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Por Miguelan Gel

CORRUPCION EN MIAMI NO QUIERE DECIR MIAMI VICE

Tampoco es que se les pueda echar en cara a los distribuidores la traducción que hicieron de Miami Vice, después de cómo lo habían petado los que se echaron al monte con Canción triste de Hill Street. Los azules de la calle de la colina habría sido un suicidio comercial. Al fin y al cabo División Miami, Vicio en Miami o Miami, Policía Especial  como se llamó en Latinoamérica tampoco es que fuera para tirar cohetes. Vamos a pensar que por aquella época, los felices 80, la palabra corrupción todavía resonaba con la fuerza de lo insólito (bendita inocencia). Hoy en día con este título igual nos habríamos pensado que era un programa del follonero.

Cinco temporadas y un capítulo de propina después, entre el 84 y el 90, Miami, Armani, Ferrari y otras cosas que no acaban en I, junto con unos títulos de crédito iniciales antológicos y pasteleros pasaron a formar parte de la historia de la televisión. Y de qué manera, limpiando con masculina elegancia la capital del estado con forma de pene. A lomos de un Ferrari en cuya radio sonaron los grandes éxitos del pop del momento. Y vestidos de Armani, que salir de casa para pegar un tiro o dos no es excusa para dejar de ir elegante al curro, oiga.

COMO SER ANTHONY YERKOVICH

Pues entre otras cosas, juntándote con Michael Mann para liarla parda. Cuentan por ahí que Brandon Tartikoff, de la NBC le presentó a Yerkovich un brainstorming en el que se leía MTV cops. LA NBC ya había hecho sus pinitos en la defensa de la ley y el orden, con El coche fantástico o Magnum (Qué bigotes, señora) entre otras. Yerkovich no era un don nadie precisamente, venía de ser el guionista y productor de Hill Street Blues. O lo que viene a ser, LA serie de policías de referencia en el inicio de los 80.

Yerkovich tenía rondando por su cabeza la idea de utilizar en las tramas de una serie de policías las leyes de confiscación de activos, por las que la policía puede utilizar los bienes incautados a los traficantes de drogas. Por aquella época ya debía haber tenido bastante de tristes policías en su uniforme azul reglamentario conduciendo un destartalado Plymouth Fury del 75 por una ciudad que no se sabe bien si es Pittsburg o Chicago (secreto bien guardado por sus creadores) , pero que soleada , lo que se dice soleada no era en absoluto. Esta vez quería dejar claro dónde se desarrollaba la acción. Y que hiciera sol.

Mann por su parte andaba ya dándole vueltas a Hunter, lo que sería la primera adaptación al cine de las correrías de Hannibal Lecter. Dejaría claro con Vicio en Miami y con sus posteriores largometrajes (Heat entre ellos) que no iba a renunciar a una estética y una dirección artística muy personales. Cada uno que decida lo que fue acierto y fracaso, pero Miami Vice no habría sido Miami Vice sin su concepción estética. La importancia que le otorgó el bueno de Michael a la narrativa visual, al diseño y al concepto artístico fue al final el sello que distingue a esta serie de las demás. Mann consiguió un presupuesto cinematográfico para el rodaje de una serie de televisión, y se lo gastó en gran medida en localizar exteriores, diseñar planos y elegir objetivos de cámara. Y si sobraba algo, iba a pagar derechos musicales.

HOLA SOY RICARDO TUBBS Y TU MATASTE A MI HERMANO

Prepárate a molar. La serie comienza con un piloto de dos horas que se llamó al principio Gold Coast (como el tabaco ese barato) y que terminó llamándose Miami Vice. Ricardo Rico Tubbs se infiltra en la organización de un señor de la droga colombiano, Esteban Orlando Calderone (o Calderón, cuidadito que los más puristas tienen su polémica con esto), con la intención de vengar a su hermano, Rafael, un detective de Nueva York a quien los empleados del bueno de Esteban han enseñado el lado malo de una pistola, mandándolo al cielo de los detectives.

Siguiendo la pista de Calderone, Tubbs acaba dando con su refulgente peinado por la soleada Florida bajo la tapadera de hampón de la droga. Esta aventura termina con sus huesos en comisaría, cuando James Sonny Crockett lo detiene como parte de su investigación, al estar también vigilando de cerca al bueno de Calde. Al principio Tubbs accede a colaborar no de muy buena gana, pero el roce hace el cariño, y terminan siendo inseparables, como el caballo y el carruaje, o el amor y el matrimonio.

A partir de este momento, la pareja de detectives más enrollada y popera del momento sembrarán el pánico entre el crimen organizado durante cinco años, vestidos con camiseta y americana, y mocasines sin calcetín. ¿De qué te suena, Julio Iglesias, eh?

