martes, 2 de septiembre de 2014

Crítica: Rocky III

Por Ivanckaroo Banzai



Dicen que no hay dos sin tres, y Stallone es de los que ese número se le queda corto. Rocky 3 no se sabe si es 3 o dos y medio o 4, el personaje ya es una marca en sí y poco importa qué número en la serie lleva ya que argumentalmente no tiene principio ni final, es un intermedio más, o una nueva extensión de la primera parte. Si Rocky fuera un videojuego, sus tres primeras secuelas no serían continuaciones, sino DLCs.

El film comienza con un montaje del potro gallego-leonés ya como campeón del mundo siendo una fuerza dominante que vence a todos sus rivales por K.O. y de su nuevo rival, B.A. Barracus, que entrena a pelo por las calles de Chicago sin que la policía militar le persiga por un crimen que no cometió en la guerra de Vietnam bajo las órdenes del coronel Hanibal Smith.


Ya con este comienzo nos podemos hacer una idea de que el tema central va a ser cómo el héroe se acomoda en el dinero y la fama y cómo llega savia nueva dispuesta a quitarle el trono. Teniendo en cuenta que Stallone luce tan cláramente su época de mejor estado físico, resulta poco creíble desde lo boxístico ver a Mister T dándole una paliza a base de boleones.

Desde el punto de vista técnico sigue la estela de sus predecesoras salvo en el interés de la historia. El espectador sabe que Rocky va a ganar al final y deja la carga dramática en el proceso de cómo Rocky recupera el hambre y resurge de sus cenizas con nuevos superpoderes. El famoso "ojo del tigre" y clases de baile de su antiguo rival, Apollo Creed.

En definitiva una aceptable secuela que ni cuece ni enriquece la saga pero que resulta entretenida para una tarde aburrida en casa, aparte de que es un gustazo, una vez más, ver el montaje musical de entrenamiento, esta vez con Survivor de fondo.


Nota: 4,5

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