miércoles, 10 de abril de 2013

Radio Flamingo presenta... Discos Abril 20013

Por Juanjo Baquedano



Radio Flamingo
 Presenta


De entre los que discos que han llegado a nuestras manos este pasado mes de Marzo queremos destacar dos discos realmente apetitosos: los trabajos de Laura Mvula y John Grant.  Además hablaremos sobre un disco (el último trabajo de Foxygen) que nos crea tales dudas existenciales desde su publicación en febrero que consideramos necesario exponerlas públicamente.



SING TO THE MOON - LAURA MVUL




Si algo podemos decir al escuchar el primer trabajo de la británica Laura Mvula es que estamos ante una cantante con gran personalidad, con un universo propio. Un concepto, un sonido y  unas formas maduradas. No estamos hablando de un nuevo artista que parezca fácilmente maleable por sus ansias de publicar su primer disco o que busca urgentemente el éxito. Sing To The Moon  no es el típico primer disco de una joven artista Soul. Mvula no practica el revivalismo de parte de la escena Soul, ni sucumbe ante envoltorios Dubstep o R&B que facilitarían el acceso de las grandes masas. Ella ha elegido otra vía: Se desenvuelve por una vereda que, bordeando el Jazz, nos lleva a la música de cámara con unos arreglos propios del Pop más ensoñador. Lo primero que nos llama la atención es el carácter orgánico del álbum (no encontraremos guitarras eléctricas, ni teclados o sintetizadores, salvo en dos momentos puntuales) apostando por la delicadeza del arpa, el vibráfono y el contrabajo esqueleto. Es en los arreglos de cuerda, vientos y en los coros donde Mvula encuentra el soporte para ofrecernos el esplendor de su propuesta, ya sea para acrecentar la luminosidad o la intensidad. Aquí se nota su formación musical de conservatorio. Voz clara, limpia, levemente nasal. Delicada en esos pasajes más introspectivos como  Is There Anybody Out There?, Father, Father o Like The Morning Dew. Exuberante en los momentos en que el disco nos invita al baile, donde destacan temas inapelables como Green Garden o That’s Allright. Por la riqueza de su propuesta,  original a la vez que arriesgada no podemos más que decir que tenemos delante de nosotros un disco de debut imponente y a una artista más que prometedora. Una artista que tendría sitio tanto en el cartel de cualquier festival de Jazz como en cualquier festival de corte indie. Una joven cantante de Soul y Jazz que con Sing To The Moon ya ha ingresado con merecimiento en el Club de Rastreadoras en el encontraríamos gente tan interesante como Tune/Yards o Esperanza Spalding, por poner un ejemplo. La mala noticia es que por el momento no tiene intención de venir a España.






PALE GREEN GHOSTS - JOHN GRANT



Nada más enfrentarnos con la portada de Pale Green Ghosts John Grant  nos advierte que el paso que vamos a dar escuchándolo va a ser duro. Nos va a dejar huella, obligándonos a escarbar en nuestro interior. Y es que el paso que ha dado Grant en este trabajo es exigente, atrevido en lo musical y brutalmente emocional. Grant profundiza en sus miedos (y su eterna huida de sí mismo) para expulsar los demonios que le atormentan hasta la aceptación de su condición vital. En su alabado primer trabajo, Queen of Denmark, nos llevaba por terrenos de un rock de aire melancólico, decadente pero sofisticado. Y ahora los arreglos de cuerda y esa continua presencia del piano de aquel disco comparten el primer plano en este Pale Green Ghosts  con un ropaje electrónico que proporciona a Grant una segunda piel. Su voz de barítono y la frialdad con la que canta, sobre ese colchón de sintetizadores crudos, duros, de orientación ochentera da como resultado un crooner robótico y decrépito que nos trae a John Foxx a la memoria. Esa incursión es en gran parte culpa de Biggi Veira, de Gus-Gus, productor del disco. Para esta sesión de psicoterapia Grant se ha hecho acompañar de Sinnead O’Connor, que apoya con sus coros en hasta 4 canciones. Reencontraremos al Grant más clásico, cuando esa emoción desnuda alcanza tintes de tragedia, en canciones como GMF, en Vietnam,  It Doesn’t Matter To Me (una de las cumbres dramáticas del disco), en I Hate This Town o en Glacier, con un magistral final del disco, donde el piano y las cuerdas se van desvaneciendo hasta quedarse sin aliento. Hasta habernos dejado a nosotros también sin fuerzas.



WE ARE THE 21st CENTURY AMBASSADORS OF PEACE & MAGIC - FOXYGEN



Es bastante recurrente en el mundo del Indie la aparición de un disco que merece los más hiperbólicos elogios por la (práctica) totalidad de la prensa sin poner en práctica ese más que necesario sentido crítico que nos hace preguntarnos si esa banda ofrece algo tan novedoso o fresco como para situarlos en esos altares, sin pararnos a pensar si es enfermizo o no estarse subiendo a esa ola del next-big-thing cada tres meses. Cierto medio apunta y los demás siguen fielmente su dedo, como obsesionados por no quedarse fuera. Esta situación se ha vuelto a dar con el segundo trabajo del dúo californiano que nos ocupa: han sido aupados al pedestal como si jamás hubiera habido una banda igual. América ha vuelto a ser descubierta. El caso es que Foxygen practican un Rock revival que roza lo obsesivo. Sabemos que tras cincuenta y pico años de música popular es difícil ofrecer algo nuevo, genuino. Sabemos que es muy difícil deshacerte de las influencias que han esculpido tu sonido, pero es que Foxygen no suenan a ciertas bandas británicas de finales de los 60, es que suenan como ellas. No han añadido nada que nos haga pensar que estamos en 2013 en lugar de en 1969. Si nos dijeran que este “We are the 21st…” es un disco sin publicar de alguna desconocida banda de esos años recuperado hoy del cajón de algún cazatalentos olvidadizo nos lo creeríamos.  Un auténtico OOPART en nuestras manos. Cada mínimo detalle del disco suena como sonaría una banda de esos años últimos 60 cuando se comenzaba a atisbar el Glam Rock en la siguiente esquina. Cada vez que el cantante Sam France canta escuchamos la voz perezosa de Mick Jagger. Algunas veces tenemos a ese Jagger  acompañado por unos ficticios Stones interpretando algún descarte de “Flowers” como en On Blue Mountain o llevando a los Kinks de la época de “Arthur” como banda de acompañamiento como en “San Francisco” o quizás a los T-Rex de “Electric Warrior” como en Oh Yeah. Una continua sensación de déjà vu. Nada nuevo bajo el sol.  El problema con Foxygen llega cuando, tras algunas escuchas, te descubres golpeando el tacón contra el suelo y moviendo las caderas y los hombros al ritmo de esas canciones que un instante antes te habían generado una ligera mueca de desaprobación por su mimética propuesta. Descubres casi indignado que te han dejado sin argumentos porque “We Are The 21st…” tiene un puñado de buenas canciones, sea quien sea el “autor intelectual” de las mismas. ¿Que Foxygen apestan a hype hinchado por la prensa que tira para atrás? Es más que probable ¿Qué pronto desaparecerán del mapa? Lo apostaría. Pero al final estos niñatos, permitidme la expresión, se han salido con la suya y están haciendo bueno aquello de que es solo Rock And roll pero nos gusta. Aunque cara a cara jamás lo reconoceré.

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