martes, 11 de junio de 2013

Radio Flamingo presenta... Rogerio Duprat: El arreglista de la Tropicalia


Radio Flamingo
 Presenta


ROGERIO DUPRAT: El arreglista de la Tropicalia
Por Juanjo Baquedano


Brasil vivía unos años convulsos al comenzar la década de los 60 del siglo pasado. Desde el suicidio del presidente Vargas en 1956 todo habían sido crisis de gobierno. Un país en el que se estaban gestando grandes cambios a golpe de crecimiento económico: Hace poco que había finalizado la faraónica misión de crear una nueva capital para el estado en Brasilia, se había iniciado el masivo éxodo interior a las grandes ciudades. Siempre con la férrea y recelosa mirada del ejército que ejercía su control en la sombra y agitaba la bandera del miedo al comunismo y al descontrol.  Finalmente en 1964 el presidente João Goulart sufrió un golpe de estado a manos de una junta militar, en principio transitoria, que poco a poco encaminó al país hacia una dictadura. Siempre con cierto beneplácito de países como EEUU.

Pero en ese revuelto contexto social el país había florecido en lo deportivo. La gente vivía con pasión los triunfos en los mundiales del 58 y el 62 de la Canarinha, con Garrincha y Pelé convertidos en semidioses. La banda sonora de esos años no era menos espectacular, con la reciente explosión en la década anterior de la bossa nova (cimentada sobre el popular samba y las corrientes que venían del Jazz) encabezada por maestros como João Gilberto, Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Carlos Lyra o Roberto Menescal. Tras ellos habían aparecido una serie de músicos que renovaban esa tradición como Jorge Ben, Chico Buarque o Edu Lobo, grandes orquestadores como Sergio Mendes  e importantes exponentes del Samba Jazz como Elis Regina. Además una nueva generación de jóvenes brasileños sucumbían a los ritmos del Rock y el Twist cuyos máximos exponentes eran la Jovem Guarda (con Roberto Carlos y su hermano Erasmo a la cabeza).

Esa tensión política se extendía a lo musical creándose una especie de dos frentes, algo ficticios y maniqueos. Por un lado la Jovem Guarda de Roberto Carlos (con sus continuos shows televisivos) simbolizaban para algunos la injerencia yankee. Una música que el sector más politizado y veía con malos ojos. Precisamente ese sector más político de la cultura usaba el Samba y la Bossa Nova como reivindicación de lo local, de lo patrio. Una especie de resistencia ante las políticas represoras del régimen que veía la larga garra del régimen en la frívola música de Roberto Carlos y los suyos. Para esa comunidad tan apegada a su música tocar música extranjera era símbolo de imperialismo, y por ende, de servilismo ante el régimen.

VIDEO: BADEN POWELL - SAMBA TRISTE

Fue en esos años y ese contexto donde apareció una tercera vía, una forma de entender la cultura y las expresiones populares que no pretendía unir puentes entre esas dos formas de expresión, si no que quería dinamitarlos mostrando sus vergüenzas haciendo aparecer una nueva forma de expresión. Una nueva forma tan moderna como respetuosa por la tradición. No había por qué elegir entre unos y otros, participaban del espíritu crítico de los “tradicionalistas” y se sentían a gusto entre el Pop. Esa vía fue el Tropicalismo.

En el entorno de la ciudad de Bahía se movían varios jóvenes como Caetano Veloso, Gilberto Gil, Tom Zé o Gal Costa teorizando sobre la música popular brasileña y esa manera tan particular de vivir que esas músicas y canciones promulgaban. Una delgada línea que une lo pagano de lo divino, el costumbrismo y el hedonismo, esa dulce saudade. Ese amor por la vida de composiciones de Dorival Caymmi o Baden Powell o de como João Gilberto, y con él Vinicius, Buarque y Ben lo reinventaron todo. Pero a la vez que reivindicaban a los padres no podían dejar de impresionarse con la forma en que estaba evolucionando el Rock . Lo que venía de las islas y EEUU era algo más que simple música “ie ie”. Los aires de la psicodelia de discos como Revolver les mostraron el camino. Ellos podían, querían hacer algo similar desde aquel lugar del cono sur. Una música que además diera rienda suelta a sus inquietudes políticas, culturales: Hacerla trascender. Se podía y se debía ser reivindicativo y combatiente desde el Rock.

Para ello Rogerio Duprat, el personaje que nos ocupa, fue fundamental. Y no solo fue clave a la hora de construir con sus arreglos el armazón del sonido Tropicalista, donde la vanguardia músical se daba la mano con la tradición, sí no que además fue la persona que puso en contacto a Gilberto Gil con Os Mutantes cerrándose el círculo.


