domingo, 23 de noviembre de 2014

Vídeo-Manía: Mutantes en laUniversidad

Por Paco Latorre



Lo digo lo más claro posible: no me gusta la Troma. Avisados quedáis, de primeras. Sus películas me parecen una auténtica mierda carente de gracia, incluso las más reputadas como El vengador tóxico o Redneck zombies . Es más, hasta esas producciones donde Kaufman y Hertz sólo meten las zarpas en distribución y temas de producción me parecen muy malas, como la incomprensiblemente reputada Screamplay o esa chorrada con  más ganas de vender la cuota de miseria epatante que cine  que es Combat Shock.  Aún más, Lloyd Kaufman es un personaje que me cae gordísimo; y los fans de la Troma creo que tienen un serio problema de identidad  y de juicio crítico ante unas películas que no sirven ni como iconos contraculturales -porque no lo son-.


Pese a ello, Mutantes en la universidad me cae simpática. Quizás porque la pillé en una adolescencia ávida de alimento emocional de este calibre, grabándola en video una de esas madrugadas de Antena 3 donde el programador daba rienda suelta a su frikismo (aunque más bien daba rienda suelta a lo más barato e inservible del paquete de derechos que habrían comprado, pero vaya paquete) proporcionando dos años gozosos merced al material sobrante de Noche de lobos. Ese fin de semana, aprovechando la ausencia de los padres de un amigo, tocó visionado de la peli acompañada de unas atroces cervezas del por aquel entonces Continente.


Ni aún entre imberbes feromonas mecidas en birra rancia Mutantes en la universidad arranca entusiasmo más que en tres o cuatro momentos puntuales, y es que lo torpe y cutre de su factura sólo sirven para alimentar esa absurda postura de alabar lo torpe y cutre porque sí, aunque no exista ni el más mínimo talento detrás. Puede que su argumento tenga una premisa simpática (adolescentes se convierten en mutantes por culpa de fumar marihuana radioactiva, y paso de entrar en el debate de lo reaccionario que es en el fondo el mensaje que esconde, más que nada porque a Kaufman eso del mensaje le sonaba a chino mandarín) pero la más absoluta falta de dinamismo puebla una película que sólo gana en una precaria simpatía que uno ha de esforzarse en buscar. Quizás entre amigotes y amigotas, muchas cervezas, pizza y cachondeo sano Mutantes en la universidad cumpla en un maratón peliculero lo que jamás puede cumplir con un mínimo de consciencia.

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