111 capítulos servirán para presentarnos una serie de tramas independientes, con escasos elementos de continuidad entre capítulos, rompiendo con lo que ofrecía Hill Street Blues. Por norma general, Ricardo y Sonny son los protagonistas de la acción a pie de calle, los infiltrados que se juegan su bronceada jeta, bajo los seudónimos de Sonny Burnett y Richard Taylor o  Rico Cooper. No, los narcos no se hablan entre ellos para contarse las novedades en nombres de agente infiltrado.

POR CROCKETT, JOPLIN, SWITEK, ZITO, CALABRESE, CASTILLO Y TUBBS

Y es que en cualquier concierto de tecnopop, las guitarras-piano suenan por el teniente Lou. Pues sí, me permito deformársela al Barón, porque la ocasión merece. Miami Vice es la historia de las andanzas de la chupipandi policial más glamurosa que haya habido, mayormente. ¿Quién era quién?

James Sonny Crockett – Joven promesa del futbol americano en las filas de los Gators de la universidad de Florida, veterano del Vietnam en la 1º División aerotransportada de caballería, muchachico sureño, ¿Cuántos sonnys hay en James?. Fruto quizá de una infancia difícil con un padre alcohólico y de su admiración por los Texas Rangers, llega a ser Sargento Detective de antivicio en Miami, donde su obsesión con el cumplimiento de la ley le llega a granjear algún que otro quítame allá esos abusos con asuntos internos. Vive en un barco llamado el baile de san Vito y tiene un caimán llamado Elvis, una exmujer que muere, un hijo, amantes a cascoporro y ropa de Armani. Un bronceado y adicto a la laca Don Johnson relanzó su carrera a sus felices 37 con este papel, al que Nick Nolte o Jeff Bridges habían renunciado.

Ricardo Rico Tubbs –  Un guindilla con clase, con origen en Nueva York, donde durante años mantuvo en vilo a los delincuentes del Bronx desde su puesto como Detective en la NYPD. Un hombre hecho a si mismo que ascendió desde patrullero, siguiendo los pasos de su hermano Rafael. Tras el asesinato de Rafael a manos de los hombres de Calderone, Ricardo va a Miami clamando por merecida venganza. Meterá a Calderone entre rejas y le hará un nieto en el sentido más reproductivo de la palabra: Ricardo Jr, ayudado por el amor de Angelina Calderone. Atesora un buen puñado de relaciones, entre las que hay que destacar a Valerie, otra poli de NY. Claro que estaba interpretada por Pam Grier, ve y  dile que no. Philip Michael Thomas le dio vida y luego tampoco hizo gran cosa.

Martin Marty Castillo – Ojo que aquí fichamos a Edward James Olmos. Teniente al cargo de la brigada antivicio de Miami, cara de palo, sustituto del anterior teniente Lou Rodríguez (no, si eres anglosajón olvídate del puesto),  cubano de origen , con un pasado de lo más interesante en la DEA apatrullando el triángulo de oro. Duro y frío no, lo siguiente. Su archienemigo es el general Lao Li, quien utiliza a su ex mujer-a-la-que-creiste-muerta May Ying para hacerle la puñeta. Mala idea, chinorris: al talego, recuerdos a malamadre.

Gina Calabrese – Saundra Santiago normalmente en este papel se encarga de infiltrarse vestida de pilingui, servir de paño de lágrimas a Crockett (con derecho a cama), vigilar testigos,  y recopilar información.

Trudy Joplin – Olivia Brown se mete en la piel de la compañera de Gina. Trudy tiene contactos, se disfraza de chica de la noche,  realiza infiltraciones a pie de calle y es un genio con la agenda de teléfonos en la mano y el ordenador.

Larry Zito – John Diel hace de pringao #1 , agente basurilla que pone la nota cómica y se come las tareas rutinarias de vigilancia. Muere en la tercera temporada.

Stan Switec – Si Zito es el flaco, a Switec ya sabes que le toca. Michael Talbott poniendo el otro gramico de tontuna a la serie.

MTV COPS

En un tiempo entre la caída de la Atlántida y el primer disco de las Nancys Rubias, la MTV ponía videoclips musicales. Y eran la pera. Gracias al cielo, cuando se desarrolló el concepto de MTV cops, la MTV era así, de otra manera la pareja protagonista podría haber sido un anoréxico ataviado con camiseta de los Ramones del H&M y una reina pechugona de la movida.

Miami Vice gastaba una media de 10.000 dolares por episodio en licencias musicales, para poder utilizar los grandes éxitos pop del momento, a diferencia de otras series que usaban su propia banda sonora. ¿A quienes les pagaron los 10 grand? Entre otros : Chaka Khan, Phil Collins, Tina Turner, Roxy Music, The Damned, Yello, James Brown, Brian Eno, Devo, Jackson Browne, Meat Loaf, Bryan Adams, Peter Gabriel, ZZ Top, Dire Straits, Depeche Mode, Frankie Goes to Hollywood, Iron Maiden, The Alan Parsons Project, U2, Foreigner, The Police, Billy Idol, Suicidal Tendencies o Ted Nugent.

