miércoles, 8 de febrero de 2017

Crítica: Elle

Por Paco Latorre


Buen tiempo y psicoanalistas me ha costado deshacerme en buena medida de mi natural snob -y es que es de guasa cósmica haber sido siempre el raro y luego querer hacérselo- con sobreactuada tendencia al si el vulgo gusta yo me cago en ello.

Elle es para la platea apuesta segura: un héroe de nuestra ralea como Paul Verhoeven y el magma que es Isabelle Huppert. Con las uñas largas por delante y la leche agriada, unodebería  ir dispuesto a cagarse un poco en las expectavivas y sobre todo en los expectantes; porque sí, Verhoeven explota el molómetro -sigo diciendo que Robocop me parece la película más violenta que he visto y un deber moral para ser ciudadano- y a la Huppert da respeto pensar en besarla en la mejilla. Pero incomprensible me resulta ese redescubrimiento de culto a una mierda como Showgirls o la retranca con una película dejà vu -por muy Verhoeven que sea- como Starship troopers , y mejor no hablo de ese género propio que la crítica más idiota y destroyer ha parido como peli de la Huppert junto a la hipersexualización de una mujer que da para pillar datos si subes en el ascensor con ella pero que no le falta ser menos iguana para llegar al templo de otra Isabelle (por ejemplo).


Lo que pasa es que mediatizar Elle por estas peteneras sería imperdonable. Es la mejor película de Verhoeven desde Desafío Total y, atentos a la definición, una maravillosa cabronada. Lo es para con sus personajes y para con su espectador potencial. Más allá de unas lecturas de pretensión cuanto menos elitista-¿psicoanalítica? ¿sociología?   vamos hombre, no me jodan- a Verhoeven le ha salido  un bromazo muy serio y una punká guadianesca: no sabemos hasta que punto la seriedad de una película rodada en francés para un público burguesito en el gusto que necesita su dosis de perversidad colinda con la intención de reírse de él como de sus personajes. Porque con los segundos uno no sabe si el juicio del director holandés va desde la burla, el asco o el medio para pasárselo perita. O incluso una compasión innecesaria. ¿Quieren ustedes ver Elle como un fresco sesudo de una sociedad consumida en la represión y destruída en la falta total de empatía y comunicación? Ahí la tienen, no voy a discutir lo que es obvio. Pero me quedo con una exploitation de bohemio lujo idiota con su humor negrísimo, erotismo del tiempo, lo mucho que parece le gusta Hitchcock a Verhoeven y la impresión de que he visto una de violación y venganza especialmente dedicada a todos nosotros, idiotas. Bravísima.

Nota: 9

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