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Por Ivanckaroo Banzai

Tócala otra vez, Sam

Hubo un tiempo en que no existían los formatos digitales ni el concepto de multimedia. Para rebobinar casetes sin fundir las pilas se usaba un boli Bic y los VHS tenían una pestaña que impedía grabar encima salvo uso de tecnología punta, una tira de celofán. Tan poca capacidad de maniobra convertía las películas en algo único e inmutable. No existían las escenas inéditas, los montajes del director ni había pistas de audio con los actores contando cómo los malos están hechos con CGI o que en tal plano Bruce Willis se estaba tirando un largo y sonoro pedo. Esta segunda parte de Rocky es pionera al ser la primera versión extendida con final alternativo de su predecesora.

Tras la derrota a los puntos contra Apollo Creed, Rocky Balboa tiene sus 15 minutos de fama donde demuestra ser un bueno para nada y ser poseedor de un enorme agujero en el bolsillo por donde cae todo el dinero que le llega, algo por lo visto habitual en el mundo del deporte y particularmente en el boxeo. Por su parte, el campeón, está obsesionado con no haber podido noquear al potro italiano y le desafía a un combate de revancha en el que poder curtirle el lomo en condiciones.

Poco nuevo hay que contar de la factura técnica de Rocky II, pareciendo rodada simultáneamente a la primera parte, aunque entre una y otra haya tres años de diferencia. Lo único que cambia es la dirección, de la que se encarga el propio Stallone sin que se note mucho el cambio. El guión ya no es tan novedoso pero sigue tratando con mimo a los personajes y son perfectamemente reconocibles; se podría decir que, sin haber visto la primera parte, no es necesaria una presentación de los personajes, que siguen bien definidos con un par de pinceladas. Repitiendo la fórmula, raramente iba a conseguir malas críticas salvo por el tema de frescura y no resultó difícil que alcanzara el éxito entre el público, ávido de un héroe bueno y sanote.

Sin ser en absoluto necesaria esta secuela, sí resulta emocionante (aunque algo forzado) el final de este Rocky, al fin triunfante.

Nota: 6,5