martes, 16 de abril de 2013

La Escena de la Semana: El Principe de Zamunda

CHOCOLATE SEXY (Coming to America, John Landis, 1988)
Por Toi Brownstone




Siempre he defendido que la época dorada de Eddie Murphy fue durante la década de los 80, cuando era un pimp veinteañero que saltó a la fama y se convirtió en el primer niño bonito negro de Hollywood gracias a sus apariciones en SNL. En el momento que decidió “ponerse cachas” perdió toda esa gracia natural y empezó a hacer bodrios.

El broche final a esta magnífica época de taquillazos y risas vino de mano de El Príncipe de Zamunda (Coming to America), en la que Murphy, junto con su querido amigo Arsenio Hall, interpreta a un joven príncipe de un país remoto, que decide escaparse a NY para conocer mundo antes de casarse y con suerte encontrar a la mujer ideal que le ame por su persona y no por su condición de príncipe heredero de un pastuzal. Así Akeem, acompañado de su fiel amigo-consejero-escolta Semmi (Arsenio Hall), terminan en el cutre barrio de Queens tratando de pasar desapercibidos currando en McDowell’s, un restaurante de comida rápida.

Dejando a un lado la historia, y antes de recordar una de las escenas más absurdas de mi infancia, me gustaría destacar que Murphy y Hall interpretan no sólo a Akeem y Semmi, sino a un montón de personajes secundarios. En esta escena que, si amigos, aunque parezca increíble y quizás por ese recuerdo de la infancia en el cine vais a ver en CASTELLANO, aparecen varios de esos personajes: el reverendo Brown, Randy Watson y los barberos.




Cuántos podéis decir que visteis a Randy Watson y su grupo Chocolate Sexy en pantalla grande? Esto es un #IWasThere en toda regla. Si, fui al cine a verla con mi hermano pequeño, que se tiró días, semanas y meses diciendo “Chocolate Sexy” a todas horas. Estos dos minutos son simplemente grandiosos, y necesito verlos al menos una vez cada 2 ó 3 meses. Creedme, esta escena es terapéutica.

Aunque en castellano con el doblaje no se puede apreciar que la canción que están interpretando (destrozando) en la gala benéfica es ni más ni menos que “Greatest Love of All”, uno de los mayores éxitos de la malograda Whitney Houston.

Randy Watson lo tiene todo: un nombre pegadizo, un look a lo Rick James total, un tuxedo azul al más puro estilo de baile de graduación, y una banda que levanta pasiones, Chocolate Sexy. Sin embargo el público de la gala benéfica es duro de pelar, y por mucho que intente animar a la audiencia, apenas consigue arrancar unos aplausos desganados. Eso sí, esa salida del escenario tirando el micro al suelo es puro rock n’ roll.

Pagaría por un set completo de Randy Watson y sus Chocolate Sexy porque ya lo dice Sweets, ese chico vale!

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