domingo, 6 de abril de 2014

Vídeo-Manía: El Regreso de los Muertos Vivientes

Por Paco Latorre


Pocos carteles han sido tan ilustrativos del espíritu de una película como el de El regreso de los muertos vivientes. Sobre todo ahora que los tiempos del photoshop y los trucajes han sustituido a ese tipo de maravillosas ilustraciones, la magia ensoñadora del dibujo gana merecidos puntos nostálgicos si además, como es el caso, uno llego a tener el cartel en su casa antes que vista la película. Efectivamente, a El regreso de los muertos vivientes no le presté en su momento más atención porque alguien me dijo que La divertida noche de los zombis (su secuela) era mucho mejor. Mintió.


Vayamos por partes, que diría Jack el Destripador: El regreso de los muertos vivientes cuenta con una de las mejores bandas sonoras jamás gozadas. The Cramps, TSOL y demás alegría punk y rockabilly en consonancia con parte de los protagonistas de la peli, una panda de punks glam propios de una falla. Sumemos una guión de Dan O´Bannon que sin ser en realidad nada del otro jueves es una auténtica bomba para el cine de cerveceo. Añadamos a la receta FX de los de la buena época absolutamente espectaculares. Y pongamos la guinda con una mirada autoreferencial al género y sus fans con la coña de hacer pasar por reales los acontecimientos de La noche de los muertos vivientes. De todo ello sale una película que merece un top 5 de momentazos a figurar en la antología de nuestra carpa de circo:

5: la resurreccción de los muertos en el cementerio, con Linnea Quigley mostrando sus dotes de stripper y Partytime sonando.

4: el zombi del almacén pidiendo su menú de cerebros vivos. Escena vista en cuchipanda que valió las burlas de unos ex­amigos durante un tiempo vista mi insistencia en que la pusiesen una y otra vez.

3: la solución final al problema zombi, digna de un híbrído entre Gallardón, Pol Pot y Millán Astray.

2: el ataque zombi a las ambulancias, absolutamente genial.

1: EL ZOMBI  AMARILLO. No sólo es COMPLETAMENTE AMARILLO, sino que su aspecto zombi se reduce a ir COMPLETAMENTE DESNUDO. O sea, DESNUDO Y AMARILLO.


Como solución a no perder más pendrives, el último que me he comprado lo llevo siempre enganchado a una argolla del llavero, ya que llevo cosas del trabajo en él y la itinerancia del mismo hace que sea necesario transportarlo de un sitio a otro. También llevo siempre dos o tres películas de emergencia por si se monta jarana en cualquier casa amiguetil, siendo El regreso de los muertos vivientes el comodín por excelencia. Los/as que la hayan visto ya me entienden, el resto deberían correr ipso facto a llamar a sus huestes, preparar el dvd, atrincherarse entre Ámbar o Alhambra, abrir una buena tabla de quesos (!) y comprender por qué.



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