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Orson Scott Card vs. Gavin Hood
Por Isaac Moreira

En esta época en la que el cincuenta por ciento de la gran pantalla está ocupada por adaptaciones de libros y remakes no es de extrañar que tarde o temprano llegara El juego de Ender, exitosa novela de ciencia-ficción escrita por Orson Scott Card editada en 1985. Gavin Hood, ha sido el director y guionista de la película, por lo tanto es doblemente responsable del resultado tan plano, pobre e injusto para Ender. Cierto es que la novela no es una gran obra maestra de la ciencia ficción pero sí está llena de conceptos y situaciones interesantes. Sin embargo, lo bueno de la historia ha sido tan comprimido u omitido por Hood que la película resulta sosa, apática con sus personajes y extremadamente simple.

Para empezar, Ender debería tener 6 años y el actor tendrá fácilmente 13. Comprendemos que es difícil encontrar a un actor de esa edad capaz de plasmar las complejidades de Ender (aún con la experiencia de Asa Butterfield su actuación es muy plana y dista mucho de mostrarnos el carisma de su personaje), y con lo que cambia un niño de 6 a los 12 años, que es la edad a la termina el juego, hayan condensado el tiempo en el que transcurre la historia. Pero, aún con todo, no puedes dejar de sentir que ya hay algo que no funciona.

Apenas se explica nada de la situación de Ender. Él es un tercero, es decir, el tercer hijo en una sociedad en la que solo está permitido tener dos. Por lo tanto es un paria, despreciado por sus compañeros y teme lo que le pueda pasar al quitarle el monitor (artefacto por el que el ejército vigila a sus posibles futuros reclutas). Sin embargo, en la película, la pelea de Ender en el colegio es debido a que vence a un crío en un juego sin más y este va a vengarse por su orgullo herido.

Un gran fallo del film es el trato de los hermanos de Ender, sobre el que tienen gran peso emocional y psicológico en la novela. Apenas se dejan notar. Por un lado está Peter, de mayor edad y tan brillante como él pero extremadamente cruel. Le asusta tanto que piensa que es capaza de matarlo sin ningún remordimiento. La figura de Peter es indispensable para comprender al protagonista y su forma de actuar. Desprecia y odia a su hermano y le repugna cada vez que tiene que actuar como su hermano mayor (y durante todo el adiestramiento la escuela de batalla le empuja a ello) sin embargo el la película tan solo aparece un momento y le da un coscorrón. Tampoco queda bien reflejada Valentine, su otra hermana, igual de especial que sus hermanos y la antítesis de Peter. Comprensiva, bondadosa y el único apoyo de Ender.

Pero cuando empieza la verdadera decepción es en la academia de batalla. Ver que algunos de los personajes que Ender irá conociendo con el tiempo ya se encuentran con él desde el principio no inspira nada bueno. En la novela el Coronel Graff lleva a Ender al límite de sus posibilidades; primero tratando de aislarle y cambiándole de escuadras. Después le hacen comandante de su propia escuadra formada por reclutas menores a los que tiene que entrenar en mucho menos tiempo del normal y con la que se ve obligado a combatir una vez al día. Después dos veces al día y con todas las desventajas posibles. Sufre el desprecio y el ostracismo de todos los demás comandantes y le llegan a odiar por las humillantes derrotas, incluso algunos de sus antiguos aliados. Aún con todo, Ender permanece invicto pero al borde del colapso mental, emocional y físico.

Sin embargo en la película está tan concentrado que solo se ve que le pasan a la escuadra Salamandra donde combate solo una vez y después le dan su propia escuadra, a la que solo se la ve combatir una vez (eso sí, contra dos escuadras como en su último combate). De esta forma nos arrebatan a Ender. Nos dicen que es genial, un maestro táctico, la mente más brillante, pero en la película no nos lo han mostrado ni una sola vez. Tampoco notamos como le afecta la presión de la escuela ni el resentimiento de todos hacia Ender en la escuela de batalla, menos su propia escuadra.

Se entiende la condensación que hacen de los personajes (el truco para meter a Petra en al escuadra Dragón de Ender en lugar de ser una de sus rivales es muy tosco). El tiempo requerido en la película para presentarlos uno a uno sería demasiado, pero de ahí a que algunos de los que eran sus enemigos más acérrimos, como Bernard, pasen de ser de los que le tienden la trampa en la ducha a ser de las personas de su confianza es especialmente hiriente.

Es una pena que Hood haya dejado de lado las prácticas de Ender en el tiempo libre donde imparte clases a cada vez más y más gente a medida que aumenta su fama en la escuela y nos enseñen alguna de sus maniobras. No obstante si nos regala algunas escenas gratuitas en las que muestra lo bien que Ender y Petra congenian.

Mientras tanto, la trama de los hermanos de Ender es omitida por completo. Cómo Peter y Valentine conspiran para tener influencia en los futuros conflictos bélicos que se avecinan en la tierra cuando termine la guerra contra los insectores. Simplemente no existe.

Una vez llegado a la escuela de mando Ender debería haber practicado contra el ordenador hasta que sus quejas sobre el nulo nivel de dificultad le llevasen a su encuentro con Mazer Rackham. Un papel bastante mal interpretado por Ben Kingsley,  Lo de los tatuajes en la cara es totalmente gratuito y hasta de mal gusto. Sobraba.

En este punto habría estado bien ver algunos de los entrenamientos con Mazer o explicaciones sobre lo que es el ansible (lo citan pero no explican que es lo que le permite a Ender comunicarse en tiempo real con todas las naves sin sufrir retraso pese a la distancia en el espacio) y el Imgenio M.D., bueno con decir que es un desintegrador molecular basta. Sin embargo nos quedamos sin conocer la reacción en cadena que genera y como lo usa en sus estrategias contra las enormes hordas de insectores.

Cuando empiezan las batallas reales a Ender se le proporciona su equipo de élite de la escuela de batalla, pero tan solo puede hablar con ellos a través del comunicador. En realidad nunca está con ellos mientras que en la película están todos juntos. Hood vuelve a repetir el mismo error que en la escuela de batalla. Apenas se aprecia como va subiendo el nivel de presión. La dificultad crece con cada batalla. A algunos de sus comandantes, como Petra, se rinden bajo el estrés y Ender cae casi enfermo de la tensión.

Ni que decir tiene que cuando terminan con los insectores acaba la película. No hay lugar para la reflexión antibelicista y la colonización de los planetas insectores por los humanos. Por lo menos han intentado adaptar el encuentro de Ender con la larva de la reina insector (que, en la novela, se daba años más tarde) en un escenario parecido al mundo de fantasía/el fin del mundo al que jugaba Ender en la escuela de batalla, pero de forma bastante pobre.

En definitiva, la adaptación de Hood es un corta-pega del libro donde se han seleccionado las escenas y frases más vistosas y esquemáticas pero se han saltado casi todo lo que hacia de Ender: ¡ENDER!. Si se hubiera planificado de otra forma, quizá dividendo la novela en dos películas para contar el duro camino que tiene que seguir y explorando más el mundo emocional podría haber sido una de las más destacadas de este año. En su lugar tenemos una para olvidar fácilmente y, seguramente, más de uno se esforzará en ello.