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Por Álvaro Tejero

¿Qué es Hasta el último hombre? Una explosión. Una enorme explosión de emociones y sentimientos, de valores y creencias, de fe e ideales, una explosión de terror y ternura, de locura y paz, de amor y valentía, una explosión de amistad y compañerismo, de agonía y sacrificio. Una auténtica explosión de cine más brutal y potente que cualquiera de las producidas durante la batalla por tomar Hacksaw Ridge.

Es fácil imaginarse los motivos que han atraído a Mel Gibson de la historia real del objetor de conciencia y héroe militar de la II Guerra Mundial Desmond Doss. El soldado Doss, miembro de la iglesia adventista del séptimo día, es un personaje lleno de demonios pero de fuertes creencias y capaz de brillar en la oscuridad, un hombre que decidió enfrentarse a la violencia de la guerra sin tocar jamás un arma, introduciéndose en el infierno en la tierra y encontrando en él al Dios celestial.

Gibson vuelve a contar con un personaje principal lleno de pasión, envuelto por un mundo de enorme violencia y que no dudará en enfrentarse al resto de la sociedad en la defensa de sus valores, llegando al sacrificio como una salida viable y loable. Todo ello no hubiera sido posible de no contar con la extraordinaria actuación de Andrew Garfield, que realiza un acto de entrega física y mental que se corresponde con la visión de su director.

Tremenda intensidad narrativa cuenta con el apoyo de un trabajo técnico perfecto. Hasta el último hombre toma, 18 años después, el relevo de Salvar al Soldado Ryan como nuevo hito del cine bélico. Jamás el espectador había vivido de tal manera el horror de una batalla;  no es una simple cuestión física de sentir cada bala o trozo de metralla pasar a tu lado, es la capacidad de terrorífica empatía emocional que consigue con el espectador: lloras cuando tu compañero cae derribado al lado, tu cuerpo se paraliza y eres incapaz de continuar avanzando, balbuceas de pura rabia y te sujetas sin resultado las tripas mientras se te escapan de las manos.

Mel Gibson es ya uno de las mejores contadores de historias que existen. Guiando a la audiencia por el camino que quiere, pasando de un género y emoción a otro sin dudar un instante. Con Hasta el último hombre ha alcanzado la perfección.

Nota: 10