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Por Isaac Moreira

LIGADE LA JUSTICIA INTERNACIONAL:
TIEMPOS DEL BWA-HA-HA-HA-HA!!!!


Eran tiempos difíciles para La Liga De La Justicia De América. Hacia mucho tiempo que el glamour y las ventas de la serie se habían marchitado. En uno de los intentos por realzar el título se reformó el grupo con jóvenes héroes de reciente creación para intentar atrapar el interés de nuevos lectores. Sin embargo, una JLA carente de las grandes figuras de la casa (Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Linterna Verde…) y compuesta por personajes segundones sin carisma ninguno, excepto J´onn J´onzz, no hizo más que terminar de matar la colección. La editorial decidió cancelarla en el número 261.

Sin embargo cuesta concebir un universo DC sin la JLA. Solo era cuestión de tiempo que volviera.  
La JLA regresó de la forma más insospechada. Eran los 80. Tiempos en los que DC comics había sucumbido a las sombras y los tormentos. Frank Miller con El regreso del caballero oscuro y Alan Moore con Watchmen habían  traído una novedosa visión al mundo superheroico: la tragedia y el realismo. A su vez, parte de las series que darían origen a la línea Vértigo estaban abriéndose paso entre los lectores.

Lo lógico habría sido poner a los grandes iconos de la casa en un ambiente acorde a la nueva moda marcada por el oscurantismo. Sin embargo, nadie esperaba que volviera en tono de… ¡comedia superheroica! Al estilo de las sit-com de la televisión estadounidense. Keith Giffen (guión), J. M. De Matteis (diálogos) y Kevin Maguire(dibujo) sorprendieron a todo el mundo con unas historias frescas y deliciosamente divertidas. Hubo peleas y épica como es propio del supergrupo por excelencia de DC, pero la mayoría de historias se basaba en la convivencia entre los personajes. Si Miller y Moore humanizaron al héroe desde el drama y la tragedia, Giffen y De Matteis lo consiguieron mostrando el día a día de las relaciones entre los superhéroes. Desmitificándolos. Convirtiéndoles en gente de lo más normal bajo las mallas. Cansados tras una larga jornada de heroísmo. Aburridos en los turnos de vigilancia del monitor de alertas. Y, sobretodo, llevándolos a situaciones de lo más disparatadas (que por otro lado no resultan tan descabelladas si lo pensamos bien). A su vez, Maguire, rey de las expresiones faciales, era el dibujante perfecto para ilustrar las nuevas aventuras de la JLA. Una sonrisa, una mirada de odio, de hastío, o una depresión nunca han estado en mejores manos. Sin duda fue la elección perfecta para Giffen y De Matteis. Además creó una de las portadas más emblemáticas, recordadas e incluso copiadas de la historia de los tebeos de superhéroes.




La colección duró desde mayo de 1987 hasta marzo de 1992. En esos 5 años hubo varios cambios en la alineación, pero el núcleo, el alma de esta nueva encarnación lo formaban:
 

Maxwell Lord. Un multimillonario playboy empresario que comenzó manipulando a la JLA para sus propios fines. No obstante, pronto demostró tener buen corazón y terminó financiando y gestionando al grupo (y si de paso podía sacar tajada con el merchandising de la Liga, mejor que mejor). Consiguió un estatus oficial de la ONU para poder operar de forma internacional, de esta manera la colección pasó a llamarse Liga De La Justicia Internacional o JLI.
 



J´onn J´onzz, el Detective Marciano. Uno de los seres mas poderosos del universo DC. Único superviviente de una raza espiritual y pacifista de Marte, pero al que sus desastrosos compañeros le sacaban de quicio. Por cierto, se hizo adicto a las galletas Oreo y era común verlo pasear por los pasillos de la base comiéndolas. Batman le entregó el liderazgo del equipo cuando, exasperado, le gritó, y cito textualmente: ¡Esta liga es un chiste! ¡Estoy harto de hacer de canguro de unos idiotas! ¡¡¡DIMITO!!! (Batsnunca lo reconocerá, pero seguro que estaba harto de oír chistes sobre sus batorejas. Pero siguió visitándolos de vez en cuando)
  
 

Mr Milagro. Uno de los Nuevos Dioses del Cuarto Mundo. Vino a la tierra con su mujer, Big Barda, de Apokolips en busca de una vida tranquila. Inició una carrera de artista del escapismo. Se unió a la Ligapor recomendación de Oberón, su representante, para tener más éxito
 


Oberón
. Enano de pasado circense con bastante mala leche, Llegó a ser la mano derecha de Maxwell Lord.

Fuego. Ex-espía portuguesa con poderes de… bueno, fuego.
 
