jueves, 8 de agosto de 2013

Crítica: Pacific Rim

Por Iván Fanlo


Puede contener pequeños spoilers

Dos cosas me quedaron muy claras a la salida del cine tras ver Pacific Rim. La primera, que Guillermo del Toro es un tipo muy inteligente y la segunda, que es un friki redomado.

La primera se la está ganando a pulso. Ya no sólo por su carrera alternante entre films más personales (Cronos, El laberinto del fauno) y grandes producciones (Mimic, Hellboy) o por sus interesantes propuestas como productor, sino por saber dar al espectador lo que busca. Pacific Rim es, con todos sus achaques, uno de los films más divertidos del año y de momento el único blockbuster decente de todo el verano.

Y la segunda, todos a estas alturas ya sabemos como es... y nos encanta.


Pero vayamos por partes. Pacific Rim es un film tan divertido como descompensado. Por mi parte, es imposible acabar la película sin quedarse con la sensación de que todo podría haber sido mucho mejor. Uno de los logros de Guillermo del Toro ha sido el saber atrapar al espectador dentro de una montaña rusa pocas veces vista en pantalla grande; pero los tiempos muertos del film, privados de cualquier intento de dar un poco de profundidad más allá de los mamporros, lo dejan cojo.
De acuerdo que todos queremos disfrutar como niños con esas titánicas peleas,  pero tanto el guión como los protagonistas pecan de una excesiva simpleza. Sin ir más lejos, los personajes de Idris Elba y Rinko Kikuchi parece que vayan a trascender más, a evolucionar dentro de la trama y así enriquecer la historia, pero no pasan de ser el jefe que grita a todo el mundo y la chica. Una pena.


Pero entonces, ¿Qué salva a Pacific Rim de convertirse en otro Transformers? Muchas cosas.

La principal es la capacidad referencial del film. Si algo tiene de bueno el guión de del Toro y Travis Beacham (guionista de ese horror de remake llamado Furia de titanes) es el haber sabido contar con un gran abanico posibilidades a la hora de realizar sus guiños y homenajes. De este modo, se pasean por el cine, la literatura y el cómic, tanto clásico como más actual, sin ningún tipo de miramiento: Godzilla, Evangelion, Transformers, Mazinger Z, G Gundam, Lovecraft, Ultraman o la lucha libre mexicana (por favor, ¡Qué grandes esos nombres de los robots!) Pero bueno, una película que empieza con la palabra Kaiju en pantalla, se describe por si misma.

Otro gran acierto es la forma en que está rodada. Desde esa breve y efectiva introducción, que mete al público dentro del film en menos de dos minutos, hasta el buen hacer en las escenas de acción, donde es de agradecer que las batallas se VEAN  -Michael Bay, te odiamos-.
Tan sólo por toda la majestuosa parte de Hong Kong ya merece la pena el dinero invertido en la entrada y las palomitas. Todo un ejemplo de como rodar escenas de acción: con sus pausas, sus toque de humor, su crescendo hasta llegar a la batalla, donde el nivel de frikismo y el sentido del espectáculo alcanza niveles demenciales. Sin ninguna duda, el peso de toda la película recae sobre estas escenas.
Las comparaciones son odiosas, y es por eso que la gran diferencia que existe entre este segmento del film con, casi todo, el demás metraje, hace que el conjunto final no sea del todo satisfactorio, con una primera parte muy tonta y un desenlace algo precipitado.

Lo normal en este tipo de producciones son las grandes dosis de humor tonto, introduciendo el tópico del personaje-graciosillo, encargado de rellenar sus apariciones con todo tipo de chascarrillos, los cuales muchas veces no hacen sino desesperar al personal. Por suerte, del Toro utiliza el humor de forma acertada, remarcando el carácter desvergonzado de la cinta y apoyando las escenas de acción con breves momentos de respiro. Por ejemplo, Si quitamos del guión al personaje de la señorita Kikuchi, la trama se vería menos trastocada que si lo hacemos con los de Charlie Day o Burn Gorman.


En resumidas cuentas, lo que podía haber sido un engendro megalómano ha resultado ser un film algo tontorrón, pero realmente disfrutable. Por favor, dejen las neuronas fuera de la sala y a divertirse.


Nota: 6'5.

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