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Por Isaac  Moreira

Malos de postín
Había bastantes ganas de ver la película. La elección del grupo/personajes para que DC siguiera abriéndose camino en el cine sorprendía bastante. En vez de escoger a uno de las grandes figuras de la casa van y eligen a un grupo de supervillanos apresados por el gobierno para usarlos en peligrosas misiones secretas ocupándose de los trapos sucios de Estado Unidos. Desde luego parecía que Warner/DC había dado un paso acertado para desmarcarse de la trayectoria de Marvel y ofrecer algo diferente. Era una oportunidad para tener todas las ventajas del género de superhéroes y, a la vez, realizar un film más maduro, más osado y más macarra de a lo que estamos acostumbrados.
Lo menos que uno podía esperar de estos personajes es cinismo, traiciones, puñaladas traperas (literalmente), conflictos internos pero sin chorradas, que son asesinos y locos, ¡¡oiga usted!!! Cada cual dispuesto a salvar su propio culo a cualquier precio o, como mucho, intentar formar equipo para jugársela al gobierno.  Lamentablemente no ha sido así. El Escuadrón suicida ha caído en los típicos clichés de cualquier otra película de grupo de superhéroes. Otra vez tenemos a un conjunto de personajes que terminan formando piña para salvar al mundo de forma desinteresada y que, en solo unas pocas horas, muestran una camaradería exacerbada. Alguno incluso los reconoce como “su nueva familia”. Por supuesto cumple con todos los clásicos momentos de: presentación de personajes, reunión de personajes, acción donde empiezan a formar equipo y momento de tribulación tras el que deciden salvar al mundo arriesgando sus vidas.
Si nos paramos a analizar un poco más detenidamente a los componentes del escuadrón encontramos personajes sin carisma, sin motivaciones convincentes. Katana, Killer Croc y el Capitán Boomerang están ahí de relleno. El personaje militar de Scott Eastwood es un pelele incapaz de estar al mando de la misión. La Encantadora es muy insulsa. No da sensación de peligro ni de poder ni de nada. Sencillamente se dedica a moverse raro cubierta de CGI, y hasta esto lo hace mal. Viola Davis como  Amanda Waller se dedica a repetir su papel de la serie Cómo defender a un asesino: cara impasible y muy poca mala uva. Cuando Waller es uno de los personajes más duros y desalmados (dentro de los “buenos”) del universo DC. El Joker de Jared Leto es decepcionante. Un gánster psicópata simplón y sobreactuado. Se echa MUCHO de menos los escalofríos que producía Heath Ledger. No es imprevisible ni inteligente ni astuto. ¿Dónde está ese Joker maquiavélico y manipulador? Me temo que desapareció para siempre con Ledger. Además no se ve ninguna química con Harley Quinn /Margot Robbie.
Los únicos personajes que sobresalen algo en pantalla son Deadshot y Harley Quinn.  Aunque Will Smith vuelve a su papel de Will Smith en vez de acoger al personaje de Deadshot. En lugar del cínico asesino que conocemos de los tebeos tenemos a un padre buscando la redención por amor a su hija. Una fórmula de la que se está abusando más de la cuenta y que ya cansa. Mientras, Margot Robbie ofrece una Harley Quinn brillante, dinámica y divertida. Una de las pocas razones por las que ver la película.

A nivel de dirección, guión, música y montaje el film tiene también bastantes defectos.
El primer error ya es de concepto. El tipo de misión a la que son enviados no corresponde con el tono del grupo. Habrían encajado mucho más en una trama al estilo misión imposible en lugar de enfrentarse a una amenaza mágica.  El segundo error, y más importante, es un guión demasiado simple en todos sus aspectos. Pasan las cosas y aparecen personajes sin mucha explicación (el Joker sale de la nada varias veces porque sí. Sin ver cómo ha llegado hasta allí. Lo mismo se puede decir de Amanda Waller). No hay ningún desarrollo de los personajes, muy planos en general. A su vez, tiene tantos que es imposible que individualmente tengan  un momento estelar o algo que les haga especiales.
Como ya he dicho, el guión revisita los típicos lugares comunes de este tipo de películas. Los enemigos a los que se enfrentan son un ejército de masillas inhumanas. ¿Tanto miedo da combatir contra un ser humano de verdad? En todas las películas del género el/ los protagonistas matan robots, extraterrestres o criaturas mágicas/extradimensionales. Imagino que se debe a un desesperado interés por producir una película para todos los públicos. Sinceramente, pensaba que el Escuadrón Suicida rompería con este tabú. El rival no es más que otro “malo final de pantalla” y la última batalla termina sin épica ninguna.
El montaje tipo videoclip es caótico. Las presentaciones de los personajes se hacen largas y no aportan mucho. Los flashback están metidos con calzador y cortan la fluidez del film. Seguramente la cinta habría salido ganando si se concretara más la historia y se organizaran mejor las escenas. Así se hace larga. Tampoco ayuda el exceso de canciones en demasiados momentos en un descarado intento de construir una cinta molona.
David Ayer tenía una materia prima de lujo para poder hacer una película sobresaliente y se ha quedado en lo de siempre pero con un sabor más amargo todavía. Imagino que a más de a uno le pesará lo que podría haber sido y no fue.
Nota: 4,5