última obra de Scott es tanto una absoluta falta de respeto a la saga Alien, como una película bastante vergonzosa.

El éxito de Alien hizo que a principios de los 80 aparecieran decenas de imitaciones y explotations , casi todas histriónicamente divertidas y olvidables. Da la impresión de que Prometheus  beba más de estas fuentes, que de la propia cinta original. Parece una copia modernizada de aquellas copias baratas.
Cualquiera que haya tenido el dudoso honor de ver Contaminación: alien invade la Tierra, La galaxia del terror o Inseminoid, podrá ver las similitudes entre estas producciones y la recientemente estrenada.
Al fin y al cabo, la finalidad de estas series b y de la del director de Blade Runner es la misma: aprovechar
el filón para ganar dinero. La diferencia, 150 millones de presupuesto

Trailer de Inseminoid

El aspecto visual del film y su fotografía es el más trabajado y tiene momentos realmente brillantes, como ese precioso y espectacular inicio. Pero todo resulta ser como una gran carroza de carnaval, el exterior puede estar bien decorado, pero en realidad, el interior es totalmente hueco.
Los fx y el diseño de producción también son muy buenos, pero creo que se les ha ido un poco de las manos. La historia sólo ocurre 33 años antes de la primera película y aunque se trate de una nave científica de la Weyland Corporation, todo resulta demasiado moderno –naves, trajes espaciales, armas,…-

El guión es, sin ninguna duda, lo peor de la película. La historia nos lleva por terrenos demasiado conocidos para los amantes de la sci-fi y de la saga. Nada en ella es original. Podemos ir intuyendo que va a pasar en todo momento y, por si fuera poco, su esquema muchas veces resulta demasiado calcado al de Alien, el octavo pasajero.
Los fans de Iker Jiménez o de los viejos libros de realismo fantástico realizados en los años 60, podrán ver que el argumento del film se asemeja a las olvidadas obras de Erich von Däniken (Atentos a la pista de aterrizaje, calcada a las lineas de Nazca). Von Däniken tuvo que escribir, años más tarde, un libro llamado  ¿En qué me he equivocado?, admitiendo alguno de sus fallos. Quien sabe, quizás Damon Lindelof nos pida perdón algún día por este guión y por el final de Lost.

Erich Von Däniken
Jon Spaihts y Lindelof parecen ir dando tumbos de un lado a otro sin saber muy bien que querer contar. Lo que empieza siendo una reflexión sobre nuestra propia creación, pasa por ser también una típica monster movie o incluso una peli de zombies espaciales. Nunca llega a decidirse por mostrarnos acción e intriga o quedarse en el lado más trascendental.
El ritmo cansino se ve interrumpido de vez en cuando por algún estallido brusco de violencia. Al no haberse creado tensión en ningún momento, queda muy ridículo (ataque al geólogo y al biólogo, asesinato de Holloway por parte de Vickers, Fifield zombificado asesinando a diestro y siniestro)
Por no hablar de muchos fallos que no deberían permitirse producciones de este calibre:

-Lo de los personajes del biólogo y el geólogo de un escándalo. No es creíble que la Weyland corp. se gaste billones(dicho por Vickers) en mandar a dos incompetentes a cubrir el mayor descubrimiento de la humanidad. Sus muertes pasan a formar parte de los momentos más bochornosos de la historia del cine, por derecho propio.
-Una de las cosas más inexplicables que nos encontramos, es el hecho de que se pierdan dentro del recinto extraterrestre si este está mapeado y tienen conexión con la nave, desde donde pueden ver el mapa y guiarlos.
-La forma de actuar de los tripulantes de la Prometheus, ya no es que tire por tierra cual base científica, sino del sentido común (quitarse los cascos de los trajes espaciales, jugar con especímenes extraterrestres, nula protección en el laboratorio…)
-¿Nadie se pregunta cómo vuelve el geólogo a la nave y por qué se ha convertido en una especie de zombie? Se puede presuponer que el líquido negro le ha hecho eso, pero ¿A los humanos los convierte en zombies y a los ingenieros los desintegra al instante?
-Todos esperábamos que se nos explicara algo sobre la génesis o evolución de nuestros queridos Alien. En cambio se nos muestran una sucesión de escenas ridículas, como gusanos mutados o un xenomorfo con problemas de gigantismo, y que llega a su cénit en la escena del aborto, cuando Shaw se saca de dentro…¡¡un calamar!!
 -La doctora, tras la cesárea, puede correr, saltar, chocar,…, simplemente de vez en cuando parece sufrir algún dolor. Me imagino al script recordando a Rapace:  grita un poquito, que estás recién operada, gracias.
-¿Por qué maquillar horriblemente a un actor joven para hacer de viejo? Los actores mayores también tienen derecho a actuar, señor Scott. Además, si ya has hecho a los ingenieros digitalmente – bastante reguleros, por cierto- ¿nos tenemos que creer ahora esto?
-Reconozco que a nadie le haría gracia que le despertaran tras cientos de años durmiendo. Pero la reacción del ingeniero vivo, supuesta civilización madre de todo, es de risa. Al señor le hablan en su idioma y se dedica a comportarse como un neardenthal, destrozándolo todo a su paso.
-Ya hacia el final, en la carrera para escapar de que la nave les aplaste, las supervivientes deberían saber que correr en la misma trayectoria que esta siguiendo dicha nave no sirve de mucho. Al final, Shaw parece darse cuenta, pero decide quedarse quieta mientras la nave le cae encima. Pero sorpresa, una pequeña roca le salva in extremis. Seguramente, la roca más dura a este lado de la galaxia.
-Otro gran detalle es que, tras el accidente, la prota vuelve a la nave a por David, quien se encuentra en el mismo lugar donde lo dejaron. Ni su cuerpo, ni la cabeza se ha movido,  ni ha sufrido algún tipo de daño, en una nave que ha explotado, chocado y dado vueltas cual noria del parque de atracciones.

Lindelof riéndose de todos nosotros

El problema del guión se filtra también a los personajes. Una nave con un buen montón de tripulantes, todos y cada uno muy desperdiciados o totalmente planos.
Tan solo el personaje de David, gran papel de Fassbender, parece destacar sobre los demás. Una pena que el personaje de Carlize Theron, a priori muy interesante, esté muy desaprovechado. Noomie Rapace tampoco parece que llegue a encajar del todo con tanto resoplido y tanta llorera. Al menos las dos se pasean por la pantalla luciendo escasa ropa o ajustadas mallas. Algo es algo.
Los demás, que no son pocos, no consiguen crear ningún tipo de empatía y su única función es la de ir muriendo poco a poco. Mientras tanto, a nosotros lo único que nos puede preocupar de verdad es que ya no nos queden palomitas.

Una vez vista, después de tantos miedos y preguntas sobre la conexión habría entre la saga original y Prometheus, nos encontramos con que nuestras dudas no han sido resueltas. No solo eso, muchas más asaltan nuestra cabeza.
La conexión entre las dos pelis nunca se llega a hacer, empezando porque los planetas de esta parte y de la de 1979 son distintos (LV-223 y LV426 respectivamente).
Por si fuera poco, nos meten una historia sobre ingenieros aprovechando el misticismo que generaba la figura del space-jockey. Creo que bastaba con dejarlo como un recurso estético, obra del genial Giger, y manternerlo con ese aura especial que desprendía, cuando sólo era una incógnita.
Líquidos negros, sexo con infectados, la cabezota gigante, Calamardo-alien,…puede que muchas de estas dudas e incongruencias nos sean contestadas más adelante, en sus futuras secuelas. Una excusa barata para hacer más partes.
Da mucho miedo pensar que como Lindelof siga a los mandos del guión, la cosa acabará peor que la aclamada serie de J.J. Abrams.

Llegados a este momento, cuando las luces del cine vuelven a encenderse, uno no sabe muy bien con que cara quedarse o a quien echar la culpa de semejante despropósito. Muchos se pueden escudar en que el único fallo es el guión, pero Ridley Scott es el máximo culpable. Primero, por haber elegido dirigir semejante texto; y segundo, por no haber sabido dar a la película un toque especial para sacarla de ese agujero en el que se va metiendo minuto tras minuto. Como parece que a mucha gente le gusta mucho el aspecto visual, no se preocupe señor Scott, si vive usted lo suficiente, y los avances lo permiten, podrá dirigir anuncios de naves espaciales, que parece que se le da bien.

