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Por Juanjo Baquedano

Como bien sabrás, en las próximas semanas se va disputar el Mundial de Fútbol de Brasil, una cita en la que se van a encontrar cara a cara las 32 mejores selecciones del planeta para disputarse una vez más el cetro planetario y España estará entre ellas. El seleccionador Paco Loco acaba de hacer pública la lista de jugadores que nos representarán en tamaña cita y que ya andan concentrados en las instalaciones que la federación dispone en el Puerto de Santa María. Por ello, pasamos a desgranarte dicha selección de jugadores que ha de intentar dejar bien alto el pabellón patrio.

La Portería
De todos es sabido la importancia de tener en tus filas un portero (o varios) de garantías. Los porteros están hechos de otra pasta, manejan un lenguaje distinto al resto. Tienen que combinar aplomo y templanza con un punto de locura genial e inconsciencia para jugarse el tipo en cada lance de peligro y salir airoso. La portería española anda sensiblemente mermada desde que nos dejó el Califa de Granada, Enrique Morente, que fue nuestro guardameta titular en los últimos tiempos. A pesar de esa baja, Paco Loco cuenta con dos porteros veteranos de gran prestancia para defender nuestro arco, Kiko Veneno y Martirio, además de un joven valor que debe aprender bajo su estela, la catalana Silvia Pérez Cruz.

La Defensa
Las consignas en defensa son claras: presión, fuerza y potencia pero sin renunciar a incorporarse al ataque. Para el centro de la defensa contamos con una terna de jugadores de garantías: We Are Standard y Delorean han acumulado experiencia en torneos y Ligas extranjeras y se han convertido en fijos en el equipo por méritos propios. Triángulo de Amor Bizarro son un muro en defensa, no dudan cuando hay que salir al corte, imprimiendo ritmo e intensidad desde el minuto cero. La línea defensiva se complementa con Standstill. El caso de los barceloneses es digno de mención ya que con los años han pasado de un estilo donde primaba la fuerza física hasta convertirse en uno de los líberos más elegantes de Europa, capaces de sacar el balón jugado desde atrás, catalizando el juego ofensivo cuando el partido se atranca en el centro del campo.
Para las bandas contamos con la fuerza física de Guadalupe Plata y Novedades Carminha. Los jienenses y los gallegos garantizan tensión e intensidad, incansables tanto en defensa como en ataque.  Un martillo pilón en las bandas. Pero cuando el juego exige ensanchar el campo desde la defensa contamos con dos carrileros técnicos y elegantes de gran profundidad: Smile y Cuchillo. Con ellos en el campo el ataque se convierte en una lluvia fina, de esa que poco a poco cala y acogota al rival haciéndole recular en su área.

El Centro del Campo
Es en la línea medular donde comienzan a ganarse los partidos, el corazón del juego. Para manejar el equipo contamos con dos mediocentros de garantías, el 5 argentino de toda la vida, capaces de bajar el balón al pasto y madurar la jugada o combinar al primer toque. El Señor Chinarro y Nacho Vegas garantizan templanza y saber leer entre líneas, además de que con los años han perdido ese aire lacónico de sus inicios, ganando en vistosidad. Para escoltar a estos en la medular, Paco Loco, ha llamado a los murcianos Neuman y a los granadinos Lori Meyers. Neuman se han ganado en los últimos tiempos un puesto en la selección con ese futbol combinativo. Su juego se basa en la precisión y la intensidad, andando sobrados de elegancia. A pesar de la juventud de Lori Meyers, estos son ya veteranos en el asunto. Piezas clave en el engranaje del equipo por su juego fácil al pie y su vistosidad. En una posición más adelantada del centro del campo, con mayor libertad de movimientos para combinar con los delanteros, contamos con El Columpio Asesino y León Benavente. Centrocampistas de amplio recorrido, del estilo de la Alemania del 74 por su potencia, imprimen al juego esa intensidad necesaria para encerrar al rival en su área a base de fuerza.

El Ataque
La creatividad y el gol. Toda selección que se precie debe contar con estos dos elementos. De nada sirve un equipo que sepa defender, que toque y combine si no tienes a nadie con el ingenio adecuado para desatascar un partido desde la banda con un centro certero o alguien con esa capacidad innata para fabricar el gol, la esencia del fútbol.
En las bandas contamos con gente de garantías: los sevillanos Pony Bravo, los catalanes Hidrogenesse o el zaragozano Bigott , que ha asumido los galones desde que el gran extremo de la década pasada, Sergio Algora, se retirase en el Cosmos neoyorquino.  Pony Bravo desbordan y combinan con soltura, poseen además gran pegada. Mientras que Hidrogenesse, siempre imprevisibles, poseen ese gramo de genialidad, esa capacidad de sacarse un pase imposible en el último minuto de juego. A pesar de su estilo desgarbado, Bigott aporta descaro al equipo, atreviéndose ante cualquier rival, siendo gran driblador. Solo tiene una pega el maño, se prodiga poco en defensa y se pierde de vez en cuando en los partidos. Cosas de genios.

Históricamente siempre hemos contado con un “10” de garantías, el líder dentro y fuera del campo. Ese jugador al que la grada dedica sus cánticos, pero que es capaz de superar el análisis del más sesudo crítico, alguien que posea también capacidad goleadora. Radio Futura, Héroes del Silencio o el hispano-argentino Andrés Calamaro han sido algunos de los grandes 10 de la selección en tiempos pasados. Hoy en día ese puesto de líder lo vienen ejerciendo Los Planetas. Los granadinos comenzaron sus días como goleadores puros, de juego vertical, pero con los años han retrasado un tanto su posición practicando un juego más reposado y expansivo para convertirse en ese jugador que maneje con precisión la jugada, siendo todavía capaces de sacarse de la manga ese gol que nos dé  la victoria en un partido. Complementando a los andaluces en esta faceta contaremos también con los zaragozanos Amaral. A pesar de ser eternamente cuestionados por gran parte de la grada, que ven en ellos a un jugador de otra liga, Amaral han demostrado poseer ese olfato para el gol y el juego combinativo, jamás se complican. Tienen los mimbres necesarios y una gran capacidad para hacer equipo sabiendo asumir roles de trabajo y apoyando a la cantera cuando es necesario, además de un nunca despreciable olfato goleador.
Si desde la época de radio Futura no hemos tenido un 10 de campanillas, con la faceta goleadora nos pasa lo mismo, nos falta un delantero centro puro, un rematador. Seguimos echando de menos la capacidad goleadora de Carlos Berlanga, esa virtud de convertir cada jugada en una diana certera. Un killer del área. Balón que caía en sus pies era gol seguro. En la actualidad contamos para cubrir esa importante plaza con La Casa Azul. Con una capacidad innata para fabricar goles de la nada y hacerlo fácil, el barcelonés ha de aportar ese instinto goleador tan necesario al equipo.

Los 23 de la Roja