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Por Ivanckaroo Banzai

Los Muppets (o Teleñecos) no sólo tuvieron su propio programa, también participaban en Barrio Sésamo, un producto destinado al público infantil pero con un tono mucho más orientado a la educación que al entretenimiento.

Algunos de sus personajes son universales, si bien no todos tuvieron el mismo éxito en todas las culturas. Por poner un ejemplo, la famosa gallina Caponata (Big Bird en U.S.A.) pasó por Televisión Española entre bostezos mientras que el más ibérico Espinete arrasó como eje central del programa.

No sin cierto esfuerzo, vamos a ahondar en el recuerdo y rescatar algunos de los personajes más emblemáticos de aquella época:

Espinete: El único erizo de 1,80 con una chica dentro que sale a la calle desnudo pero usa pijama para dormir. Creado específicamente para España por el también fallecido Kermit Love (mano derecha de Henson y autor de las tan sencillas como geniales marionetas del programa Gomaespuma). Era el personaje central de Barrio Sésamo y su apendizaje de cómo enfrentarse a situaciones cotidianas era el motor de cada capítulo.

Don Pimpón: También 100% español y segundo (y último) personaje no humano de la parte central del programa. Supuesto aventurero que nunca se movía del barrio y armigo del Maharajah de Kapurthaa, Don Pimpón era el adulto que intentaba hacer entender a Espinete el por qué de las cosas. Su rol era una mezcla entre padre y amigo brasas con tendencia a la mentira para intentar ser más guay que nadie.

El Conde Draco: Conocido como Count von Count en América, este noble vampiro en vez chupar sangre o acalorar jovencitas se dedicaba a… contar. Lo contaba todo, velas, bichos, palabras, políticos corruptos en la cárcel… eso sí, rara vez llegaba al número diez. Sus siniestras risotadas cada vez que alcanzaba una nueva cifra acompañados de relámpagos hacían que mereciera la pena verle cada capítulo haciendo exáctamente lo mismo. “¡Cuaaaaatro murciélagoos! ¡Mwaaaaa ha ha ha haaaa!”.

Epi y Blas: Dos personajes, uno con cabeza similar a una naranja y otro a un plátano, que dormían en la misma habitación. Los televidentes jamás pensamos que eso fuera señal de nada relativo a su sexualidad, al menos hasta llegados a los 14 años, que es cuando empezabamos a pensar mal, o bien, según se mire. Epi era más que infantil, rematadamente bobo y un plasta de cuidado, perfectamente capaz de despertar a Blas porque se le había ocurrido mover muy rápido los brazos para volar como los pájaros. El pobre Blas, que era el contrapunto serio y cartesiano, acababa desquiciado o resignado tras varios intentos de intentar explicar a Epi por qué no odía volar.

La rana Gustavo: la marioneta principal de los Teleñecos era el conductor de los sketchs de marionetas. Poco se puede decir del reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, salvo que le quedaba muy bien el atuendo de reportero de la vieja escuela, teniendo que lidiar con sus bizarros entrevistados.

Don Música: Compositor incapaz de componer una frase que rime, ni sin ayuda, ya que la letra final carecía de sentido. El diseño de la marioneta, con el pelo desgreñado, colaboraba en provocar las risas de la chavalada cada vez que el inepto música dejaba caer su cabeza contra el piano cada vez que se frutraba.

Triki, el monstruo de las galletas: Brillante idea la de quitar hierro al gran miedo infantil del monstruode debajo de la cama. Triki, era un inofensivo y voraz comedor de galletas, o más bien desmigador ya que en realidad jamás masticaba ni tragaba ninguna. Sus ojos de majara y su personalidad primitiva y de yonqui le hicieron la marioneta más popular del programa.

Coco: Grover en su país de origen, era el maestro del espacio y el tiempo. Sus apariciones consistían en enseñar a los televidentes las diferencias entre cerca y lejos, esto y aquello, antes y después. Un brasas. Pero un brasas adorable que llegó a parodiarse a si mismo en su versión Supercoco y su versión vaquero, acompañado por su corcel, la jaca Paca.

Los Nabucodonorcitos: Simpáticos, pequeñines y con la voz aguda y  muy chillona, esta diminuta familia habitaban en las macetas de Epi y Blas. Vivían llenos de un montón de problemas, aparentemente sencillos para nosotros -como ir al cine o al supermercado- pero que ellos sólos se encargaban de que parecieran una odisea. Mientras tanto, en vez de ayudar, Epi pasaba sus horas muertas observándolos…

Los Yip-Yips: Los personajes favoritos del que suscribe y mis alienígenas favoritos por encima de Marvien el Marciano. Sus segmentos consistían en ver a estos dos seres en misión de exploración a la tierra enfrentándose a elementos comunes como libros, la radio, un reloj… hasta desentrañar su utilidad y su mecánica. Su particular movimiento de boca, sus reacciones de asombro ante cada nuevo objeto y su particular idioma los convertía en algo hipnótico para el infante medio.