lunes, 23 de septiembre de 2013

Video-Manía: Crimen en la Noche

Por Paco Latorre


Dentro del panteón de artesanos de nuestro género favorito el nombre de Bob Clark ha sido uno de los que quizás mereciesen mayor consideración. Conocido principalmente por seguir la línea de Desmadre a la americana en la saga Porky´s , proporcionando inolvidables dosis de tetas a los de mi generación en su infancia (recuerdo como mi sempiterno compañero de pupitre en EGB consiguió una copia pirata de Porky´s 3 que ruló a medio colegio para satisfacer sus fantasías mamarias) y apuntalando la comedia gamberra del tipo que luego despuntaría en American Pie y similares, corría el rumor de que a Bob Clark no le gustaba el cine terror, género al que consagró sus inicios. Si le gustaba o no es algo en lo que no voy a entrar ya que personalmente me importa un bledo, más teniendo en cuenta la valía de sus películas adscritas a él: Children shouldn´t play with dead things (que algún caradura rebautizó como La noche de los muertos vivientes 2) era un rollete con una parte final potente, Navidades negras un peliculón como la copa de un pino (sin entrar en la discusión de si es el primer slasher o no) y Asesinato por decreto una aproximación al universo de Sherlock Holmes tan digna como inquietante.

Pero antes de todas estas Bob Clark ya había dirigido Crimen en la noche, la historia de un joven dado por muerto en la guerra del Vietnam que regresa a casa y...mejor la ven. Pese a los problemas de ritmo propios de un primerizo, la película juega sus bazas en un suspense trabajado y en algunas escenas de una fuerza innegable, ayudadas por los Fx de un Tom Savini jovenzuelo y menos sanguinolento que lo normal. Como toda película de la militancia parida en los años setenta, sus características definitorias son virtudes: zooms imposibles, aspecto granulado y sucio, y una violencia tan alejada de la perogrullada de Saw o Hostel como efectiva por su rudeza. Por descontado, Crimen en la noche no es plato para todos los gustos si uno no sabe a lo que se enfrenta, pero es ambrosía para el conocedor y disfrute primigenio para aquel que, armado de paciencia y visión arqueológica, se acerca a la fanfarria terrorífica de la que uno no debe olvidarse.


Las lecturas a las que han sometido desde cierta perspectiva seria (ándale) a la película hablan de una crítica velada al trauma sociológico causado por la guerra del Vietnam o a hacer una denuncia de la drogadicción poco sutil. Olvídense de ello. ¿El cine puede hacer sociología? Bueno, quizás Peter Watkins...pero no es el caso. Crimen en la noche es una modesta y resultona película de terror a la que cualquier lectura adscrita suena más a excusa que a cualquier otra cosa. Pero hay algo que puede dar pie a esa impresión: el tono austero y serio de la película. Su estética y tratamiento de la historia están en el extremo opuesto de lo que hoy rige el cine de terror pese a ese revival (de diseño de producción más que de otra cosa) que los remakes de hace algunos años (Las colinas tiene ojos, La matanza de Texas) y la moda del cine francés extremo trajeron a colación antes de que el torture porn llevase la voz cantante.

Sirva como anécdota que uno de mis alumnos, de tiernos doce años (bueno, eso de tiernos no está tan claro debido a prácticas como tirarle globos de agua llenos de SOPA a una vecina), hace maratones de la saga Saw con sus amigos. Ante mi curiosidad y entusiasmo hacia su opinión sobre las películas, se reduce a que <<molan mucho porque son muy gore>> . La violencia de Saw es tan retorcida y exagerada que acaba resultando inane, la de Crimen en la noche impacta porque es concisa y veraz, seca, adusta. Y no voy a negar el valor terapéutico de la saga Saw en los muchachos, porque aunque a mí me parezca una mierda pinchada en un palo veo la analogía con un pardillo servidor deleitándose con las andanzas de Jason Voorhes hace más de veinte años, y ver cine de terror en la preadolescencia debería ser tan obligatorio como estudiar matemáticas para hacer crecer a los infantes sanos, felices y desfogados (el otro pilar básico de la educación, la revista porno abandonada en un cajón por los mayores, pasó a mejor vida gracias a internet); sencillamente es que el grado expositivo de todo lo que es o debería ser espectáculo en nuestra sociedad actual es tan explosivo que sólo nos queda la traca por la traca.


¿Es Crimen en la noche una buena película hoy en día? Sin duda. Hay mujeres -Catherine Deneuve- a las que envejecer también les sienta de maravilla aunque jóvenes fuesen más bellas (pese a salir en Bailar en la oscuridad). Nuestra peliculita  ha acuñado muchas etiquetas con el paso del tiempo: de culto, clásico infravalorado, joya de la serie b. Si dicen todo eso, será por algo. Juzguen ustedes.





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