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Por Juanjo Baquedano

El otro día andaba yo un tanto nostálgico al pensar en los 20 años que cumplía “Re”, el segundo disco de Café Tacvba. Como para tantos españolitos,  ese disco fue la puerta de entrada al universo de los mexicanos, que se habían estrenado en 1992. Eran años en los que la música de distintas bandas que cantaban en español desde el nuevo continente se ganaron a muchos de por aquí. De allí venían sonidos y actitudes algo menos encorsetadas que las de este lado del charco, años de impostura indie o alternativa. A Café Tacvba (que toman su nombre de una clásica sala de baile del DF) les bastó un single, La Ingrata, para colocarse en esa primera división de lo que algunos se empeñaron en unificar bajo la etiqueta de Rock latino. Se llegaron a escuchar expresiones tan cursis como Alterlatino. Cualquiera de estas etiquetas no les hacía honor a nuestros chicos, pues estos no participaban de esos postulados estético-políticos tan explícitamente como el resto de los que aparecieron entonces. Lo de los Tacvbos era otra cosa, una libertad absoluta en los musical. Un universo que si bien partía del Ska, rozaba el Tecno Pop, el Rock, el bolero y el corrido mexicano si era preciso. Música sin ataduras, sin el miedo al qué dirán. Jugadores de otra liga, en definitiva.

Tras ese boom su carrera siguió con éxito abriéndoles la puerta del mercado yankee y haciéndoles unos fijos aquí en sus giras españolas y europeas:  Avalancha de éxitos, Revés/ Yo soy, Cuatro caminos, SiNo y El objeto antes llamado Disco forman una carrera sin altibajos y sin repeticiones. Un repertorio amplio y variado, a pesar de que (por estos lares) se les seguía exigiendo siempre echar la vista en demasía a sus clásicos. Eso nos llevaría a una reflexión que hoy viene a cuento de manera tangencial, la de los seguidores de un grupo que no “crecen” con sus artistas, y pretenden mantenerles siempre en ese estadio de la vida en que estos les conocieron.  Y es que Café Tacvba son mucho más que aquellos tipos que nos hicieron bailar con “La Ingrata” ese año 1994. Podemos decir que, con merecimento están en la élite de esa categoría, la del Rock en español, compartiendo primera línea con gentes como Soda Stereo, Radio Futura o Fabulosos Cadillacs. Y como si de una candidatura al Nobel se tratase pretendo hoy enumerar unos motivos por los que a mi entender, merecerían copar el primer puesto de dicho ranking.
-Por hacer de la necesidad virtud:  Desde sus inicios en 1992 el cuarteto carecía de batería, con lo que construían sus canciones con aquellas cajas de ritmos de final de los 80, que les confería un sonido casi amateur, pero unido al uso de teclados y la melódica creaba un pastiche de aire tecno pop fuera de los cánones que por aquel entonces primaban. Supieron crear una marca, un sonido particular que, modulado, se ha mantenido con los años.
-Por su continuo crecimiento:  Desde Las Batallas (1992) hasta El Objeto antes llamado Disco (2012) han pasado de ser una banda del undergound ska del DF más o menos particular a fabricar canciones de armazón sofisticado. Al no pretendido Tecno pop de sus orígenes incorporan coqueteos con la canción popular latina: mambo, bolero, corrido o la música andina, hecho que no les ha impedido crecer como artistas “serios”, ya que su música gana enteros disco a disco. Es característica la superposición de capas y texturas, juegos de voces y teclados densos. Pop de vanguardia sin perder sus referentes que les ha llevado a grabar con Dave Fridmann, grabar un directo con la MTV o girar por medio mundo.
-Porque Rubén es un cantante prodigioso:  El menudo cantante principal de Café Tacvba tiene una capacidad camaleónica de adaptarse a las canciones, jugando con sus hechuras de contratenor para convirtiéndose en un histriónico que tira de la garganta unas canciones después y acabar siendo el más pintón y meloso cantante melódico.
-Y a pesar de ello no solo de Rubén vive Café Tacvba:  Si peculiar y reconocible es la capacidad interpretativa de Rubén, no menos valiosa es la aportación en la “segunda línea” de Emmanuel y Joselo. Teclista y guitarrista respectivamente, incorporan siempre sus gotas en cada disco (sobre todo el primero) siendo el contrapunto perfecto al pequeño volcán que es Rubén e incorporando al repertorio más de una y más de dos de las canciones más célebres de la banda.
-Por su actitud en los escenarios: Sus directos son una fiesta. Café Tacvba no salen a tocar con esa actitud tan extendida desde los 90 de salir a mirarse los zapatos mientras interpretas, como devorando una tras otra, tus canciones. No se les caen los anillos con alguna de sus ya conocidas coreografías a pesar de haber sobrepasado los cuarenta años.  No importa si actúan ante 200.000 personas en la plaza del Zócalo o ante 400 en algún recinto español, siempre darán el 110%.
-Por el amplio reconocimiento de la crítica y público:  Al reconocimiento y el cariño del público mexicano y latino hay que añadir una serie de galardones y reconocimientos que jalonan su carrera: 8 grammies latinos, premios al mejor álbum latino de 2012, el reconocimiento de MTV a toda su trayectoria o la elección de su disco “Re” como el mejor disco de la historia del Rock latino por la Rolling Stone.

22 años de Café Tacvba

Algunas aportaciones de Emmanuel y Joselo