viernes, 14 de febrero de 2014

Dossier: Cine, Amor... y Otras Drogas



Hoy es 14 de febrero, seguramente uno de los días más estúpidos del año. En eso estamos de acuerdo. El día de los enamorados no es muy de nuestro agrado, ya que nos parece una tontería y de muy mal gusto la actitud mercantilísta que se le otorga a determinadas fechas (día del padre, día de la madre,...).

Pero como no estamos aquí para dar discursos ni para discutir con nadie, vamos a aprovechar la fecha para ofreceros una lista con alguna de nuestras películas románticas preferidas -o que traten sobre el amor de alguna forma-. Por supuesto faltan muchas, pero esperamos ir sumando más en posteriores entradas sanvalentinescas.

Creemos que nos ha salido una selección bastante variopinta, a ver si os gusta.



CINE, AMOR... Y OTRAS DROGAS


EL BAZAR DE LAS SORPRESAS (The shop around the corner, Ernst Lubitsch, USA, 1940)
Seleccionada por Iván Fanlo

Lubitsch es sin duda uno de los directores que más partido ha sabido sacarle a la sencillez, pero hacer algo tan bien y tan (aparentemente)simple, no es fácil. El bazar de las sorpresas es una modélica comedia romántica de enredos, que nos habla del amor y las relaciones afectivas a través de una pareja que sin haberse visto se quieren a través de unas cartas anónimas, pero que en realidad son dos compañeros que no se pueden ver en su puesto de trabajo. Exquisita y clásica, el director nos ofrece su visión sobre la moldeabilidad del amor, en un film que deja al terminar una sonrisa en la cara. Y si aún necesitáis más razones para verla, el prota es James Stewart, ¿A qué esperáis?
Desgraciadamente los remakes no son un sólo un mal de nuestro tiempo, y en los años 90 se realizó esa estúpida revisión llamada Tiene un e-mail.



JENNIE ( Portrait of Jennie, William Dieterle, USA, 1948)
Seleccionada por Álvaro Tejero

¿El amor conoce tiempo y edad o es infinito, intemporal y nos pertenece por entero a nosotros? Preguntas tan profundas como esta se plantean en la maravillosa y onírica Jennie. Una película sin la que no podría existir Vértigo y que muestra a la perfección la necesidad de la pasión para la creación a través de la relación atemporal entre un artista y su musa fantasmal. No hay vida hasta que has amado y has sido amado. Y tampoco hay muerte dice Jennifer Jones en la película.



PAULINE EN LA PLAYA (Pauline à la plage, Eric Rohmer, Francia, 1983)
Seleccionada por Isaac Moreira

Pauline, en unas cortas vacaciones de verano al sur de Francia, observa las diferentes pasiones (reciprocas o unidireccionales) que despierta su prima mayor, a la vez que puede que descubra su primer amor.
Dentro de la tercera entrega de Comedias y proverbios, Eric Rohmer nos muestra diferentes tipos de amor. Cada personaje lo vive de una forma diferente: aman, quieren, poseen, cuidan de… y, por supuesto, los conflictos entre los personajes, harán que se enrede la historia en torno a Pauline, que, gracias a la ingenuidad o inexperiencia por su juventud, es capaz de ver a través de la hipocresía y egoísmo por el que se mueven.
Lejos del artificio o la grandilocuencia propia del medio, Rohmer es capaz de dar una lección de cine con simplemente seis actores y tres o cuatro localizaciones. El film te atrapa tan solo con los diálogos, inteligentes y naturales. Aunque hay un gran poso intelectual detrás de cada frase, en ningún momento se ven forzados o pretenciosos.



