Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Por Isaac Moreira


DIVERSIÓN A MARTILLAZOS
Con esta segunda entrega, el Thor cinematográfico se acerca más al Thor del cómic. Quizá siga sin llegar a ser el ideal para el acérrimo lector de los tebeos, pero recordemos que sus historias tienen más de 50 años, y, en sus tiempos mozos, fue un personaje tan aventurero y juvenil como el que se muestra en la película, antes de llegar a ser el gran dios asgardiano que es hoy.
Thor, el mundo oscuro, no intenta ser una obra maestra del séptimo arte, solamente una peli de superhéroes bien hecha. Ofrece diversión, acción, efectos especiales sin pretensiones y lanza algún guiño al universo Marvel.
Curiosamente, en el género de superhéroes, las secuelas tienen una ventaja sobre sus predecesoras, al menos para el lector de comics. Ya te han presentado al superhéroe, han explicado su origen, conoces sus poderes, sus aliados y enemigos, sus tribulaciones… A los que hemos leído sus aventuras nos gusta ver cómo son llevados al cine, intentando dotarles de verosimilitud. Al fin y al cabo, a nosotros no nos tienen que convencer, vamos empapados de su historia y entramos en el juego muy fácilmente (también hay que decir que es un arma de doble filo, ya que el fan siempre será el más crítico) pero comprendemos que los autores del film se lo tienen que vender al profano, al espectador que se sienta en su butaca pensando que si te explota una bomba nuclear en la cara simplemente te mueres en lugar de convertirte en un ser verde, superfuerte e invulnerable. A veces gran parte del metraje de la película se invierte en la presentación dejándonos con ganas de disfrutar de nuestro héroe en todo su apogeo.
En esta ocasión podemos ver a Thor dando martillazos desde el primer minuto, que era lo que todos queríamos. Ya ha aceptado su rol de protector de los nueve reinos y la historia puede empezar a avanzar nada mas comenzar la película.
El punto de partida está directamente conectado con el final de Vengadores. Con Loki entregado a Odín para su juicio (un gesto más de Marvel en dar continuidad temporal a sus películas),  mientras Thory sus amigos asgardianos ponen orden en los reinos que se habían quedado desprotegidos al romperse el puente Bifrost, en la primera película. Mientras, un antiguo poder despierta a los elfos oscuros, enemigos de Asgard, que se creían exterminados y tienen como fin consumir el universo.
El ritmo está bastante compensado y la presentación de los personajes casi se integra dentro de la trama. La historia se hace entretenida y permite dar más protagonismo a varios de los personajes asgardianos que en su predecesora no eran más que meras comparsas arquetipadas. Por lo menos esta vez tienen un poco más de diálogo, lo que ayuda a dar profundidad al mundo de Thor, y contribuyen en los planes del hijo de Odín. También se aprecia el esfuerzo de integrar a Jane Fosterdentro de la aventura aunque su personaje no puede aportar mucho más que ser la amante en peligro a la que hay que salvar (estamos ya cansados de este estereotipo dentro del genero de superhéroes). Anthony Hopkins por fin tiene la oportunidad de sacarle algo de jugo a Odín y Rene Russo prueba que la esposa del Padre de todos es algo más que la mera madre de sus hijos.
Heimdall también podrá mostrar algunas de las razones del porque es el guardián de Asgard. Y, sin duda, Loki merece una mención especial. Mientras que Chris Hemsworthsimplemente cumple su papel (eso sí, afianzándose cada vez más), Tom Hiddleston nos muestra la dualidad de su personaje. Desprecia a su familia pero, sin quererlo, sigue bajo su influencia.  Y sobretodo, sigue siendo el dios del engaño… incluso para si mismo.
La acción está bien dosificada y, aunque no haya imágenes tan  impactantes o espectaculares como requeriría el personaje de Thor, principalmente en la batalla final, el resultado es más que aceptable. Respecto al humor que acompaña el film, tiene momentos acertados, como el de Thor en el metro, y algunos no tanto. Hay que tener en cuenta que sigue siendo un producto de Disneypor lo tanto para toda la familia. No se echarían en falta algunos de los diálogos cómicos entre el personaje de Darcy, la ayudante de Jane Foster, y su becario, pero tampoco molestan.

En resumen, se ve que el cambio de director le ha sentado bien a Thor. Quizá sea la experiencia de Alan Taylordirigiendo Juego de Tronos lo que haya beneficiado al film. Por lo menos se entreve un aire nórdico y los asgardianos visten con atuendos más vikingos y menos como una civilización futurista pulcra y pulida de pretensiones shakesperianas como le gustaba a Kenneth Branagh, aunque sigan luchando con espadas de energía y tengan cañones antiaéreos en la fortaleza de Asgard. O simplemente sea que Marvel tiene claro el camino a seguir hasta concluir la fase 2 en la siguiente entrega de Los Vengadores: la era de Ultron.   
Tal vez “segundas partes casi siempre son buenas” en las películas de superhéroes.

Nota: 7