lunes, 3 de septiembre de 2012

Crítica: Los Mercenarios 2

Por Ivanckaroo Banzai





Eau de Sobac


Llegó finalmente la esperada secuela de Los Mercenarios dejando a Robert Altman a la altura del betún (en cuanto a películas corales se refiere). Si ya en la anterior entrega Stallone hacía malabares en el guión para que cupieran todos, en la secuela han tenido que encargar extra de calzadores para que hasta el actor de menos caché tenga su secuencia estelar más allá del puro cameo.


Los Mercenarios 2 sigue paso por paso la estructura de su predecesora: un grupo de matarifes veteranos se ven obligados a realizar una misión, esta misión se tuerce, todo se convierte en algo personal y comienza la caza del malo a quien, no creo que les arruine el final, le dan las del pulpo.

Los fans de la primera entrega no saldrán decepcionados ya que, sin ser la quintaesencia del cine de acción que esta saga prometía a priori, cumple sobradamente e incluso mejora lo anteriormente visto. La acción es trepidante, en especial en la primera escena: tan bestia, macarra y vacilona como se puedan imaginar, y está rodada sin los excesivos remeneos de cámara que padecemos últimamente. El guión es la virtud y a la vez el fallo de la película; la retahíla de referencias a los clásicos de sus vetustas estrellas crean una sana y melancólica complicidad con el espectador. Por desgracia ese sentido del humor impregna de cachondeo toda la cinta y anula por completo las escenas más serias de los malos que, créanme, son muy muy malvados.

De todos modos y siendo sinceros, la gente va a ver Los Mercenarios 2 para comprobar cómo se conservan viejas glorias como Arnie, Chuck, Don Bruce y compañía. Por los cameos. Casi las mismas motivaciones que ir a ver una entrega de Torrente.
Si bien hay opiniones para todos los gustos les diré que a mi entender en la primera parte Dolph Lundgren se comía a sus compañeros de reparto. En esta ocasión es el bueno de Van Damme, el villano de nombre Vilain (brilliant!) quien gana la partida.
Stallone está bien, Lundgren y Statham cumplen, a Couture se le ve de vez en cuando, el señor Norris tiene su punch-line pero no esperan verle haciendo alardes físicos que no sean apretar el gatillo, Scwarzeneger sigue tan mayor como en Terminator 3 y Don Bruce sigue en su línea de los últimos años de estar ahí y con eso ya le vale.
Mención especial merecen Liam Hemsworth y Jet Li por lo breve de su papel, y Terry Crewes que está pidiendo a gritos más protagonismo; semejante mostrenco con tanta vis cómica debería ser más habitual en la gran pantalla como atestiguan sus anuncios de Old Spice o su papel de presidente usamericano en Idiocracia.


En definitiva, divertida secuela que no decepcionará a los fans del género y dejará a los neófitos rascándose la cabeza sin saber porqué la gente en la sala se ríe cuando le dicen a Arnold “sayonara, baby”, pero igualmente entretenidos ante los mamporros y tiroteos.

Como ya sabrán ustedes, se avecina tercera parte con presumiblemente el retorno de Mickey Rourke, Nicholas Cage (desconocemos aún si llevará o no peluquín) y las más que dudosas comparecencias de Don Clint Eastwood y Harrison Ford. Si además a Sly le da la ventolera no es de extrañar encontrarnos con The Rock, Vin Diesel e incluso Songoku. Ansioso estoy de saber si con tanto protagonista dividirán la película en tres como van a hacer incomprensiblemente con El Hobbit.
También parece ser que se está rodando al más puro estilo The Asylum una versión casposa de Los Mercenarios con ilustres leñeros de serie Z como Don ‘The Dragon’ Wilson o Michael Dudikoff. Ambrosía celestial, hoygan.

Nota: 6,5


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