La única y notabilísima excepción a la externalización de proveedores en la banda sonora es la aportación del ex componente de la Mahavishnu Orchestra, el checo Jan Hammer, que dio su sello musical a algunas escenas y en especial a la intro a golpe de sintetizador. Este trabajo le valdría un par de Grammys. Y si un Grammy no es gran cosa, va el tio y alcanza con el  Crockett’s Theme el número uno en Holanda el año 87. Petándolo, Jan-o, a saco, Holanda, tres veces subcampeona, que es mucho más que campeona.

Para el recuerdo, de entre todos los videoclips integrados en sus episodios,  Crockett y Tubbs cargan sus armas mientras cruzan la noche en su Ferrari descapotable. De fondo, In the air tonight de Phil Collins. Yo así me dejo disparar, chico, que sí.

¿ASI VAS A SALIR A LA CALLE?

Si mi madre me llega a ver con camiseta y americana, no salgo de casa. Pero yo iba a colegio de curas, y camisa va con jersey, así que no pude cometer el pecado de juventud de Ross y Chandler.
La serie consiguió imponer este aspecto sport, junto con los pantalones bien subidicos, los mocasines sin calcetín y la barba de tres días. Comenta la Wikipedia que Sonny y Ricardo se cambiaban ocho veces de traje por episodio. Ni Rocío Jurado se cambiaba tanto de vestuario cada gala. Doy fé, que la he visto.

Para lograr un aspecto singular y actual de sus personajes, la directora de vestuario consultó a los grandes modistos europeos: Armani, Versace y Hugo Boss, quienes tras la emisión de la serie vieron incrementadas sus ventas de chaquetas en tonos pastel.

Las Ray Ban Wayfarer de Crockett dispararon sus ventas hasta las 720.000 unidades en el 84. Hipsters…

Llegaron a sacar una máquina de afeitar que te dejaba la cara con barba de tres días, como Sonny.
Algún cincuentón de economía desahogada sigue llevando mocasines sin calcetín, y baila cubata en mano éxitos sabrosones en las noches de Puerto Banús.

DEPRESION POST VICIOSA

Miami Vice es una serie que fue conociendo el declive durante los años que fue emitida. Las últimas temporadas ya no tenían la frescura de las primeras. Años después, como mucho de lo que se hizo en los ochenta, los dedos acusadores la señalaban como el paradigma de la horterada.

Pero hoy en día, hay que ser justo con ella, y reconocerle sus méritos, su estética rompedora para la época, su lenguaje visual, la música , oh la música, su vocación de superproducción televisiva, y el elenco de actores, músicos y famosetes que se dejaron ver marcándose un secundario, un guest star, o un cameo.

Algunos de ellos : Bruce Willis, Julia Roberts, Laurence Fishburne, Viggo Mortensen, John Leguizamo, Wesley Snipes, Stanley Tucci, Liam Neeson, John Turturro, Pam Grier, Frank Zappa, Jimmy Smits, Michael Madsen, Gene Simmons, Miles Davis, Little Richard, Joaquim de Almeida, Iman, Phil Collins, Jan Hammer, Leonard Cohen, Bianca Jagger, Michael Bay, Paul Gleason, Ron Perlman, Willie Nelson, Steve Buscemi, Don King, Helena Bonham Carter, Vincent D’onofrio, Annette Benning, Lou Diamond Philips, Melanie Griffith, Benicio del Toro, Ben Stiller, Isaac Hayes, James Brown, Chris Rock, Chris Cooper, Miguel Ferrer, e incluso los mismísimos The Fat Boys.

Deja como legado la rehabilitación de la zona de south beach en Miami, que fue recuperada para los rodajes de exteriores, pasando de ser foco de delicuencia a zona turística.

No sólo fue un pelotazo urbanístico, porque entonces habría sido marca España, en su testamento queda reflejado que consiguió 4 Emmy, 2 Grammy y 2 Globos de oro.

Y tendréis que convencerme a cuchillo y fuego de que Nicholas Winding Refn no había visto Corrupción en Miami antes de ponerse a rodar Drive.

¿SABIAS QUE?

El famoso Ferrari Daytona negro que conducen nuestros héroes en las dos primeras temporadas es en realidad un Corvette C3 del 80 modificado con piezas de Ferrari. A Enzo Ferrari le llevaban los demonios , así que les mandó un par de Testarossas blancos del 86 que no estaban aún a la venta. El guionista escribió Explosión y así es como cambiaron de coche.

Los colores que se podían utilizar estaban bastante definidos, y en general eran tonos pastel. El rojo y el marrón quedaban completamente prohibidos en los planos.

Luis Tossar hace de malo en la versión para la gran pantalla del 2006. Sale leyendo La Voz de Galicia.