EN LA CIUDAD BLANCA (Dans la Ville blanche, Alain Tanner, Suiza, 1983)
Seleccionada por Paco Latorre

Bajo la excusa de hablar de la historia de amor entre un marinero errante (enorme Bruno Ganz, como siempre) y una tabernera, el huidizo Alain Tanner filma una historia de amor distinta: a Lisboa, la ciudad blanca. Cualquiera que haya visitado la que para servidor es la más hermosa ciudad que ha visto (no os lo toméis como una vacilada, no soy precisamente Marco Polo y no he visto demasiado mundo) puede comprender porque la cámara acaricia todas y cada una de las localizaciones, lo que no quiere decir que la historia humana sea comparsa sino reflejo de lo que estamos viendo y ellos viviendo. Una historia donde, como bien dice la protagonista en su momento el tiempo funciona de otra manera y las pasiones son tan serenas y bellas como tristes en su alegre regocijo. Poco de fado y más de limpia tragedia griega, de una simple y bonita historia de amor. Una vez escuché a alguien decir que Lisboa estaba hecha una mierda. La primera vez que fui me sorprendió ver un metro con frases de Platón y Aristóteles sustituyendo algunos paneles publicitarios. Y sí, posiblemente esté hecha una mierda. Es lo que tiene la blancura, que cuando se ensucia es muy escandalosa, pero si seguimos a esos dos de las frases del metro comprendemos que la blancura ahí está, sigue ahí, a la espera de sentirla. Más tarde llega la ilusión de hacerse una idea sobre ella. Saquemos de ahí que si bien En la ciudad blanca no es una maravilla de película, sí que es una película maravillosa.



NEKROMANTIK (Jörg Buttgereit, Alemania, 1987)
Seleccionada por Iván fanlo

Nekromanik seguramente será la propuesta más extrema (y asquerosa) de todas las películas que forman parte de esta lista, pero al fin y al cabo no deja de ser una película sobre el amor.
Entremos en tema, el film trata sobre una pareja de necrófilos en la que el chico, que trabaja levantando los cuerpos de los accidentes de tráfico, recolecta trocitos de los susodichos para las fantasías sexuales de ambos. Al final la cosa se va de madre y acababará robando un cuerpo entero, ante la alegría de su novia -cuerpo, por cierto, sin pene que será felizmente suplantado por la pata de madera de una silla-. Es tal el regocijo de la necrófila, (vienen spoliers) que dejará a su novio por el muerto, mientras que este cae en una espiral de violencia y locura que le llevará al suicidio, lo que hace que ella vuelva con él (!!!).
Como he dicho al principio, todo este festín de gore y parafilias, rodado como si se tratara de una película de arte y ensayo, no es más que un film sobre el amor y la locura hasta las últimas consecuencias; a su manera, claro.



CORAZÓN SALVAJE (Wild At Heart, David Lynch, USA, 1990)
Seleccionada por Toi Brownstone

Cuando el amor verdadero es salvaje y apasionado superará cualquier obstáculo que se presente en su andadura, y si no que se lo pregunten a Sailor y a Lula.
Lynch crea recrea un viaje arquetípico homenajeando a Dorothy en El Mago de Oz, que comienza en el momento pareja decide huir del dominio de Marietta Fortune, la dominante y opresiva madre de Lula, para comenzar una nueva vida en California. No sólo se enfrenta Sailor a la ley, que infringe en el momento que abandona los límites del estado, sino que además tendrá que enfrentarse a los sicarios que su suegra contrata para acabar con él.
Pocas películas son tan icónicas como Corazón Salvaje, y pocas parejas tan atractivas como la formada por Sailor y Lula. Y todo con el sello Lynch, capaz de crear su propia parada de los monstruos, con personajes tan fascinantes como grotescos como Bobby Peru, Perdita y Juana Durango o la propia Marietta.
The world is wild at heart and weird on top.
Ay, cuánta razón!