¡Qué peli más mala he hecho!

Para llegar a ver obras maestras como Alien, el octavo pasajero, muchos factores tienen que ponerse de acuerdo. El cosmos parece alinearse a su favor.
Ridley Scott fue, sin dudarlo, uno de los artífices de crear uno de los pilares de la ciencia ficción de todos los tiempos. Fue el encargado de dirigir sabiamente un extenso equipo. La larga producción contó con guionistas de verdad (Dan O’Bannon, Ronald Shusett, Walter Hill…), un visionario concepto visual (Giger, Ron Cobb), buenos fx (Brian Johnson , Nick Allder), una potente bso (Jerry Goldsmith), grandes actores (Sigourney Weaver, John Hurt, Tom Skerritt, Veronica Cartwright…) o excelentes influencias (Terror en el espacio, de Mario Bava; The thing from another world, de Christian Nyby).
Pero ha llovido mucho ya desde entonces, y por el camino se han perdido más que lágrimas. Perdimos un gran director.
Que una película tenga un gran presupuesto y en el poster aparezca en grande el nombre de Ridley Scott, ya no significa que esta vaya a ser buena. De hecho, salvando las decentes Black Rain y Hannibal, eso no ocurre desde Blade Runner. Ahora que lo pienso, puede que los ingenieros hayan visto su filmografía y por eso quieran destruirnos. Por fin lo entiendo todo.

Nota: 3


5 comentarios:

  1. Antes de nada me gustaría valorar el esfuerzo de José por intentar salvar algún detalle de la película. Pero por muchas veces que intente buscarle puntos positivos a Prometheus, me quedaré siempre con la misma impresión que ha plasmado Iván. Le falta argumento y tensión; y le sobran elementos tan "patilleros" como el líquido negro (imagíno que el humo negro de Lost debe ser un primo lejano de éste) y sus posteriores mutaciones con alteraciones de la atmósfera repentinas incluídas y lombrices del espacio de lo más fértiles. Demasiado.

    Espero que si algún día os encontráis 5 bolas pintadas en una pared no intentéis encontrarle un significado en el espacio exterior, por si las moscas.

    Buen duelo al fin y al cabo. Felicidades a los dos.

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    1. Cuando queráis, otro duelo...¡¡¡pero esta vez rapeando!!!

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  2. Buen duelo, muy divertido leer las dos posiciones. Evidentemente está lejísimos de Alien, y, aún más lejos de Aliens, pero qué coño, yo me lo he pasado genial viéndola, he disfrutado desde el primer minuto hasta el final. Y respecto a los fallos, pienso en "Sunshine", un insulto descarado a cualquier tipo de rigor científico y sin embargo una de las películas con las que mejor me lo he pasado en un cine.

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  3. Ah y por cierto el motivo de utilizar a Guy Pearce en vez de a un actor viejo puede ser porque es más fácil envejecer al actor en la película que rejuvenecerlo para los viral clips, algo de lo que ninguno de los dos habláis...

    http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=wM0CCJ9tQgo&NR=1

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  4. Yo estoy completamente de acuerdo con Iván. Ves pasar la película sin ningún tipo de tensión ni suspense ni sensación de peligro (entre otras cosas porque algunos buscan la muerte de la forma mas estúpida posible). Cuando el espectador piensa que lo que está viendo son actos inexplicables y absurdos es imposible simpatizar con los personajes. Da la impresión de que si Ridley Scott no se hubiera empeñado en enmarcarla dentro del universo “Alien” habría sido una película más de tantas típicas/tópicas que pasan sin pena ni gloria.
    Otra cosa que da bastante rabia es que parece que, hoy en día, con hacer trailers o videos virales medianamente interesantes es suficiente. Pero señores directores, tengan en cuenta que después hay que hacer la película entera y, como mínimo, un buen nexo de unión entre esas escenas tan chulas que nos habéis vendido para hacerla consecuente. ¡¡¡Si no son capaces dedíquense a los cortometrajes!!!

    PD: ¿alguien más se ha parado a pensar que Tony Scott se ha suicidado por la vergüenza de compartir apellido con alguien capaz de profanar “Alien” y “Blade Runner” de esta manera?

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