Rogerio Duprat nació en Río de Janeiro en 1932. Su formación musical clásica le llevó en su juventud a Europa, donde estudió con grandes experimentadores como Pierre Boulez o Stockhausen, uno de los pioneros en investigar con sonidos electrónicos. A su regreso a Brasil en los primeros 60 Duprat formó algunos combos que jugaban con el Jazz y la Bossa Nova. Trabajó a su vez a las órdenes de directores de cine como Walter Hugo Khouri, uno de los padres del Cinema Novo brasileño, movimiento comparable a la Nouvelle Vague francesa o al Free Cinema británico. En esos comenzó a grabar en los estudios de Vilela Santos arreglando a numerosas bandas de su sello. Era una labor poco más que alimenticia. “No daban para mucho esos grupinhos de la Jovem Guarda”, como él decía. Eso fue hasta que apareció un grupo en su vida que le hizo ver que se podían hacer otras cosas. Ese conjunto con quien se topó no fue otro que unos jovencísimos O’Seis (a los que pronto rebautizaron como Os Mutantes). Los hermanos Arnaldo y Sergio Baptista, y la cantante Rita Lee destacaban por su desparpajo y atrevimiento sobre el resto de grupitos del sello.

VIDEO: O’SEIS - SUICIDA/APOCALIPSE

A mediados de los 60 en Brasil había multitud de concursos radiofónicos y televisivos de talentos musicales, concursos a los que se apuntaban las jóvenes promesas de la música brasileña. Y en uno de esos concursos, en 1966, tuvo lugar un encuentro que cambiaría para siempre la historia de la música brasileña: El encuentro entre Duprat y Gilberto Gil. Gil llevaba tiempo deseando dar un paso hacia adelante: Tenía canciones, proyectos, una visión de la música popular que iba más allá de canciones pop ligeras. En su conversación Rogerio Duprat parecía adivinar cada uno de sus pensamientos. Estaba de acuerdo en todos sus postulados, como si fueran dos exploradores que se encuentran buscando el mismo cofre del tesoro. No tardaron en resolver que trabajarían juntos. Gil le contó que tenía una canción en mente, “Domingo no parque”, con la que pretendía participar en el concurso. Duprat se mostró entusiasmado con poder colaborar con él y arreglarla, además conocía a unos “caras” que podrían hacer de banda de soporte: Os Mutantes. Ese día se puso la primera piedra de ese edificio que fue la Tropicalia.

El Tropicalismo se puede calificar de movimiento vanguardista, pero nunca pretendieron ser rupturistas con su pasado, ya que, partiendo del mismo y difuminándolo con la contracultura Pop, querían crear un nuevo engendro que explicase cual era el Brasil en que ellos vivían, el que sentían, el que soñaban. El Brasil de los “tríos elétricos” y el de las mega-urbes. El de los que protestan contra la represión y el de las señoras que se golpean el pecho al paso de la procesión. El país que narró Jorge Amado y el Brasil de las ansias de libertad. El Brasil de la cuaresma y el carnaval y el Brasil del “É proibido proibir”. Un artefacto Pop subversivo que les llevase a los píes del siglo XXI. Un espejo deformante de la sociedad brasileña. Y vaya si lo consiguieron.
Todos esos postulados encontraron acomodo en aquella obra vital para la historia del Pop que fue el proyecto conjunto “Tropicalia: Ou panis et circenses”. En dicho conjunto junto a los ya mencionados Veloso, Gil, Costa, Zé, Os Mutantes y Duprat también participó Nara Leão como vocalista y Torquato Neto como letrista e ideólogo.

Los arreglos de Duprat fueron más que importantes para acabar de dar forma a esas canciones. Su conocimiento de la música clásica, la música concreta y la vanguardista ayudaron a crear ese sonido particular que, medios aparte, nada tenía que envidiar a los sonidos que se estaban generando en el “primer mundo”. Por su genialidad, frescura y atrevimiento queremos reivindicar algunas de las aportaciones de Rogerio Duprat al movimiento Tropicalista en esos últimos años 60.

TROPICALIA: OU PANIS ET CIRCENSES
En el disco que dio nombre al movimiento Duprat se empeñó de principio a fin sacándole punta y brillo a cada uno de los cortes, pero si hubiéramos de destacar alguno sería su aportación a la inicial “Miserere nobis”, que comienza con una canción de misa en latín tras la que, sobre los versos de Gilberto, desfilan percusiones y vientos bufonescos, cabaquinhos y coros espectrales.

