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LA MOSCA (The Fly, USA, 1958)

Seleccionada por Toi Brownstone

En nombre de la ciencia y del progreso el investigador es capaz de arriesgar su vida en busca de la verdad. Y puede  cometer imprudencias cuando nota el olor de la fama y la gloria mundial. Esta es la historia de Andre Delambre, un científico que llega a conseguir las claves de ese proceso tan fascinante que es la tele-transportación, basada en la desintegración y reintegración molecular, pero que jugando a ser Dios, sin tener en cuenta el factor sorpresa ni los imprevistos, e ignorando las advertencias de su mujer Helene, termina pagando semejante error con su propia vida.
El aspecto más destacable de La Mosca, es sin duda la relación entre Andre y Helene. Ella acostumbrada a un marido totalmente independiente y ausente, de repente descubre que se ha convertido en una asquerosa criatura, cuya supervivencia recae en ella. Constante, luchadora, es capaz de fingir un momento de enajenación y asumir la responsabilidad de la muerte de su marido con tal de no desvelar el secreto de su investigación, una vez Andre pierde la cordura y termina con cualquier oportunidad de volver a su situación física inicial.
Aunque el rol de Vincent Price no es especialmente destacable en el desarrollo de la historia, su presencia otorga un toque de distinción adicional a la película. Y es que da gusto ver ese derroche de elegancia y escuchar su maravillosa voz.
El remake a cargo de Cronenberg casi 30 años después se centró en una transformación por parte del científico mucho más aterradora y enfermiza, y difiere bastante de esta original, que si bien no es tan espectacular, merece mucho la pena.


NIGHT OF THE EAGLE (Sidney Hayers, Reino Unido, 1962)

Seleccionada por Paco Latorre

Ser agnóstico (o creer serlo) es una virtud para degustar según que cine de terror. El ateísmo es pasarse un poco y perder la coartada metafísica frente a las diabluras, pero el agnosticismo es combustible puro encarando ciertas premisas. Servidor, que de fe y razón va bastante limitado, se derrite ante cualquier película con cultos paganos, satanismo, magia negra, akelarres y demás parafernalia de Lo Oculto; limitándose mi contacto y conocimiento de tal dimensión a tener un amigo llamado Antonio El Demonio (que tiene un tarot y es fan del black metal, pero de ahí a satanista…), conocer a dos invididuos que captaron -decían- una psicofonía y haber asistido de refilón a una sesión de ouija en una noche veraniega en la que -creo- no sé manifestó ningún espíritu más allá del de la profunda resaca del día siguiente.
Vaya por delante, pues, que mi relación hacia la magia negra y el satanismo no pasa de la curiosidad y de escuchar a Venom, Bathory y Celtic Frost, pero eso no quita que considere el subgénero como uno de mis preferidos no por su contenido, sino por lo inquietante y atrayente que la parafernalia supone. Night of the eagle es la hostia (negra) en cuanto a cine de brujas y ocultismo: un profesor, felizmente casado, reputación intachable, vida acomodada y feliz…descubre que su mujer es una bruja (el argumento pone a huevo según que lecturas); a partir de ahí comienzan las sorpresas.
Rodada en impecable blanco y negro (¡bien!), con ese feeling tan británico pero sin dejar de echar un ojo a Italia (hay planos cuya composición es puro Bava o Fredda), Night of the eagle se balancea felizmente entre echar un discurso sobre la racionalidad -o la sobrestimación de la misma- y hacer cine de horror para que la platea aúlle. Volvemos al terreno de la sugerencia, porque la película no es explícita ni lo pretende, sino que de nuevo asistimos a la perenne dualidad mente/monstruos. Curioso es también el trazo diferencial de la película, compartido por similares en temática, donde la mujer aglutina un perfil lleno de cualidades (bajo el carácter de la bruja) tales como una inteligencia intuitiva, la imaginación o la naturalidad frente a la alteridad masculina más socializada en cuanto a esa misma inteligencia, más racional y cabal: en nuestro género la mujer, antes de pasar a ser material mamario de escabechina, suponía un horror atractivo con matices juguetones que componen personajes irresistibles (volviendo a Bava, esa Bárbara Steel de La máscara del demonio). Vamos, que ser bruja mola.
La loa a la brujería de Night of the eagle , pese a acabar arrepintiéndose un poquito de sus malas buenas intenciones y derivando hacia el espíritu de lo conyugal (ay,ay,ay…las correcciones), supone un viaje curioso y a veces genuinamente oscuro y terrorífico; es diversión maliciosa con ínfulas y licencias. Modélica en forma y fondo pese a recular por momentos, Night of the eagle es película para ver en Samhain pagano, sensual y esotérico más que en Halloween pintamonas, masificado, impostado e importado, alborotadamente festivo.