AMOR A QUEMARROPA (True Romance, Tony Scott, USA, 1993)
Seleccionada por Toi Brownstone

Tomad nota de la receta de uno de los cocktails más explosivos del cine: la pareja formada por Alabama y Clarence, o lo que es lo mismo Patricia Arquette en su máximo esplendor y Christian Slater que…Ay! mejor me callo; Tony Scott, con auténticos taquillazos a sus espaldas, como director; Dios Tarantino como guionista; y una larga lista de actores espectaculares de la talla de Christopher Walken, James Gandolfini en uno de sus primeros papeles, Dennis Hopper, Brad Pitt con su bong, Val Kilmer como El Rey, Gary Oldman o Chris Penn. Mezclad enérgicamente y tenéis una historia de amor, con mucha cocaína, diálogos brillantes mucha acción y uno de los finales más apoteósicos y excesivos del cine. CO-JO-NU-DA.



MOULIN ROUGE (Baz Luhrmann, Australia, 2001)
Seleccionada por Iván Fanlo

Excesiva, alocada, kitsch, posmoderna, videoclipera, grandilocuente..., y aún así, uno de los mejores films de la década pasada y una de las mayores declaraciones sobre la fuerza del amor jamás hecha en el cine.
El experimento de Luhrman funciona como una pieza de relojería, dentro de un mecanismo que, a priori, parecía tener todas las papeletas para explotar en la cara del director. Pocas veces clasicismo y reinvención habían sido aunados con tanto éxito; y eso que la idea de revisitar canciones famosas y adaptarlas dentro del film es un concepto que a primera vista echa para atrás. Pero en Moulin Rouge no sólo funciona maravillosamente como expectáculo, sino que aportan una conexión inmediata con el público -todos conocemos esas canciones- y consiguen trascender dentro de la historia de manera magistral (la versión tango de Roxanne es una obra de arte en si misma y el medley del elefante puede poner los pelos de punta al más duro). Por eso mitad del éxito de la cinta hay que dárselo a Craig Armstrong y su banda sonora..
¡Qué diablos! Un film que en su primer minuto te cuenta como va a terminar y que consigue tenerte enganchado a la pantalla durante sus dos horazas siguientes es por algo. Viva el amor.



SECRETARY (Steven Shainberg, USA, 2002)
Seleccionada por Isaac Moreira

Maggie Gyllenhaal interpreta a una joven tímida que se autolesiona que es contratada como secretaria por James Spader, un abogado de tendencias sádicas y dominantes.
Si se mira esta película sin prejuicios ni estrechez de miras sobre el sadomasoquismo podemos encontrar una bonita y tierna historia de amor sobre el encuentro de dos personas con gustos y apetencias poco comunes. Ambos tremendamente tímidos y con miedo a sus apetencias. Saben (creen) que está mal lo que hacen pero no lo pueden controlar. Dos personas incompatibles con el mundo pero que, cuando se encuentran, se crea una relación única. Porque ¿Qué mejor pareja para un sádico que una masoquista (y viceversa)?
El film, dentro de lo bizarro y desconcertante de algunas escenas, pero siempre justificadas, es visualmente luminoso y colorido, alejándolo de lo lúgubre y truculento que podría haber sido. Y tiene momentos realmente divertidos. Los protagonistas están inmensos: James Spader hace un papelón y es capaz de hacernos comprender su personaje, lleno de matices (y eso que era difícil. No entiendo aún cómo no se ha reconocido su talento como merece). Maggie Gyllenhaal va más allá todavía. Dota a su personaje de una ternura entrañable, como una versión de Amélie con serios problemas psíquicos.



