domingo, 30 de junio de 2013

Crítica: Man of Steel

Por Isaac Moreira





Buena historia-mal guión

Tras la fallida incursión de Bryan Singer con Superman Returns parecía que el personaje siempre pertenecería a Christopher Reeve, Richard Donner (responsable en su totalidad de la entrega de 1977 y, en gran parte, de su secuela) y la maravillosa banda sonora de John Williams. Pero al enterarnos de que Nolan estaba dentro de la producción de El Hombre de Acero y la dirigiría Zack Snyder, que ha conseguido algunas de las mejores adaptaciones de cómic (300, Watchmen), resurgió una llama de esperanza. Podrían no solo hacerles frente, sino que, incluso, podrían superarles.

Al final han sido Nolan, David S. Goyer (guionista) y Snyder a los que les superó el Hombre de Acero. Quizá porque no es fácil trabajar con la grandiosidad y espectacularidad que requiere el superhéroe por excelencia, el más grande y poderoso de todos.


Por su origen alienígena y sus poderes es difícil enmarcar a Superman en el mundo real, lo que viene siendo la tónica habitual en las actuales adaptaciones de superhéroes, como Batman o Iron man. Aún con todo lo han intentado y, en algunos momentos, muy acertadamente. Abordando temas hasta ahora obviados como el desarrollo y descubrimiento de los poderes del joven Clark Kent. O la necesidad y frustración de mantenerlos ocultos ante la gente y lo que ha pagado por ello. Otros temas como La Fortaleza de la Soledad, la capacidad latente de Kar-El para ser el mayor exponente de los Kryptonianos en todos sus sentidos (guerrero, científico…), la motivación para mostrase abiertamente al mundo como Superman, la relación de Krypton con la Tierra o la kryptonita (o su equivalente) están bien adaptados.

Sus poderes y las batallas son tan demoledoras como se podría esperar (aunque en mi caso no puede evitar acordarme de Son Goku vs. Freezer). La trama es bastante convincente de principio a fin y puede ser que se deba a la mano de Nolan. Es una historia bien hilada y consecuente. Cada paso nos lleva al siguiente de forma natural y lógica. Aunque, a cambio, faltan sorpresas y puede volverse algo previsible. 

Pero también tiene sus fallos. Si bien el argumento es bueno, el guión no lo es tanto. Snyder está tan metido en contar la historia que no se detiene en dar vida a los personajes y hace que resulten bastante planos. Se convierten simplemente en motores de la historia y no se llega a empatizar con ninguno, exceptuando, quizá, al propio Superman. En consecuencia, las escenas en las que los buenos ponen sus vidas en peligro, te dejan frío en la butaca y te sorprendes al ver como te da igual si Lois Lane vive o muere.

Otro fallo bastante importante es el abuso excesivo de la cámara en mano. Por lo visto la cantidad efectos digitales y cromas usados por Snyder (curioso el tándem Nolan/Snyder, ya que este muestra ser diametralmente opuesto en la forma de rodar de Nolan) no le dejó apenas presupuesto para rodar una escena con un trípode o una grúa en las más de dos horas de metraje.

También se echan en falta la presencia de personajes como Lex Luthor, aunque sale un pequeño guiño a LexCorp, y la ciudad de Metrópolis apenas sale reflejada o mencionada a pesar de que parte de la acción transcurre en ella. Seguramente en la segunda entrega tendrán un papel más que notable.
Es una pena pero Amy Adams no consigue dar vida a un personaje tan esencial como es Lois Lane y es difícil creerse la conexión y su futuro romance con Superman. Lo poco que nos muestra Snyder queda bastante forzado ya que está tan centrado en ir a la acción que se olvida de dejar hueco para poco más. Por su parte, Kevin Costner cumple sin más con su cometido, inculcar ética y moral en el joven Clark. Mientras que Russell Crowe seguramente convencerá a la mayoría de los espectadores por sus escenas en Krypton. A otros les podrá parecer que ha tenido más protagonismo de lo que le correspondía.

Mención especial para el símil religioso. Un detalle bastante irrisorio, nada sutil y que no hacía falta en absoluto. La escena en la iglesia y su propósito de sacrificio por la humanidad a los 33 años puede provocar alguna carcajada en la sala de cine.


En resumen; se podría haber hecho mejor y se podría haber hecho peor. Es el Superman más humano que nos han mostrado hasta ahora pero, a la vez, el más divino. De momento, cuando alguien nombre a Superman, seguiré viendo a Christopher Reeve con los calzones rojos por encima de sus pantalones y escucharé la tonadilla de John Williams.

NOTA: 6


2 comentarios:

  1. Amen. Gracias Isaac. Cristian

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  2. Un pequeño comentario. La primera película de Superman de Richard Donner fue de 1978, no de 1977. Por lo demás estoy de acuerdo con la crítica.
    Julio F.

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