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Por Isaac Moreira

LA GRAN FAMILIA DE DANIEL, QUIM Y ANTONIO (… y Raúl)

Daniel Sánchez Arévalo se ha ido desmarcando como uno de los grandes talentos del cine español. Azul Oscuro Casi Negro(2006) y Gordos (2009) mostraban su habilidad y atrevimiento como guionista y director. Con Primos firmó, en mi opinión, la mejor película española de 2011. Eso hace que La gran familia española me haya creado grandes expectativas, y eso no juega a su favor.

Al empezar la película  puedes toparte con sentimientos encontrados. El punto de partida, la presentación de los personajes y el contexto marcado por la final del mundial son de lo más interesante, sin embargo el ritmo de la película falla porque las escenas no están bien cohesionadas. Quizá el problema es que el director ha querido contar muchas historias a la vez y eso hace que cada escena parezca un fragmento de diferentes películas. La brusca escena del baile en la boda no te puede dejar más descolocado. Tanto por la música, como por la coreografía y un supuesto buen rollo, resulta totalmente forzada y fuera de lugar. Otro de los impedimentos para que se construya un ritmo y una unidad en la película es la música; un conjunto de canciones pop que no aporta nada ni ayuda a que fluya la historia.

Los actores más jóvenes, aunque guapos, en su pretendida naturalidad resultan poco creíbles, y hacen sus personajes menos interesantes de lo que podrían llegar a ser, en especial los papeles femeninos. Cuando la trama se centra en los adultos, el film gana altura, fluidez y mordacidad, sobre todo, con los actores habituales de Sánchez Arévalo; Quim Gutiérrez y Antonio de la Torre nos proporcionan algunos de los mejores momentos.

No obstante, una vez hechas las presentaciones y entrados en situación, el film mejora considerablemente. De repente la película da unos giros inesperados. Las tramas, que antes iban por caminos separados, empiezan a mostrar una historia y vemos adonde quiere llegar Sánchez Arévalo. Lo que empieza como una especie de comedia romántica centrada en una familia (siempre bajo la personal visión de este cineasta) se aleja de la primera impresión y pasa a ser algo más profundo y sorprendente.

El guión, especialmente cuando aborda las relaciones entre los hermanos y su padre, muestra buenos diálogos que dicen mucho con frases contundentes y sencillas. También podemos ver algunas escenas con un original pero simple montaje en las que Sánchez Arévalo demuestra que, además de ser un excelente director de actores, sabe manejar el lenguaje del cine.

Al terminar la película y pese al lastre del arranque del primer acto, sales con una buena impresión y la convicción de que Daniel Sánchez Arévalo es uno de los autores más interesantes del cine español al que habrá que seguir la pista y que aún podemos esperar grandes cosas de él (y esperemos que vuelva a tener mas protagonismo Raúl Arévalo. A pesar de esos pequeños cameos le echamos de menos).

Nota: 7