THE HAUNTING (Robert Wise, Reino Unido, 1963)

Seleccionada por Paco Latorre

Escribir una reseña sobre The Haunting es tarea poco gratificante: a estas alturas de la película -nunca mejor dicho- todo el mundo la ha visto o, como mínimo, la conoce y sabe lo que significa. Así pues, me va a ser imposible lucirme con la reseña (vaya, como si lo hiciese habitualmente) si a mi pereza le sumamos la forzada chapa que es escribir sobre The Haunting, similar a  aguantar al típico tío pesado que no ves habitualmente y que en cada boda o reunión familiar cuenta la  historia de cuando te measte en la piscina de Benidorm siendo niño. Posiblemente una de las películas más reseñadas y comentadas de la Historia del cine de género, The Haunting es un clásico en toda regla del cine de terror y una de las mamás fundacionales del subgénero de casas encantadas que tan buenos ratos nos ha hecho pasar (La leyenda de la mansión del infierno, House: una casa alucinante, ¿El resplandor vale?) y tanta astracanada nos ha hecho sufrir (House on haunted hill, la de Castle o la chusta de William Malone; la reciente The Conjuring).
El argumento es de sobra conocido: un parapsicólogo con pinta de ginecólogo busca investigar acerca de la presencia de fantasmas en una antigua mansión de pasado turbulento, con lo que recluta a una serie de individuos cada cual más pintoresco para su propósito, pasando todos juntos unos días en la propiedad. A partir de ahí comienza el festival de sustos y la diatriba sobre si los fantasmas existen o si toda la zarzuela es fruto de la psique de los protagonistas. Es en este segundo punto donde Robert Wise  focaliza su labor con una dirección dinámica, poco sutil, muy efectiva y no tan clásica como la fecha de la producción de la película pueda hacer suponer. Estamos ante una película donde el escenario es el protagonista, y el mimo con que se trata a la mansión en la película es delicioso: desde el magnífico (y sombrío) prólogo hasta su comunión con los personajes llevada a cabo según avanza la historia.
Vista ahora, The haunting ha envejecido con dignidad, que es mucho más de lo que pueden decir bastantes de sus coetáneas; y sigue siendo capaz de proporcionarnos dos o tres momentazos en el arte del susto y-rara avis hoy en día- en los del suspense bien tensado. Servidor la vio con ciertas tablas ya en en la militancia (lo que suele ser señal de mejor apreciación de según que cosas) y no capitaliza desfase ninguno, como mucho cierta ingenuidad congénita a su tiempo y difuminado de un efecto sorpresa ciertamente injusto con cualquier obra pionera.
Por lo demás, está sampleada en ese clásico destrozacalles adolescente que es Astro Creep 2000 (que tampoco envejece), lo que ya le confiere una dignidad extra; y por ser pionera lo es hasta adelantándose a la plaga de remakes infames con uno que duele a la vista y al cerebelo. En fin, de las que uno pondría en Halloween si fuese rico y pudiese comprarse un cine y hacer una soñada sesión remember como toca; o -como mínimo- necesaria en cualquier reunión en torno a una sesión de dvd en tal fecha.


LAS TRES CARAS DEL MIEDO (Mario Bava, Salvatore Billitteri, Italia, 1963)

Seleccionada por Iván Fanlo

Como si de un cómic de la EC se tratara, Mario Bava nos regaló este soberbio film de historias de terror, que tanto se puso de moda tras el éxito en 1982 de Creepshow, film de George A. Romero y Stephen King. Las tres caras del miedo, 50 años después, aún es capaz de dar algún sustito y de poner los pelos de punta a más de uno.
Contando con el maestro Boris Karloff como maestro de ceremonias -aunque también aparece actuando en uno de los segmentos-, se nos presentan tres adaptaciones de tres relatos cortos de horror: El teléfono, Los Wurdalak y La gota de agua, de los escritores F.G. Snyder, Aleksei Konstantinovich Tolstoy -no confundir con el otro Tolstoy- y Ivan Chekhov, respectivamente. Historias que van desde el terror psicológico producido mediante una llamada de teléfono, pasando al vampirismo hasta llegar al horror puro de la magistral última historia, hoy en día uno de los mejores ejercicios de terror que recuerdo en el cine.
Por supuesto, todo ello viene aderezado de la colorista y insuperable fotografía del propio Bava y Ubaldo Terzano, magnífico operador de cámara italiano.
Parece que para Las tres caras del miedo no pasan los años sobre ella y aún hoy en día es una buena elección para pasar una buena noche de Halloween entre amigos. Yo no me lo pensaba, descubrir -o revisionar- el cine de Mario Bava es descubrir uno de los nombres más grandes que nos ha dado el género fantástico.


¿Qué sucedió entonces? (
Quatermass and the Pit (AKA Five Million Years to Earth), Reino Unido, Roy Ward Baker, 1967)
Seleccionada por Isaac Moreira
Tercera incursión de la Hammer en el personaje del doctor Quatermass, protagonista de una serie de televisión inglesa de terror y ciencia ficción de los años 50. La serie contó con tres temporadas de 6 capítulos cada una que, más tarde, fueron llevadas a la pantalla grande condensadas en 90 minutos. Quatermass and the Pit fue la última serie que se hizo, aunque, hasta la fecha se han producido 2 películas más.
En unas excavaciones del metro de Londres se encuentran unos esqueletos humanoides que desconciertan a la comunidad científica. A raíz de este hallazgo irán encontrando pruebas de que tal vez los seres humanos no seamos fruto de la evolución y que el planeta ha podido recibir visitas alienígenas, pero ¿con qué propósito?
El film goza de todo el encanto de la Hammer en los escenarios, efectos especiales (en algunos casos demasiado de serie B), la música… etc. Y la historia es rica en conceptos que están muy vigentes hoy en día. La combinación de teorías científicas evolutivas con las leyendas de diablos y espíritus o casas encantadas están muy bien hiladas mientras el doctor Quatermass avanza en su investigación hasta un épico desenlace que decidirá el destino de la Humanidad.