martes, 13 de noviembre de 2012

Crítica: El Ejército de las Tinieblas

Por Ivanckaroo Banzai





¡Al ataque, que vienen los apacheeeees!


Como no hay dos sin tres, se cerró en año olímpico la trilogía de serie B por antonomasia. Servidor tuvo la suerte de verla en cine el día de su estreno. Esta vez no pone Evil Dead 3, ya que poco o nada tiene que ver con las anteriores salvo los últimos 15 minutos de su predecesora e incluso hay algunos cambios de desarrollo en el enlace entre ambas; además cuenta con el cameo de Bridget Fonda (una debilidad personal).

Ashley (Bruce Campbell) se ve transportado a la Edad Media cual yanqui en la corte del rey Arturo para activar el código fuente del Necronomicón, tirarse a una lugareña, decirle "mañana te llamo si eso", volver a su época, y de paso salvar a la galaxia del "demoño". Para ello contará con su clásica motosierra, su recortada y los libros de física y química que tiene en el maletero, como todo dependiente de grandes almacenes que se precie. También se ve por ahí un número de Fangoria.

Si bien el éxito de Terroríficamente Muertos no se repite en esta ocasión, la cinta resulta un entretenimiento muy aceptable casi para toda la familia. Este final de la saga ha perdido definitivamente los elementos de terror por muchos zombis que salgan, e incluso el gore ha pasado a mejor vida. Sobreviven las caretas de goma, los cromas y el stop-motion a lo Harryhausen toma mayor protagonismo si cabe. Es curioso cómo la trilogía ha ido avanzando de "bajo presupuesto" a serie B sin mayor problema, siendo cada vez más demencial y absurdo el mundo en el que transcurre la historia. ¿Que a Ash le falta una mano? Pues se hace una de hierro tan precisa y manejable como una real que sería la envidia de un ingeniero en robótica a día de hoy; en una sóla noche y en una forja medieval. Y tan pancho. La magia del cine.




El guión transcurre con fluidez entre macarradas, bufonadas y cagadas del protagonista, tan histrión y chuleta como exige un papel que le viene a Campbell como anillo al dedo. Sam Raimi está más comedido con la cámara que en Terroríficamente Muertos y parece que entre Darkman y ésta hubiera estado opositando a hacer Spiderman. No en vano Ash es un don nadie que adquiere un gran poder que lleva una gran responsabilidad, ya saben... 

Al ser una comedia con superhéroe hay humor y slapstick por todo el metraje aunque, tras un segundo visionado, el humor pierde algo de frescura y la película parece a puntito de caer en lo infantil en algunos gags; algo que aquí sólo se barrunta pero que llegaría a su máximo esplendor en otros productor Raimi como Hércules o Xena. Por suerte Bruce Campbell colabora en que tantos tropezones, volteretas en el aire y bofetadas esqueléticas se hagan digeribles. 

Digno fin de ciclo. Tanto en el final que se vio en pantalla como en el que quedó cortado por la productora se vislumbra una continuación que por desgracia nunca vio la luz, ni parece que la verá. Incluso se rumoreó una Ash contra Freddy Krueger.  


final alternativo


Nota: 7


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