sábado, 25 de enero de 2014

Mondo Corto: Los Cortos Tentáculos de H. P. Lovecraft




Los cortos tentáculos de H. P. Lovecraft

La influencia de Howard Phillips Lovecraft en la cultura popular hoy en día es abrumadora. La podemos encontrar en todo tipo de autores, ya sean novelistas, cineastas, guionistas, dibujantes de comics… incluso músicos. En el campo del ocio existe una extensa diversidad de juegos (de mesa, de cartas, de rol, videojuegos…) basados, directa o indirectamente, en los mitos de Cthulhu. El merchadising de las creaciones de Lovecraft también se ha afianzado recientemente. Es fácil encontrar camisetas, peluches, mochilas o zapatillas de andar por casa de Cthulhu.

Sin embargo hay una asignatura pendiente: una buena adaptación cinematográfica.

Como próximamente mostraremos, hay una gran cantidad de relatos de Lovecraft llevados al cine. Pocas de estas películas son buenas, la mayoría, increíblemente lamentables. Pero hasta ahora ninguna ha sabido retratar la atmósfera de misterio, la locura y el horror como merece Lovecraft.

Quizá sea por la dificultad de alargar un relato corto a hora y media de metraje, con lo que eso conlleva: añadir tramas y escenas innecesarias que, en lugar de aportar, diluyen la esencia del escrito original. Tal vez por las concesiones a la industria del cine, en un intento de llegar al máximo público posible. O, simplemente, porque sea imposible plasmar en imágenes las aberrantes criaturas o escenarios que están más allá de toda comprensión humana.

No obstante, hay un medio donde los autores son libres para realizar sus más honrados homenajes, desde el amor y la admiración, por las obras de Lovecraft: los cortometrajes.
Hay muchos, mejores y peores, pero la mayoría dejan notar un sincero respeto por la obra del que carecen la gran mayoría de los largometrajes. A continuación nos gustaría resaltar algunos de los más notables.


The music of Erich Zann
(John Strysik, USA; 1980)

Puede que no sea una de las historias más conocidas o representativas, pero Strysik, a cargo de la dirección y del guión, adaptó uno de sus relatos cortos más evocadores e inquietantes. Sin saberlo, Lovecraft se adelantó a las teorías vibracionales del multiverso con un relato en el que (ATENCIÓN: SPOILER) un anciano toca su violín todas las noches para evitar que “algo” penetre en nuestro mundo. (FIN SPOILER)
El tono cálido de la iluminación y la sencilla puesta en escena juegan a favor de la historia a la que acompaña muy bien la banda sonora. Y, aunque carece de presupuesto para efectos visuales, el final está muy bien resuelto. 



Nyarlathotep (Christian Matzke, USA, 2001)

Cortometraje en blanco y negro, con una imagen tratada como un viejo film de 1920/30 y narrado por una voz en off. Matzke recrea fielmente el relato con una acertada iluminación (a ratos expresionista, a ratos oscura y difusa) y una banda sonora más propia de serie b, pero que encaja perfectamente con la imagen. El narrador nos cuenta como Nyarlathotep, un egipcio de origen misterioso, viaja de ciudad en ciudad donde ofrece conferencias en las que habla sobre los secretos del universo y muestra extrañas máquinas. Y cómo, allá donde va, ocurren siniestros sucesos.



The other gods (Peter Rhodes, USA, 2006)

Original corto de animación de sombras chinas y fotografías. Puede que la animación sea algo burda en ocasiones pero el resultado es muy carismático. Está presentado como una vieja película coetánea a Lovecraft y perdida hasta su reciente hallazgo. La adaptación del relato es casi literal, y la historia está narrada con unos pocos carteles como en el cine mudo. Cuenta la leyenda de que los dioses habitaban en las cimas de los picos de la tierra y de cómo el sabio sacerdote Barzai desafió las viejas supersticiones para ir a su encuentro. La representación casi hindú de la demencial visión de los otros dioses es bastante loable.



The shadow out of time (Richard Svensson, Daniel Lennéer, Suecia, 2012)

Este corto aprovecha las ventajas de la era digital para insertar actores reales en escenarios creados a base de cromas. Todo se percibe totalmente artificial, aunque Daniel Lennéer, a cargo de la dirección, y Richard Svensson, a cargo de la animación y los efectos especiales, han tratado con tal amor y respeto el relato que el resultado no decepcionará a los fans de Lovecraft. En esta ocasión nos encontramos con el extraño caso de un hombre que tras un desmayo sufre una rara amnesia y adquiere un gran afán por recopilar todo tipo de conocimiento sobre la tierra y la humanidad




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