miércoles, 22 de enero de 2014

Dossier: 50 Aniversario de Zulú

Por Álvaro Tejero



El 22 de Enero de 1964 se estrenaba en el Reino Unido Zulú (1964, Cy Endfield), uno de los primeros papeles de importancia de Sir Michael Caine y una de las mejores cintas bélicas-épicas del cine.


Hay muchas formas de acercarse a Zulú:

Está basada en un hecho real acontecido a principios de 1879 en el que menos de 150 soldados británicos resistieron el ataque de casi 4000 guerreros zulúes. La cinta se toma sus licencias narrativas pero mantiene en gran medida la esencia de lo ocurrido en la Batalla de Rorke's Drift (parece el Little Big Horn británico) Para más información sobre una de las batallas más importantes de la historia colonial británica empiecen por consultar la wikipedia.

Una de las virtudes de Zulú es parecer un western. Lo hemos visto muchas veces: un grupo de soldados de la caballería de los Estados Unidos destinados en medio de la nada y liderados por un teniente inexperto harán frente a un número muy superior de indios en medio de una revuelta generalizada
.
Fue dirigida por Cy Endfield, artesano al que muchos tenemos cariño por dirigir la versión cinematográfica de la novela de Julio Verne La Isla Misteriosa. Lo que es más desconocido es que Endfield tuvo que emigrar a Inglaterra tras ser incluido en la lista negra del Comité de Actividades Antiestadounidenses.


Si alguien se va a quejar de que los zulúes no existen como personajes y solo son negros que mueren, que no haga ni el intento de verla. Es una película contada desde el punto de vista británico, una cinta de género como Black Hawk Derribado o El Álamo. Además se realizó en un momento histórico delicado, en los últimos coletazos del imperio colonial británico y en los bordes el cine de denuncia que empezaba a aparecer (Una trompeta lejana o El gran combate)

Lo anterior podría hacer pensar que es una película racista pero nada más alejado de la realidad. Se intenta tratar con honor al pueblo zulú (se muestran sus rituales y se cogieron a miembros de la etnia zulú para interpretar la película), no hay buenos ni malos; se ofrece alguna pincelada antibelicista y del horror de la guerra. No esperen largas conversaciones sobre las causas del conflicto y la colonización. Son hombres que se ven obligados a cumplir su trabajo, a enfrentarse a la muerte ante un enemigo superior y que no se va a frenar.

Si bien no fue un tremendo éxito, Zulú ha ido creciendo con el paso del tiempo y significo sobre todo el lanzamiento de Michael Caine y la confirmación de la maestría de John Barry como compositor de bandas sonoras. Como curiosidad, la cinta se estrenó en España en el mismo 1964. A la censura no le molestó la violencia de la película (al fin y al cabo se ensalza el heroísmo y encontramos una pequeña crítica a la religión protestante, no podía pedir más)


Hablando ya de la película en sí dice mucho de ella lo bien que ha envejecido a pesar de algunas limitaciones técnicas. Los guionistas (entre ellos el propio director) no se complican aprovechando el poderoso hecho real en el que se basan para articular todo alrededor del encierro. Prácticamente una sola localización y un puñado de personajes a los que definir.

No hay que confundir sencillez con simpleza. Consiguen caracterizar a cada personaje en pocos segundos a través de algún elemento característico y bordan su trabajo en la relación y desarrollo de los tenientes protagonistas (Michael Caine y Stanley Baker). A esto ayudan los siempre impecables interpretes británicos, con un soberbio Caine que demuestra lo bien que le sienta la casaca roja como volvería a demostrar años después en la maravillosa El hombre que pudo reinar

La primera hora de preparación de la defensa puede hacerse un tanto larga, pero merece la pena para encontrarse con una soberbia hora final de batallas encarnizadas y nervios a flor de piel en el que cientos de extras zulúes caerán bajo el fuego de los rifles de repetición británicos en escenas espectaculares como la del siguiente vídeo. Apoyado todo ello por una fotografía intensa que realza los colores y la perfecta música de Barry.


Cy Endfield se luce en la escena final, terminando la lucha no a través de las armas sino mediante una batalla de cánticos que reconoce el valor de ambos bandos y te eriza la piel.

Es de 1964, claro que los personajes mueren echándose las manos al pecho en una extraña contorsión corporal y no hay cámara lenta para recrearse en cada muerte; pero el miedo, el calor, el humo y el sudor de la batalla se sienten más que en muchas películas modernas. ¡¡¡ZULÚUUU!!!


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