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Por Isaac Moreira

Marvel sigue exportándose a la pantalla grande con paso acertado, enriqueciendo su universo cinematográfico. Si Guardianes de la galaxia lo expandió a las aventuras cósmicas, Dr. Strange nos abre las puertas de la magia y a otras dimensiones.
Aunque nos encontramos con una película de presentación tiene buen ritmo y, pese a la simpleza de su trama, cumple con su cometido. Benedict Cumberbatch encaja como un guante dentro de su personaje, aunque no salga de su registro habitual. Stephen puede recordar a un Tony Stark místico: un exitoso y arrogante hombre que cae en desgracia y resurge con su egocentrismo reconvertido en heroísmo.
Visualmente la película es una delicia: la manera de deformar la realidad, como en una especie de Inception visto por un caleidoscopio; los viajes por otras dimensiones, auténticos paseos psicodélicos; las formas astrales y las proyecciones de energía mágica son fabulosas.
Por supuesto, hay bastantes diferencias respecto a los tebeos. Cambios de sexo y/o raza de algunos personajes (el Anciano pasa a ser Anciana y Mordo es de raza negra). Personajes fuera de contexto (Wong y Hermano Voodoo) que podrían haber sido más aprovechados. Igualmente, la adquisición de Stephen Strange de sus habilidades y objetos mágicos es  algo precipitada, como si Marvel necesitara un hechicero supremo al 100% a toda costa, sin dejar evolucionar al personaje. Aún así, en general, son concesiones aceptables y funcionan en pantalla.
También hay defectos. En el apartado referente a la magia se ha perdido parte de la espiritualidad y ritualismo. Se echa en falta oír a Strange invocar el poder de los Vishanti o a las Bandas carmesíes de Cyttorak al realizar sus conjuros. El humor blanco, tan característico de los films de Marvel sobra en muchas ocasiones. En Dr. Strange debería haber predominado un tono más serio, que no oscuro. En su lugar tenemos chistecillos más propios de Guardianes de la galaxia o Ant Man y con menos gracia, que además restan importancia a los enemigos de Strange y a las artes místicas.
Aún con esto, es una película correcta, entretenida y disfrutable. Como viene siendo habitual gustará a los profanos, la aprobarán los Marvel zombies y decepcionará a los fans del personaje. Por cierto, hay dos escenas postcréditos de propina. 
Nota: 7