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Por Juanjo Baquedano

LAS EDADES DE ULTRAVOX(!)

Este mes quiero acercar a nuestro particular rincón a un grupo muy querido por estos lares, Ultravox. Una banda que nació en unos años de gran agitación musical y que bebió de muchas aguas. Una formación que sufrió cambios de dirección, pero que siempre supo encontrar vientos favorables que les llevaran a buen puerto. Viajando con Ultravox partiremos del Glam y el naciente Punk pero nos empaparemos de Krautrock y tecno alemán para acabar, bien entrados los años 80, en terrenos de los Nuevos Románticos. Aguas quizás más calmadas, pero no exentas de calidad. Además disfrutaremos de un buen puñado de canciones que son ya clásicos.

Ultravox han vivido varias edades diferenciadas entre sí, cada una de ellas capitaneada por un líder: John Foxx, Midge Ure y Billie Currie. Pero en el artículo de hoy nos ceñiremos a las dos primeras, las etapas de Foxx y Ure al frente del grupo, que irían de 1976 a 1988. Esos años, además de abarcar unos tiempos cruciales para la música (el paso de la década de los 70 a los 80, con la transición del Punk y la nueva ola hacia el afterpunk, el tecno pop y los Nuevos Románticos) podrían suponer casi un mismo cuerpo musical con dos caras. Una evolución lógica de la banda, con cambio de capitán en medio de la travesía y la búsqueda de corrientes que nos lleven a otro mares.

ULTRAVOX! 1976-1979: Los años de John Foxx

Los orígenes de Ultravox! (inicialmente con exclamación, como homenaje a la banda kraut alemana Neu!) se remontan a los mediados 70 cuando John Foxx, Chris Cross, Billie Currie, Steve Shears y Warren Cann fichan por Island y toman este nombre definitivo con el que funcionar. En los meses anteriores habían dado forma a un proyecto musical (sin un nombre definitivo) fuertemente influido por el Glam de Bowie y Roxy Music, además de mostrar interés por sonidos provenientes de Alemania como el Kraut Rock y el Tecno, así como el naciente punk que recorría las calles de Gran Bretaña.

Para ese primer disco contaron con todo un grande a la producción: Ni más ni menos que Brian Eno en una de sus primeras producciones. Obviamente buscaban el sonido de Roxy Music y su manejo de elementos electrónicos. En ese homónimo disco de debut ya dejaron algunas perlas de Glam Rock con reminiscencias a sus idolatrados Roxy Music como “Life At Rainbow’s End” o “Slip Away”, o canciones como “Wide Boys” que podrían estar sacadas del Diamond Dogs de Bowie. Pero ya en este disco van dejando detalles de que su propuesta es mucho más amplia, siendo uno de sus puntales la sobrecogedora “My Sex” con esos sintetizadores que parecen flotar. Un más que importante disco con el que posicionarse en el mapa musical de ese 1976.

Su segundo trabajo al año siguiente, Ha!-Ha!-Ha! mantenía algunos de los parámetros de su precedente, como la exuberante “Rockwrok”, pero se notaba más la inmediatez y la urgencia del Punk, como en cortes como “Fear In The Westrern World” o “Frozen Ones”. Los teclados y sintetizadores (y cajas de ritmo) cada vez se hace más presentes, aportando ese sonido robótico que buscaban, “The Man Who Dies Everyday” y sobre todo la monumental “Hiroshima Mon Amour”, dan muestra de ello. Poco a poco van consiguiendo la cuadratura del círculo musical que ansían.

En el año 1978 el guitarra Stevie Shears salió de la banda, quedando reducidos a cuarteto para afrontar el que sería su tercer trabajo: Systems of Romance. Pero además hubo otro cambio, el signo de exclamación también se quedó por el camino. A partir de ahora habrían de ser conocidos como Ultravox.  En “Systems of Romance” encontramos una mayor presencia de sintetizadores, de hecho contaron con el productor de Kraftwerk. El camino que estaba tomando la banda parecía ya sin retorno, habría de encontrar su lugar entre las máquinas.  Ese hecho se puede descubrir desde el mismo arranque del álbum, en canciones como “Slow Motion”, “Someone Else’s Clothes”, “Dislocation” o “Quiet Men”. Aún así son capaces de despachar canciones de clara influencia Kraut, como “Can’t Stay Long”, que bien podría haber sido grabada por Klaus Dinger y Michael Rother para sus Neu!. Si bien Systems of Romance nunca logró un éxito de ventas reseñable se convirtió con el tiempo en un disco que ha influido en multitud de bandas, por esa conjunción de Rock y electrónica.

