miércoles, 28 de octubre de 2015

Fuera de Serie: Show me a Hero y The Casual Vacancy, Dos Miniseries Sociales

Por Álvaro Tejero


Mientras cinco o seis series centran todo el foco mediático recolectando todos los premio posibles y otras doscientas luchan por abrirse un hueco en el saturado panorama televisivo, dos miniseries se han estrenado este 2015 sin llamar toda la atención que merecían. Una británica y la otra estadounidense. La primera con una escritora de masas detrás, la segunda bajo el auspicio de una de las mentes más respetadas de la ficción televisiva pero sin el apoyo de la audiencia. Ambas con mucho en común: política, conflictos sociales, comunidades cerradas, hipocresía, muerte, tragedias. Cada una con su tono, sus objetivos y particularidades geográficas. Show me a hero y Una vacante imprevista.


Una Vacante Imprevista:


Después de lograr un éxito literario de la magnitud de Harry Potter, cualquier proyecto posterior de J.K. Rowling será un fracaso por comparación. Dará igual su calidad. Intentando escapar del famoso mago la escritora se lanzó a un completo cambio registro escribiendo una novela "adulta". Las buenas críticas no fueron suficiente y la posterior adaptación televisiva tampoco ha ayudado a su éxito.

Un cambio aparente, ya que eliminada la magia y las aventuras muchos de los temas siguen ahí: lucha de clases, racismo, orfandad, crisis educativa, acoso, egoísmo, odios generacionales, miedo a lo extraño...afirmaría que es la mejor adaptación del espíritu de Harry Potter.

En un imaginario y típico pueblo inglés de la campiña la repentina muerte de un miembro del concejo parroquial desencadenará una sórdida batalla por ocupar su puesto entre las distintas facciones de la comunidad y así lograr sus objetivos en la votación sobre la construcción de un complejo de lujo en el pueblo que sustituiría a un club social que ayuda a los más desfavorecidos. Este hecho provocará la erupción de todos los conflictos y secretos soterrados que acumulan sus habitantes. Un juego de hipocresías, mentiras, sexo y demás instintos bajos del ser humano que afectaran trágicamente a los miembros más vulnerables de la comunidad.

Mientras los adultos juegan su partida de ajedrez, serán sus hijos quienes sufran las consecuencias. Las élites, tanto conservadoras como progresistas, no despertarán hasta la desgarradora muerte que cierra el relato. Una tragedia de la qué es culpable todo el mundo. Los actos tienen consecuencias, aunque muchas veces las sufran quiénes no deben.

Todo ello contado con un tono de fábula, de atmósfera un tanto onírica y actuaciones algo histriónicas que aumentan lo terrible de las imágenes y las situaciones. Un reparto de sólidos actores británicos (destacar a la novata Abigail Lawrie) y un director experimentado en adaptaciones televisivos consiguen una miniserie de una deslumbrante factura y una gran dureza emocional.


Show Me a Hero:


David Simon. Ese nombre significa un acontecimiento para la crítica televisiva. Extraordinarias críticas y una audiencia fiel pero escasa. Tendrán que pasar años para que adquiera la fama que merece su último producto. O quizá no. Ahí tenemos el caso de Generation Kill.

Si Una Vacante Imprevista apuesta por la fábula para contar la terrible realidad Show me a Hero es prácticamente un docudrama. Respecto a su anterior miniserie bélica, Simon ha intentado rebajar lo árido de su propuesta con la presencia de Paul Haggis en la dirección y la colaboración de Bruce Springsteen en la banda sonora. A Haggis le encantan las historias de conflictos sociales entre las diferentes comunidades (ahí tenemos Crash) y las historias con multitud de personajes que se van cruzando. Realiza un trabajo de una elegancia extrema, dotando a la miniserie la apariencia de una película de seis horas y consiguiendo momentos de gran fuerza emocional (sobre todo en los tres primeros) aunque quizá le faltó material en los últimos capítulos. Un trabajo difícil, sobre todo si tenemos en cuenta las bruscas y continuas elipsis que forman el guión de Simon y sus colaboradores.

"Show me a hero and I'll write you a tragedy". A partir de esta cita de F. Scott Fitzgerald se construye el relato. Un héroe por accidente, simplemente por realizar lo correcto y aplicar la ley en un momento determinado, en busca de reconocimiento por su tarea y de escapar al olvido. Un personaje que borda Oscar Isaac.

En medio de la crisis que vive el mundo en todos los sentidos, Simon opta por retroceder treinta años para mostrar como los problemas se repiten históricamente. Él no juzga, muestra. Ofrece las distintas visiones de un problema y toda la capa de grises existente. En este caso de la lucha por la construcción de viviendas sociales en los barrios acomodados de blancos en la ciudad de Yonkers y la consiguiente división de toda la ciudad. Habla de política, de la adicción al poder, de los extremismos y fanatismos, del racismo y prejuicios de todas las partes, del significado de hogar y comunidad, de la mentira de los políticos exigidas por sus votantes, de la familia y el compromiso y de cómo debería hacerse la integración. Nos ofrece otra lección norteamericana de la importancia de la separación de poderes y del imperio de la ley. Pero por encima de todos estos temas habla de las personas y es ahí donde radica la fuerza de su relato.

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