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Por Iván Fanlo

Durante los años 50, de la mano de Bill Gaines y Al Feldstein, EC Cómics revolucionó el tebeo americano en plena guerra fría.  Esta transgresión vino dada por su temática terrorífica mezclada con dosis de humor, perfecto para jóvenes cansados de tramas más inocentes.Tal fue la repercusión, que, por primera vez, se creó un club de fans de una editorial. Sus publicaciones respondían a un mismo esquema: un misterioso anfitrión presentaba las historias de forma cáustica; el más famoso de ellos, El guardián de la cripta.  Tristemente, la creación del comic code, el código de censura del cómic americano, obligó a cerrar las revistas. Pero el legado de EC ha ha podido verse en el mundo de los cómics, del cine y la televisión.

En los años 60 no tardaron en aparecer películas de terror de episodios, siguiendo el esquema de los cómics de Gaines y Feldstein. Por citar algún ejemplo, Roger Corman nos traería una pequeña colección de relatos de Poe en su Historias de Terror (1962) o Mario Bava su versión italiana en la modélica Las tres caras del miedo (1963), con un genial Boris Karloff de maestro de ceremonias.
En 1965 la productora inglesa Amicus vio el filón de este tipo de películas e inció en una serie de producciones con estas características, convirtiéndose en una de las marcas de la casa: Dr Terror, Refugio Macabro, Cuentos de Ultratumba, El club de los monstruos, etc. En 1972 Freddie Francis dirigiría para esta compañía la primera adaptación de Tales from the crypt, la divertida Condenados de ultratumba.

Así es como llegamos hasta 1982, cuando George A. Romero y  Stephen King unieron sus fuerzas para homenajear  aquellos cómics que tanto amaban de jóvenes y tanto les había influenciado en sus carreras. Nos regalaron un clásico del terror moderno y del videclub: Creepshow.
La película nos muestra cinco historias cortas de terror, con bastantes dosis de humor y mala leche. Venganzas sobrenaturales, cucarachas asesinas, un meteorito que cae del cielo y convierte a quien lo toca en planta o extrañas criaturas encerradas en una vieja y olvidada caja, son algunas muestras del catálogo de horror que contiene  el film. Todas las historias tienen sus toque de humor negro, como era habitual en las viejas páginas de los tebeos de EC.

El reparto del film reúne viejas glórias del fantástico (Tom Atkins, Adrienne Barbeau, Hal Holbrook, Leslie Nielsen), actores televisivos que más adelante conseguirían éxito (Ed Harris, Ted Danson) y alguna que otra sorpresa (Tom Savini, el propio Stephen King -en la historia más humorística de la película- e incluso su hijo, el ahora también escritor Joe Hill, haciendo del niño de la introducción).
Si al cocktail le añadimos la deliciosa y colorista fotografía de Michael Gornick -muy cercana al estilo cómic o al cartoon– , la banda sonora de John Harrison -entre lo irónico y lo pesadillesco, -, y  los siempre geniales fx del siempre insuperable Savini, el resultado final es perfecto para pasar una divertida noche entre amigos y cerveza.

Por si fuera poco, en plenos años 80 era imposible quitar la mirada de su carátula cuando la encontrabas entre las estanterías del videoclub. Ese decrépito esqueleto vendiendo tickets desde la taquilla de un cine era un reclamo perfecto en la época dorada de los VHS. Alquiler seguro.

El éxito del film derivó en dos continuaciones  -una segunda muy disfrutable(¿Quién no se acuerda del episodio de la mancha negra del lago?) y la tercera totalmente olvidable- y la realización de decenas de films y series de las mismas características: Los ojos del gato, Tales from the darkside, The willies, Historias de la cripta, etc.

Así que no dudéis en quitar el polvo a este viejo vhs y meterlo en vuestro reproductor. No os arrepentiréis.

Artículo incluido en el Especial Halloween de El día del espectador.