Hielo. Curiosamente la mejor amiga de Fuego. Una tímida e inocente descendiente de dioses nórdicos con poderes de… bueno, hielo (¿Qué esperabais?)




Guy Gardner
. Un Green Lantern bravucón ultraderechista. Fan declarado de Ronald Reagan y Rambo. No le caía bien a nadie del equipo, pero no le importaba porque él tampoco los soportaba (excepto Hielo, con la que tuvo un par de citas, siempre con nefastas consecuencias)

 
 


Blue Beetle
. Ted Kord, creador de Industrias Kord. Genio inventor, acrobático experto en lucha cuerpo a cuerpo. Pero más dado a reírse y bromear de/con sus compañeros que de entrar en acción. Tanto es así que termino por descuidar su forma física y engordó de manera que apenas le valían las mallas.

 
Booster Gold. Estrella de fútbol americano del siglo XXV.  Caído en desgracia al pillarle trapicheando en apuestas de sus propios partidos. Tras “agenciarse” unos cuantos cacharros del futuro se vino al siglo XX en busca de dinero, fama y gloria.

Elongated Man. Ralph Dibny, un dicharachero detective de goma y su mujer, Sue, ya antiguos miembros en la edad de plata de la Liga, se unieron a la sede europea.
 

 

Rocket Red 4. Ruso comunista pero amante de la cultura occidental.

 
 


Capitán Atom. Ex-militar y líder del grupo con sede europea.



 

L-Ron. Un robot lameculos (y muy bueno, además) extremadamente eficiente. Entregado a la Liga por parte de una mega corporación interestelar de comerciantes cuyo lema era: o comercias o exterminamos tu planeta
 

La serie tuvo tanto éxito que la JLIse dividió en dos grupos. Uno con base de operaciones en América, retornando al título de JLA, y otro en Europa, con título de JLE
 
Algunas de las historias de Giffeny De Matteis que más se recuerdan trataban de escenas cotidianas, como una mudanza a la nueva sede en New York ¿Qué otro grupo podría intentar aparcar su jet en la azotea de un edificio que no estaba preparado para soportar ese peso? O cuando la sección europea de la Liga se vio obligada a tomar clases nocturnas de francés, donde coincidirían con unos supervillanos que necesitaban aprender el idioma para atracar un banco. Era genial verles pasar notitas en clase al darse cuenta de que compartían aula con la JLE. O ¿Por qué no se van a poder ir juntos los alienígenas del grupo de fiesta y cena… con nefastas consecuencias? O reunir a un montón de superhéroes con la intención de hacer entrevistas de trabajo en vistas de ampliar el grupo. Ya sabemos que reunir a tantos capas en un mismo lugar no puede acabar bien.  Unas de mis favoritas: cuando Blue Beetle y Boster Gold “toman prestado” los fondos de la Liga para montar un casino con el nombre del grupo en una isla caribeña VIVA. Y, además les saltan la banca (… pobres). Y cuando un periodista sensacionalista les roba la basura para escribir un artículo sobre la JLAen la que no salen muy bien parados. No os creeríais la de información que se puede sacar de unas bolsas de basura.


Entre tanto también hubo historias con un claro mensaje antinuclear o lo desfasada que era la idea de que un grupo de superhéroes centraran su atención solo en USA, añadiendo una visión global. Incluso llegaron a salvar el mundo unas cuantas veces.
 
Cuando Giffen y De Matteis pasaron la antorcha a los siguientes guionistas, estos volvieron a incluir en la formación a algunos de los grandes pilares del universo DC como Superman,  el Green Lantern Hal Jordan o Aquaman. Se acabaron las risas y volvieron tiempos de aventuras anodinas, cayendo las ventas de nuevo. Se hicieron varios experimentos, a cada cual más espantoso que ni voy a citar (¿a quien se le ocurriría crear Extreme Justice?  Un intento de seguir la moda que imperaba a mitad de los 90 al más puro estilo del Young Blood de  Image. ¡¡¡¡¡¡Por diooooooooos!!!!!!). Una cuesta abajo que solo consiguió frenar Grant Morrison, devolviendo a la JLAel interés y el éxito que merece.
 
Puede que esta encarnación no fuese la más poderosa o la que más heroicidades realizó, pero sin duda alguna es a la que más cariño se le cogió. Releer un número de la JLI (o varios, ya que cuando empiezas no puedes parar) es como reencontrarse con unos viejos amigos y echarte unas risas con ellos recordando viejas locuras de juventud en la que los tiempos eran más fáciles y sencillos. Y si lo haces con el Steve Mcqueen o el From Langley Park to Memphis de Prefab Sprout de fondo, mucho mejor.
 



Continúa en la segunda parte