lunes, 28 de julio de 2014

Crítica: Open Windows

Por Isaac Moreira



Nacho Vigalondo es un tipo con talento, buenas ideas y un refinado sentido del humor. Un gran cineasta… dentro del mundo del cortometraje. Sin embargo, cuando se pasa al largo tiene una asignatura pendiente, y es que no sabe cuando parar. Tristemente, lejos queda el Vigalondo que nos dio una lección de cine con tan solo una Batbola y una vaca, o nos hizo cantar y bailar a las 7:35 de la mañana, o con el que iríamos un domingo a grabar ovnis. En sus tres películas hasta ahora tiene planteamientos de lo más interesantes pero, en el tercer acto, intenta ofrecernos algo más, dar una vuelta de tuerca, y ahí es donde pierde el pulso. No tanto en los Cronocrímenes pero sí en Extraterrestre. En Open Windows le ha vuelto a pasar y esta vez de forma excesiva.

Nick (Elijah Word) lleva una página web dedicada a una actriz de éxito, Jill Goddard. Es invitado a una convención donde va a conocerla como promoción de su nueva película. Pero parece ser que Jill ha cancelado el acto. En venganza le ofrecen a Nick hackear su móvil y su portátil. Un acto inocente pero que poco a poco le irá enredando en una espiral del que le es difícil salir.

Un buen principio que, poco a poco, se va desinflando a medida que te va pidiendo acto de fe tras acto de fe para seguir creyéndote lo que estás viendo. Aún con todo, hay que alabar como está resulta la parte técnica de la película. Y es que contar una historia viendo tan solo las ventanas que se van abriendo en la pantalla del ordenador portátil del protagonista es muy difícil. Hace falta mucha planificación e ingenio para que esta te guíe perfectamente, sin pérdida, de forma natural y amena. Al menos Vigalondo lo consigue durante los dos primeros tercios de metraje. A partir de ahí se ve obligado a realizar pequeñas (y no tan pequeñas) trampas para seguir la acción.

Sobre las interpretaciones, no son buenas ni malas. Para Elijah Wood esta será una peli más que no le aportará nada a su historial como actor. Y dudo mucho que a Sasha Grey le abra las puertas a una prometedora y/o duradera carrera como actriz no porno (y para los que os lo estéis preguntando, sí; enseña teta, pero poco y un momentico nada más).
Por otro lado, el guión no es que les ayudara mucho. Sus intereses, motivaciones y personalidades son escasos y poco claros. No tienen tiempo para desarrollarlos, ya que Vigalondo parece estar mucho más interesado en la forma narrativa que en profundizar en los personajes.

Y por último, puede resultar excesivamente pretenciosa en la recta final. Intenta dar un triple salto mortal de sorpresas y vueltas de tuerca, alguna bastante deudora de Black Mirror. Podrían haber entrado mucho mejor y haberle dado más profundidad al film si estuviesen mejor preparadas o desarrolladas y no llegasen de sopetón.

Uno se queda con la sensación de que ha visto una especie de ejercicio de estilo en lugar de un auténtico thriller. Como si primero se tuviera la idea de realizar una película tan solo contada a través de webcams y diferentes ventanas de un monitor, y después se creara una historia para tal causa. No obstante, resulta un film interesante si te dejas engatusar, si desconectas el cerebro y obvias algunos errores y sin sentidos cuando se descubre el final.

Me consta que la película sufrirá la ira de muchos/as, y seguramente con toda la razón del mundo, mientras un servidor ha pasado un rato entretenido y espera que, una vez saciadas sus ansias de experimentación técnica, Vigalondo aprenda de sus errores y nos deleite con su adaptación del Supercrooks de Mark Millar. La cosa promete. Y si por el camino cae algún corto, de esos buenos de los suyos, mejor que mejor.

Nota: un 4 con la cabeza. Un 6 con el corazón.

P.D. Con spoiler… o no. ¿Nevada es un extraterrestre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario