sábado, 26 de enero de 2013

SOPILER-O-RAMA: The Amazing Spider-Man


 THE AMAZING SPIDER-MAN (USA, 2012)

Director: Marc Webb
Guión: Steve Kloves, James Vanderbilt, Alvin Sargent (Personajes: Stan Lee, Steve Ditko)
Interpretes: Andrew Garfield, Emma Stone, Rhys Ifans, Sally Field, Martin Sheen, Denis Leary, ... 















Por Isaac Moreira

Sin la célebre frase “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” Spider-Man no es Spider-Man


Una de las razones por las que he tardado tanto en escribir sobre esta película es porque salí del cine con una sensación de perdida de tiempo y dinero. No me sentí decepcionado porque ya sabía que no iba a estar a la altura de la saga de Sam Raimi –ni siquiera de la tercera entrega- pero… ¡¡¡VACA SAGRADA!!! Este no es nuestro amigo y vecino Spider-Man.

Desde el principio notamos que Marc Webb está empeñado en no volver a contar la misma historia que Raimi. Pero se ve obligado a narrar el inicio del trepamuros. Todo el origen es mostrado dando rodeos no muy acertados. Quita fuerza y pureza a Spider-man y su mundo. El momento decisivo para la creación de Spider-man. Su leitmotiv. La esperada frase “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” se convierte en una larga charla del tío Ben a su sobrino intentando decir eso mismo pero sin decirlo. Y es en este preciso momento en el que te sientes totalmente decepcionado.




La trama es la siguiente:
El padre de Peter Parker trabaja en genética con el Dr. Connors para mejorar la raza humana en Oscorp. Se entera de que Oscorp no son buena gente, intentará huir dejando a su hijo con sus tíos pero finalmente lo matan. Peter, ya adolescente, encuentra un antiguo maletín con papeles del trabajo de su padre. Visita al Dr. Connors en Oscorp y allí le pica una araña transgénica. Cuando asesinen a su tío Peter clamará venganza y mientras busca al asesino va atrapando delincuentes, haciéndose un nombre y ganándose la antipatía de la policía. El Dr. Connors, al que Peter Parker le ha resuelto en un momentico todos los problemas que tenía con la fórmula regenerativa en la que trabajaba, se inyecta el suero ante la presión de sus jefes de Oscorp y se transforma en el Lagarto. Se siente tan agustico siendo un reptil que decide convertir a todo Manhatan en reptiles. Como no, ahí está Spidey para impedirlo, ayudado por cientos de conductores de grúas de construcción de Manhattan, los nuevos héroes. ¿Soy el único al que le ha sorprendido que haya una grúa cada dos manzanas? ¿ o es que Webb está intentando colarnos una sutil crítica a la burbuja inmobiliaria?

Mientras se va desarrollando la historia podemos ver como Peter pone en peligro su identidad secreta constantemente: alardeando todo chulo en una cancha de baloncesto; lanzando pelotas a mas de 200 metros como si nada y rompiendo porterías. En cuanto puede se quita la máscara, sin ningún sentido, y va correteando con el traje de Spider-man por el instituto. Ah! Y le falta tiempo para contárselo a Gwen Stacy.




La transformación sucede mientras se echa la siesta en el metro donde de repente se pone a pegar a la gente sin querer –LITERALMENTE- y a dejar en sujetador a alguna chica que estaba por allí. Al llegar a casa, sudoroso y medio flipado, ataca la nevera como si fuera un fumeta hambriento ante el asombro de sus tíos –raro que no hallan acudido a pedir consejo a un trabajador social-. A la mañana siguiente se dedica a romperlo todo de la forma más patosa posible, le da por subirse a los tejados mientras que al tio Ben le da todo un poco igual, siempre que no se caiga y se haga daño.

La idea del traje nace en una pelea con unos macarras de barrio cuando Peter se cae dentro de un ring de lucha libre donde ve un cartel de un luchador mexicano con máscara tipo El Santo. Los macarrillas le gritan: “¡que me he quedado con tu cara!”. Después en casa buscará trajes de licra por internet.

Los chistes de nuestro dicharachero héroe en sus peleas te hacen sentir vergüenza ajena.

Por lo menos en The Amazing Spiderman podemos ver cómo Peter crea sus lanzarredes. Aunque está algo desaprovechado. En ningún momento hemos podido disfrutar de ese clásico, cuando a Spidey se le agota el fluido arácnido en una situación crítica.

Los personajes:
Martin Sheen como el tío Ben luce carillas de porcelana recién salidas de “Tu estilo a juicio”. Con una inane interpretación sin ninguna empatía con el espectador. De hecho cuando es asesinado al público se la suda.

A pesar de la correcta actuación de Sally Field, como tía May, en ningún momento es frágil, ni entrañable, ni siquiera tiene el pelo canoso.

La familia Parker no tiene ningún problema económico.




El Lagarto como villano, aunque es un icono del universo del trepamuros, siempre ha sido un segundón, un pelele manipulado por algún otro villano más interesante.

Peter parker ha perdido todo su aire de empollón y entrañable perdedor para ser un molón de instituto que va con su tabla de skate a todas partes, aportación de Andrew Garfield que nunca podremos agradecer suficientemente. Y lo que es peor, en todo momento Peter Parker conserva su pelo modernete “cuidadosamente descuidado”, aunque se quite y ponga la máscara continuamente, el chico no se despeina ni un pelo.

Gwen Stacy y su padre, el capitán de la policía, que eran la mejor baza de Webb para diferenciarse de la saga de Raimi son tristemente desaprovechados. Gwen ha sido convertida en una científica de primera. Con tan solo 17 años ya es la ayudante personal del Dr. Connors. Así vemos cómo Webb sacrifica todo el carácter y carisma de ese icono que es Gwen Stacy. Además la interpretación de Emma Stone es de lo más insulsa. El capitán Stacy es bastante plano y alejado del original. Es crítico con el trepamuros y le persigue con su policía como lo haría J. J. Jameson con su periódico, personaje que es omitido en la película. De hecho el Daily Bogle ni se pronuncia sobre Spidey. Es más, la única aparición del periódico es cuando, caminando por la calle, Peter lo ve tirado en el suelo.

Flash Thompson, el matón del instituto, que se mete con Peter Parker, termina convirtiéndose en su mejor amigo sin ninguna explicación.

Por cierto, todas las escenas entre Peter Parker y Gwen Stacy son repetitivas, irritantes y arquetípicas, como salidas de una comedia romántica adolescente.




La película cumple con los dos clásicos de este género: el cameo de Stan Lee y la escena final de los créditos. El primero debo reconocer que es de las más graciosas que he visto hasta ahora (junto con la de Los vengadores). Pero este acierto es compensado con, seguramente, la peor escena final de créditos de la historia. Con el Dr. Connors ya en la cárcel gritando a una sombra en su celda “DEJEN AL CHICO EN PAZ”.

Hay quien dice que en The amazing Spider-man se ha intentado dar un aire más oscuro como el que aportó Nolan a Batman beggins, seguramente porque el que lo ha dicho no la habrá visto. En resumen una película fría, totalmente innecesaria, sin ningún cariño ni respeto al personaje, creada tan son solo para seguir sacando dinero de los fans de Spidey. Una Lástima que Webb no haya sabido sacar más partido a su propio apellido.



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