Tras la gira de Systems Of Romance en 1978, y una vez que ya habían roto con su sello, las tensiones dentro del grupo lanzan todo por la borda. John Foxx lleva ya un tiempo pensando en iniciar una carrera por su cuenta y anuncia que deja definitivamente el grupo, dejando al resto en tierra de nadie. Mientras Foxx comienza a trabajar en el que será su disco debut en solitario, Metamatic, el resto de la banda ocupa el tiempo colaborando con otras bandas. Fue en una de aquellas colaboraciones, trabajando con Visage, donde Billie Currie encuentra a Midge Ure, cantante y guitarrista escocés. Como la intención de Currie y el resto es continuar con el proyecto le proponen a este entrar en la banda para que les ayude a acabar de perfilar las canciones en las que ya estaban trabajando, el germen de Vienna, que vería la luz unos meses después, en 1980.

ULTRAVOX 1980-1987: Los años de Midge Ure

A pesar de que en Vienna aún se manejan ciertos elementos rockistas propios del pasado, la llamada del incipiente techno pop llama a sus puertas. Los sintetizadores de Billie Currie y las programaciones de Warren Cann van a conferir a la banda un sonido que hasta entonces solo se podía intuir, un sonido que les acercaría al de coetáneos que comenzaban su singladura musical como OMD, Soft Cell, Depeche Mode o Duran Duran.

Vienna tuvo un arranque algo discreto, con poca relevancia de sus primeros singles, hasta que la canción que daba nombre al disco se ganó el corazón de todo el Reino Unido, convirtiéndose en una canción icónica del sonido de los primeros 80 alcanzando el nº 2 en las listas y que además les abrió definitivamente las puertas de Estados Unidos. De nuevo producidos por Conny Plank encontramos en Vienna canciones como “New Europeans” o “Private Lives” en los que las guitarras mantienen su importancia compartir espacio con temas básicamente sintéticos como ”Sleepwalk” o “Mr.X”. Pero si me tuviera que decantar por una sería por la grandiosa “Astradyne” en la que Currie combina con maestría los teclados y la viola creando una atmósfera que nos evoca a Neu!, al Bowie de la época de Heroes o a sus amados Kraftwerk.

Cuando en 1981 aún flotaban en el aire los ecos que había dejado Vienna  llegaría el 5º disco de la banda (2º de la era Ure) de nombre Rage In Eden. Se trataba de un disco ambicioso, en el que habrían de profundizar en el estilo descrito anteriormente: Libertad total para Currie en la composición combinando teclados, violas y violines, apoyados por las ráfagas de guitarra de Midge Ure.  El disco se abre con la épica y ciertamente orwelliana The Voice (poderosa coda final de la sección rítmica y teclados de Currie), encontraremos la frialdad de “Rage In Eden” o “I Remember” o la sobrecogedora oscuridad de “Your Name”. Otro punto álgido en “The Thin Wall” donde Ure parece metamorfosearse en un pequeño Scott Walker.

En 1982 aparecería Quartet, su disco más luminoso hasta esa fecha, producido nada más y nada menos que por Sir George Martin.  Quartet alcanzó de nuevo una posición de honor entre los discos más vendidos, siendo el 6º más vendido de ese año. Destacan la infecciosa “Reap The Wild wind” (¿Cuánto pagarían algunos ahora por un riff de teclado así?) y “Hymn”, otro de los cásicos de la banda, “Visions Of Blue” canción que nos trae “Vienna” a la mente por su ligero aire sinfónico en el arranque o “The Song” con ese ritmo robótico que te atrapa.

En la gira de Quartet se registraría material que al año siguiente, en 1983, saldría al mercado como “Monument: The Soundtrack”, disco en directo que repasaba los tres discos en los que había participado Midge Ure.

Ya en 1984 la banda produjo Lament, disco en el que viraron ligeramente el rumbo hacia el Pop devolviendo a las guitarras el lugar perdido en el pasado, quizás influidos por el sonido de bandas que en ese momento eran punta de lanza en el Reino Unido como Simple Minds. Seguimos teniendo soberbias piezas de tecno pop cargadas de épica como “Dancing With Tears In My Eyes” o “White China”, pasajes delicados como “When The Time Comes” o “Lament” pero también canciones de pegadizos riffs de guitarra como “One Small Day”.

En 1986 saldría el que habría de ser último trabajo con Midge Ure al frente: U-Vox. Para muchos este es un trabajo menor, pero en el encontraremos canciones más que interesantes como “Dream On” y la fantástica canción de despedida: la Scottwalkeriana “All In One Day”, producida por George Martin. Perfecto epitafio del exitoso paso de Midge Ure por Ultravox, que acabarían disolviéndose en 1988.

ULTRAVOX(!)