2046 (Wong Kar-Wai, Hong Kong, 2004)
Seleccionada por Paco Latorre

Pese a que In the mood for love sea la película más redonda de Wong Kar Wai y fuese la que estaba tentado de reseñar, 2046 es subjetivamente la más representativa de su cine. Porque antes de caer en  My blueberry nights -o, por otros lodos, con The Grandmaster- el hongkonés era el epítome  del romanticismo de nuevo siglo. No me extraña: era lo suficientemente banal y melodramático para gustarle a los profundos, y tan esteta de anuncio de colonia para gustarle a los modernos(más a las que a los). Así que, ni corto ni perezoso, con 2046 se pasó: se homenajeó a sí mismo, se le subió a la cabeza ese mal que es la pretenciosidad casi metafísica intentando meter elementos de ciencia ficción en su obra y potenció todo lo ridículo que In the mood for love y Happy together podían tener (exceso de cámara lenta a lo Los vigilantes de la playa, boleros anticlimáticos...). Por suerte en ese más difícil todavía también potenció sus virtudes: una poética esencial, superficial pero especial para mostrar el anhelo y el deseo; ese lenguaje de gestos; el juego de miradas; la delicadeza  en bruto. No es una película perfecta; es exagerada, complaciente, de clímax y anticlímax, de errores y pérdidas, de alegrías casi infantiles,muchas veces superficial y otras veces conmovedora; y posiblemente por eso sea una película tan buena sobre el amor.



EL VELO PINTADO ( The Painted Veil, John Curran, USA, 2006)
Seleccionada por Álvaro Tejero

El drama romántico, como cualquier género clásico, corre malos tiempos. Todos los halago de los últimos 20 años se los llevó Clint Eastwood y sus puentes. Tuvo que llegar el mejor actor de nuestros tiempos para rendirle homenaje. Norton y Watts (creo que nunca ha estado tan guapa) se castigarán mutuamente en un matrimonio de necesidad hasta llegar a conocerse en medio de la tragedia. El precio por el tiempo perdido y el dolor realizado será la muerte.



DÉJAME ENTRAR ( Låt den rätte komma in, Tomas Alfredson, Suecia, 2008)
Seleccionada por Toi Brownstone

Pocas historias me han conmovido e impresionado tanto en los últimos años. Por razones obvias Déjame Entrar pertenece al género de terror, al tocar de una manera bastante cruda el mundo del vampiro. Lejos del romanticismo al que estamos acostumbrados con títulos como Drácula o Entrevista con el Vampiro, aquí Eli, un vampiro en el cuerpo de una niña, depende siempre de un ser humano y por lo tanto mortal para su subsistencia. Ella crea un vínculo de dependencia con el ser humano, y por otro lado éste de sacrificio, puesto que centrará su vida en cubrir las necesidades de la niña a la que ama sin condiciones.
Aquí presenciamos un episodio de transición entre un cuidador, que probablemente se enamorara años atrás, y el comienzo de un nuevo capítulo con Oskar, un niño de 12 años marginado y puteado en el colegio y sin un núcleo familiar definido, que recibirá por parte de Eli amor, apoyo y protección frente al mundo real que tan mal le trata.



PRIMOS (Daniel Sánchez Arévalo, España, 2011)
Seleccionada por Isaac Moreira

Daniel Sánchez Arévalo al guión y la dirección firmó la mejor película española del 2011. Una entrañable y profunda comedia que con el amor romántico como tema principal pero que también trata el amor familiar o el amor por uno mismo. Los tres primos no se quedaron atrás e hicieron algunas de las mejores interpretaciones de ese año, en especial Quim Gutiérrez, que consiguió crear un personaje que le acompañará toda la vida (desde entonces, no he podido evitar verle un poco del primo Diego en todas sus actuaciones).
De la trama no puedo decir nada por no arruinar el excelente monólogo de presentación de Quim Gutiérrez. Si no consigue haceros reír y engancharos en los primeros tres minutos y medio, nada lo hará.



AMOR (Amour, Michale Haneke, Austria, 2012)
Seleccionada por Iván Fanlo

Amour es, posiblemente, una de las película más intimas de Michael Haneke. Una eflexión sobre el amor y el paso del tiempo, que el director austriaco rodea de un aura de ternura y sencillez, pero de una manera tan desgarradora, cruda y visceral que se clava en el corazón y en la cabeza del espectador y se queda ahí durante un tiempo. Las actuaciones de ambos protagonistas deberían estar en los altares del último cine europeo, especialmente la difícil papeleta de Emmanuelle Riva y su personaje. Como todo el cine de Haneke, de visión obligada.



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