Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Por Mrsammr

Valentin Stip – Sigh (2014, Other people)

Un descubrimiento como Sigh (Other People, 2014) acrecenta las habilidades y posibilidades de su autor, Valentin Stip, al conocer la juventud con la que cuenta (21 años), creyendo sin dudarlo aquello tan sonado de “lo mejor puede estar por llegar”.

En cuanto le damos al play notamos cuán acertada está esa correlación de símbolos que envuelven al álbum, susurrándonos la melodía (título) en una noche estrellada (portada). La oscuridad no enmarca un fondo claustrofóbico o siniestro, sino que nos penetra con el suficiente aura de misterio a través del cual nos mantenemos en vilo durante sus primeros compases (Tableau II y el comienzo de Pendule) sin saber a dónde nos conducirá. Es en este último tema donde Stip nos muestra las directrices a seguir: sobre unos beats sutiles, mínimos se envuelve al oyente a través de una bellísima textura electrónica propia de viejos precursores del IDM o del ambient.

Es a partir de aquí donde Valentin pone toda la carne en el asador con un par de temas formidables y destacadamente libres, lo cual, a estas alturas de la película (electrónica, año 2014) no deja de ser de agradecer. “Aletheia” entra con un bajo rítmico casi propio del dub y con su mejor secreto guardado, el piano. La música clásica practicada en su infancia con este instrumento empapa el debut en largo del francés afincado en Nueva York. Él mismo reconoce que a su traslado a la ciudad americana recuperó su afición con el piano, tratando de unir la electrónica del sintetizador con el clasicismo de este instrumento de cuerda. La magia surge por sí sola:

Del siguiente tema, la cumbre del álbum, pocos alagos más se pueden añadir salvo uno: en Correlation hay un cambio. Nos encontramos su lado más accesible, pero quizás el mejor dotado; la ecuación perfecta: rítmica pegadiza (bajo hipnótico) + melodía envolvente (gracias a un riff de guitarra expansivo). Parecido a un tema sincopado estilo krautrock hecho con electrónica. El resultado acaba siendo realmente pegadizo:

Pese a que quizá haya determinados minutos que sobran y que hacen extraviarse un tanto al oyente (sin llegar a chafar del todo al conjunto), no cabe duda que encontrarte repentinamente con el piano burbujeante de Regards Sur  L’Enfance (I Et II) o la delicadeza extrema de Sigh no hace sino imbuirnos más en su universo.

La mezcla entre IDM y ambient entremezclada a través de rítmica dub y diversos sonidos orgánicos variopintos, hacen de este colega de Nicolas Jaar todo un referente a seguir de aquí a unos cuantos años venideros. Quizá lo mejor está por llegar, de momento nos deja un intenso susurro.