domingo, 16 de marzo de 2014

Crítica: Robocop (2014)

Por Ivanckaroo Banzai



El policía más soso que el caldo de un asilo


Hagamos un supremo esfuerzo por separar el Robocop original de su versión actualizada y sintámonos como si acabáramos de salir de una cueva tras 30 años viviendo como ermitaños, ajenos al mundo, y lo primero que hiciéramos al salir fuera ver este nuevo Robocop. En esta nueva Robocop no hay sátira más que en los segmentos de Samuel L. Jackson que no pegan ni con cola con el resto de la película, y la violencia cruda de sus predecesoras se limita a ver una explosión desenfocada, mucho remeneo de cámara y mutilaciones de... robots. Con decirles que estuve completamente solo en toda la sala, se pueden hacer una idea del éxito.
La palabra que se viene a la cabeza es: fallo. Buen intento, pero sonoro fallo.

Buen intento por ser un reboot y no un remake, manetener a Alex Murphy convertido en robot y un par de guiños a la película original, sin más. Por reinventar la historia, rehacer todos los demás personajes y cambiar a una máquina de la que surge su condición de fallecido humano a un hombre vivo al que convierten en máquina.
Buen intento por el plantel de actores (a priori) y por darle el mando (a priori también) a José Padilha.

El problema de este nuevo Robocop, y lo que resume que sea una película fallida es que carece de alma. Por mucho que insistan en la película en que Murphy la conserva, es difícil de creer. Puede que sea cosa del Detroit del futuro y que en el Chicago o el Kentucky de 2.035 todo sea distinto, pero nada en esta película genera emociones de ningún tipo. De aparecer un perro en pantalla, seguramente lo haría tumbado a la bartola resoplando. Y los intentos del guión para dar algo de vida a lo que sucede en pantalla son lastimeros y tramposos: una vez más el pequeño Timmy, una vez más el científico buenazo con dilemas morales, una vez más el rollo tecnofóbico. Y sobre todo, dramón familiar; pivotar el guión alrededor de si Murphy puede o no puede ser padre y marido por tener ortopédicos hasta los empastes queda muy chulo para presentar al Festival de Venecia, pero se antoja estúpido para un pretendido blockbuster sobre un policía cyborg.
Tampoco se entiende muy bien qué necesidad tienen en este Detroit del futuro de tener en plantilla armatostes tan caros y contundentes. La ciudad se ve como una urbe normal y corriente de hoy en día: ni se ven barrios chungos, ni se nos muestra que haya un nivel de delincuencia como para requerir una respuesta mayor que una unidad SWAT de toda la vida. Yo, sintiéndolo mucho, no invertiría un euro en Robocop para limpiar Detroit de un par de camellos y un traficante de armas de medio pelo; incluso para solventar la corrupción en la policía, con un simple funcionario que sepa hacer la "O" con un canuto ya estaría todo resuelto.


José Padilha hace lo que puede tras la cámara teniendo en cuenta que hablamos de una producción "problemática", con cambios de guión, subidas y bajadas de pesupuesto, actores en desbandada... y el eternamente odiado canguelo de las productoras a que sus películas sean para mayores de 18 años, cosa absurda ya que son las de categoría "R" las más rentables con diferencia. Esperar que recaude 400 millones de mortadelos una película de Robocop sin una gota de sangre ni una palabrota es de memos. Ojalá que Padilha tenga nuevas oportunidades en La Meca del Cine para demostrar su talento.

Los actores, imbuídos del tono general de la película, parecen a punto de bostezar de un momento a otro; ni me voy a molestar en recordar cómo se llama el actor que interpreta a Robocop, no merece la pena. Samuel L. Jackson emula a Robert de Niro haciendo de sí mismo una vez más, aunque como de costumbre (y al contrario que el neoyorquino) no cansa ni satura. Gary Oldman rara vez tiene término medio en su carrera; hace años no paraba de tener tics y crear personajes odiosos, ahora pone caras tan lánguidas y surfidas que en cualquier momento parece que vaya a dejarse caer al suelo agobiado por el peso de la existencia; aún así, se las apaña para cumplir reciclando el papel de comisario Gordon. Jackie Earle Haley intimida por varias razones, pero no da el pego de comando de élite por una mera cuestión física y pasa casi tan desapercibido como Michael Keaton que, "dicen", hace de científico, dueño de una multinacional y villano; a mi su personaje me resultó demasiado ignorante y bobo como para ser un reputado científico, sin formalidad ni capacidad analítica como para encargarse siquiera de un puesto de pipas y su antagonismo se basa en que le toca ser el malo sin más, como por sorteo; leyendo entre líneas, lo que hace el guión es que una pistola caiga del cielo sobre sus manos, la mire, se encoja de hombros y haga amenazas con la misma intensidad dramática que si recitara la lista de la compra. Lamentable.

Objetivamente no es abominablemente mala, pero desde luego no deja nada para el recuerdo a los cinco minutos de abandonar la sala.


Nota: 3


4 comentarios:

  1. Gracias por el comentario. Es justo lo que yo esperaría del remake (o reboot o lo que sea) de Robocop. Lo que suele pasar con todos: mejores efectos, mejores "colorines" y menos "chicha" y, como bien dices, poca alma. La veré cuando la pongan en la 1 el domingo por la noche.
    Sólo una duda, cómo puedes decir al final que no es mala. Será que no es mala con avaricia pero mala a secas si, no?

    Josito

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    1. Gracias por comentar. Quizá lleve esa última línea lleve a confundir, ciertamente. El film tiene una factura decente, no es mala como peli en si, pero si por lo que cuenta. De todos modos arreglamos esa línea confusa!!

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  2. Ok, no, si se entendía lo que querías decir pero, para mi, si no cuenta nada que me interese, no aporta nada nuevo a la anterior, etc la calificaría como mala sin paliativos aunque no provoque náuseas ni ataques epilépticos :)

    Josito

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  3. Para mi, películas/remakes/reboots como este fomentan las descargas ilegales en internet. Si quieren que vayamos al cine hagan películas interesantes. Estrújensen el un poco el cerebro, por favor. Porque para ver una nueva versión de una obra maestra como Robocop, que aun hoy sigue impactando como el primer día (ya no por sus efectos, aunque el stopmotion sigue quedando genial en pantalla, si no por su historia y lo bien que esta resuelta) no me gasto un duro. Simplemente no tiene sentido. Más bien es para un día tonto en el que no sepas que hacer ni te apetezca pensar, pero si saciar la curiosidad de: "a ver que nueva cagada han hecho esta vez los hollywoodienses"... y poder despotricar a gusto. Por eso defiendo las descargas ilegales como signo de protesta contra esta actual fiebre de estúpidos remakes/reboots.

    Julio F.

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