jueves, 4 de abril de 2013

La Escena de la Semana: Uno de los Nuestros

FUNNY HOW? (Goodfellas,  Martin Scorsese, USA, 1990)
Por Toi Brownstone




Hay pocas películas que tras numerosos visionados me sigan gustando tanto o incluso más que la primera vez que las disfruté. Goodfellas, aquí traducida como Uno de los Nuestros, figura en esta exclusiva lista.

Lo justo en realidad sería analizar esta obra magistral de Martin Scorsese escena a escena, puesto que en mi (humilde) opinión no sobra ni un segundo de metraje y no considero que haya escenas de relleno. Pero como esto podría llevar mil años y no tengo tanto tiempo, al final he elegido esta escena de 4 minutos gloriosos.

Unos cuantos miembros de la familia están tomando unas copas en el Bamboo Lounge, propiedad de Sonny Bunz, atentos a la historia que está contando el impredecible y peligroso Tommy DeVito, interpretado por el gran Joe Pesci. El mafioso cuenta de forma muy cómica que en una ocasión le trincó la pasma y le dieron una buena somanta de palos intentando que cantara.

Todo el grupo está riendo a carcajadas y Henry Hill que apenas puede contener las lágrimas le dice que a veces es muy divertido. Lo que ni él, ni los mafiosos ni el espectador pueden imaginarse es que a DeVito se le cruza el cable, y quiere saber a qué se refiere con divertido.

I’m funny how, I mean funny, like I’m a clown? I amuse you?

Las carcajadas se cortan de forma radical y de repente se nota una tensión en el ambiente y un malestar que se pueden cortar con un cuchillo. Es el momento en que Henry Hill (Ray Liotta) debe dar una explicación razonable y convincente o de lo contrario nadie sabe cómo va a reaccionar su compinche y “supuesto amigo”. Finalmente resulta una broma y otra vez el ambiente se relaja hasta que Sonny Bunz le reclama el pago de la cuenta que tiene en el bar. ERROR!




La montaña rusa de sensaciones que genera esta escena en menos de 4 minutos es genial. De las risas a un momento súper tenso, para de nuevo pasar a las carcajadas, seguido de otro momento en el que temes por la vida del gerente del bar, para finalmente terminar de cachondeo.

Esa capacidad para reflejar el carácter impredecible y peligroso de un mafioso como DeVito, cuyas acciones espontáneas serán las que determinen su futuro dentro de la familia, es magistral. Pesci es el mafioso por excelencia, pequeño, nervioso, follonero y prepotente, que está  por encima del bien y del mal gracias a una familia y un arma que le protegen, y que cree que todo el mundo que se cruce en su camino debe respetarle y temerle.

Sólo por esta escena Joe Pesci se ganó el cielo.

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