jueves, 25 de septiembre de 2014

Radio Flamingo: American Graffiti:El Final de la Inocencia

AMERICAN GRAFFITI: EL FINAL DE LA INOCENCIA
Por Juanjo Baquedano



Este mes queremos traer a este rincón musical de Cine y Otras Drogas una película cargada de música que acontece en esta temporada del año con los últimos latigazos de verano que acabamos de vivir: American Graffiti.

El debut en la dirección del amigo George Lucas es, como dice su título, un “fresco americano” en el que un grupo de jóvenes de una ciudad cualquiera pasan la última noche del verano antes de comenzar un nuevo curso escolar. Pero más allá de las correrías de unos chicos, American Graffiti habla del final de un época, la adolescencia, con los miedos propios ante el futuro que se acerca a marchas forzadas en la que ya debemos tomar decisiones importantes y, en una mirada superior, es el final de una época acomodada en la sociedad norteamericana, la del desarrollo y el confort de los años 50 simbolizada en el sueño americano. Con el naciente Rock and Roll como testigo e hilo conductor.


Y una película sobre la atracción que ha ejercido la radio, la omnipresente radio, simbolizada en una emisora semi clandestina. La radio como el nuevo oráculo de una generación que se salta las reglas de los mayores y encuentra en ella nuevos códigos. Recordemos que en esos años aún se segregaba la música de los blancos de la de los negros y, precisamente ese hecho, el de que esa generación se saltase esa regla impuesta buscando sonidos en una radio que programaba música de blancos y negros indistintamente, supone un acto de rebeldía. American Graffiti es también el reflejo de una sociedad que, tras los convulsos 30 y 40 vivía unos años de confort que tocaban a su fin: Ya iniciados los 60, la sociedad comenzaba a clamar por derechos civiles y una mayor apertura moral. Pero los vientos venían cargados de electricidad poco más allá, trompetas de guerra apuntaban a Vietnam. El espíritu de cambio, personal y social, está presente sin estarlo en esta cinta, su perfume nostálgico todo lo impregna.  American Graffiti es mucho más que una historia de todo en una noche. En ella George Lucas tuvo la capacidad de crear una historia global enfocando con su microscopio un pequeño rincón del mundo en el que un puñado de personajes rezuman laconismo, esperanzas e incertidumbres: El final de la inocencia. Todo ello trufado de una de los mejores cancioneros pop que el cine nos ha ofrecido. El mejor resumen posible de los años en que el Rock explosionó y lo cambió todo para siempre.

En American Graffiti encontramos una galería de personajes adolescentes estupendos, que en esa precisa noche han de tomar decisiones de adulto que les afectarán para siempre:


Richard Dreyfuss  (Curt) es un joven respetado y querido por toda la comunidad. Es un chico que se ha hecho merecedor de una beca para comenzar sus estudios universitarios y que ahora siente la presión que ha caído sobre sus hombros, ya que parece simbolizar las esperanzas de progreso de todo el pueblo. Todo el mundo parece exigirle que llegue donde ellos nunca podrán llegar, sin duda ha de ser un gran hombre. Pero él, que siempre ha deseado salir de allí y ver mundo siente ahora un miedo atroz al abismo y piensa en todo lo que va a perder.


Steve (Ron Howard) y Laurie (Cindy Williams) son la pareja perfecta, aparentemente sin fisuras. Muy populares durante sus años de instituto ven como su relación podría desgarrarse ante la futura marcha de él a la universidad. Una pareja moderna y liberal para los cánones de la época que tendrá que elegir entre asumir la distancia (con la tentación de relaciones paralelas) o anteponer su amor.


Terry, o Tigre en su versión doblada (Charles Martin Smith) es el amigo fiel. Un joven apocado y de espíritu gregario que ve como dos de sus mejores amigos están a punto de abandonarle para irse a estudiar. Su destino es convertirse en uno más, intuye que difícilmente saldrá jamás del pueblo. Sin la protección de estos deberá aprender a manejárselas solito para acometer el objetivo que sus hormonas juveniles le marcan y que parecen ser su única preocupación. Se verá enrolado en un viaje casi iniciático (como el león de El Mago de Oz) para conseguir el amor de Debbie y de paso demostrarse a sí mismo que ya es todo un hombre.


Paul Le Mat (John) es el mayor del grupo. Hace algún tiempo que abandonó los estudios y cuando no trabaja se dedica a las carreras ilegales en coche. Es toda una leyenda en el valle. Cual caballero medieval se ve embarcado en justas donde demostrar que sigue siendo el más rápido y audaz conductor. Sin embargo reconoce que sus años de leyenda comienzan a llegar a su fin, ya nada es como solía ser en los viejos y buenos tiempos. Cualquier día, quizás esta misma noche, aparecerá un conductor más rápido y más joven que le arrebate el trono. John simboliza en cierto sentido al cowboy que, en los estertores del siglo XIX, ve como su mundo se acaba.


Y finalmente Wolfman Jack, el hombre lobo, se convertirá en un personaje crucial más. Wolfman Jack es el Disc Jockey más reputado en el valle. Su fama ha adquirido un aura mítica: Nadie lo conoce, nadie sabe dónde se esconde esa emisora pirata desde la que escupe discos que irritan a los mayores. Su voz es la de todos los jóvenes, que ansían rock y libertad fuera del control parental. Como un oráculo guiará a nuestros personajes en esta noche.

Las canciones que Wolfman Jack va soltando al aire e incrustando con precisión milimétrica en la trama (en este punto no podemos evitar recordar a “su hermana” la DJ de The Warriors) conforman un resumen casi perfecto de todos los caminos que describió el Rock en sus primeros años de vida. Salvo Elvis, Little Richard, Bo Diddley, Sam Cooke o Carl Perkins están casi todos los que son y fueron importantes en esos años. Desde la escena inicial en que suena (no de manera casual) el primer single de Rock que llegó al número 1 de las listas en 1954, el Rock Around The Clock de Bill Haley and his Comets, nos llegarán las inmortales canciones de Buddy Holly, Chuck Berry, Fats Domino o Johnny Burnette. Estrellas juveniles como Del Shannon o Frankie Lymon (precursor de niño prodigio a lo Michael Jackson que se quedó en nada al pasar a la madurez). Exploraremos los sonidos negros del Doo Wop, que de la mano de grupos como The Spaniels, The Moonglows, The Platters, The Clovers  o The Del –Vikings habían pasado de los portales del Bronx neoyorquino (qué cosas, como el Rap) a inundar todo el país. Veremos entornar la esquina de la década de los 60 hacia otros territorios con sonidos de bandas como el combo proto-Soul de Booker T. and The MGs o The Beach Boys que cierran la película con su All Summer Long. Ha pasado solo una noche en la vida de ellos, pero en esa “transición” entre la música de Bill Haley y la de los chicos de Brian Wilson ha pasado toda una generación, la del estallido del rock and roll.

Este mes en Radio Flamingo no habrá una playlist al uso como viene siendo costumbre, ya que no hay nada mejor que disfrutar de la propia banda sonora y volver a rescatar esta deliciosa cinta de George Lucas.



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