VIDEO: GILBERTO GIL - MISERERE NOBIS  

Para “Parque Industrial”, cantada por Tom Zé usó algunos sonidos discordantes que rompían la melodía y fraccionaban la canción, y otros elementos más Pop, de nuevo jugando con el contrapunto entre el mensaje que lanza la letra y la música que la acompaña.

VIDEO: TOM ZÉ - PARQUE INDUSTRIAL

GILBERTO GIL
Domingo no Parque narra la tragedia entre los amigos José y João y la mujer que ambos ansían, Juliana. Un triángulo amoroso imposible, un final sangriento. La vida (y la muerte) en su máxima expresión pasará ante nuestros ojos. Los vientos llenos de vitalidad que introduce Duprat le dan un carácter de representación teatral, como de preámbulo de una obra, creando un aire cinematográfico a la escena que vamos a vivir. Durante el desarrollo de la canción, en cambio, son las cuerdas las que le aportan la tensión que la historia reclama. Se despide la canción de nuevo con una ráfaga de vientos. La vida continúa sin remisión junto a la tragedia, mientras podemos ver los cuerpos sin vida de José y João sobre la tierra.

VIDEO: GILBERTO GIL E OS MUTANTES - DOMINGO NO PARQUE 

También del segundo disco de Gilberto es “Marginalia II”, otra de las cumbres de Duprat. Marginalia II es un grito desesperado, un canto al Brasil que él tanto amaba/odiaba. “Aquí é o fim do mundo”, cantaba Gilberto sobre las floridas cuerdas y las épicas ráfagas de vientos de Duprat. Todo un himno Tropicalista contrapunto perfecto al más bucolíco Tropicalia, de Caetano Veloso.

VIDEO: GILBERTO GIL - MARGINALIA II

CAETANO VELOSO
En el primer trabajo de Caetano se incluye el himno Tropicalia. Una canción que podría ser un manifiesto. Una canción en la que cada línea, cada estrofa es un arquetipo brasileño: Carmen Miranda, una mulata, Ipanema. Una visión idealizada de su país. El arreglo es cortante, realzando cada estrofa,  para después explotar florido y exuberante en el estribillo.

VIDEO: CAETANO VELOSO - TROPICALIA

En el segundo disco de Caetano Veloso encontramos un corte como “Acrilírico”, en el que Caetano y Rogerio se desmelenaron creando una canción-poema más cercano a la música concreta o a un score de cine vanguardista que al Pop. ¿Una respuesta (con sonoro pedo de Duprat incluido) al Revolution Nr 9 de los Beatles?

VIDEO: CAETANO VELOSO - ACRILIRICO

TOM ZÉ
La colaboración entre Tom Zé y Duprat no fue muy extensa. Pero Tom Zé nos regaló una de las mejores definiciones de Duprat: “ Era como Jackson do Pandeiro manejando a una orquesta de Beethoven”.  Podemos intuir que la forma de entender la música de Duprat fue vital para que luego Tom Zé crease ese universo alquímico tan particular. Duprat tan solo intervino en un single del año 1971, en la versión  que Tom Zé hizo de la canción de Caetano Veloso “Irene”. Dicha versión (canción que Veloso dedicó a su hermana pequeña y que le sirvió de bálsamo en sus días en la cárcel) cobra un aire de Rock Progresivo, con ese cantar histriónico de Tom Zé. Duprat dispuso gomas entre las cuerdas del piano para modificar la sonoridad del mismo mientras lo aporreaba.

VIDEO: TOM ZÉ – IRENE

OS MUTANTES
Como hemos comentado Os Mutantes fueron el primer grupo fetiche de Duprat. Con ellos colaboró en dos de sus primeros discos (además de un trabajo de su cantante, Rita Lee)
En su primer trabajo incluyeron una de una de sus canciones más reconocidas ,“Panis et Circensis”, para la que Rogerio usó una entrada de circo para dar ese aire satírico y bufonesco como contrapunto a la reflexión sobre la mundana y anodina vida que muchos se resignan a vivir. El cuerno y las cuerdas nos llevan a un final de carrusel. Canción arquetípica del estilo de Duprat. 

VIDEO: OS MUTANTES - PANIS ET CIRCENSIS

En su segundo disco, Mutantes, abrían el disco con un peculiar arreglo de Duprat para narrar las aventuras de un Dom Quixote particular. Vientos y cuerdas de aire épico (como de una película de aventuras) daban paso a pasajes psicodélicos creando un efecto de fábula grotesca.

VIDEO: OS MUTANTES - DOM QUIXOTE 




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