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Por Isaac Moreira

…viene de la primera parte.
ANTES CONOCIDOS COMO LA LIGA DE LA JUSTICIA

La era de la Liga de la Justicia de Keith Giffen y J. M. DeMatteis había pasado, otros autores se hicieron cargo de la JLA con menor o mayor acierto, y con el tiempo volvió a estar formada por los grandes clásicos de la casa: Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Green Lantern, J´onn J´onzz… entre otros. Mientras la gran mayoría de los integrantes de la JLI fueron quedando en el limbo de los héroes. No tenían serie propia y solo aparecían esporádicamente como invitados en algún número de otras colecciones.
Sin embargo, la JLI dejó una huella tan grande en los aficionados al cómic que en el 2003 DC le encargó una miniserie de 6 números a Giffen y DeMateis (totalmente desatados) y a un Maguire que había refinado su técnica hasta alcanzar la perfección.
Y volvió el BWA, HA, HA, HA, HA aún más grande que antes. Con los autores liberados de la presión de ser los responsables de las aventuras de La Liga de Justicia, más el hecho de que los personajes no tuvieran colección propia, les otorgó una libertad creativa que supieron aprovechar para alegría de los aficionados. Así nació: Antes conocidos como la Liga de la Justicia.
El primer número comienza con Maxwell Lord, tremendamente aburrido, que quiere rememorar sus días en el negocio de los superhéroes (y de paso ver qué puede sacar con los derecho del nuevo grupo).
Max servirá como hilo conductor haciendo un desternillante repaso de lo que han sido las vidas de cada uno de sus antiguos camaradas:
L-Ron tras años de servir hamburguesas en un Mcdonalds para ganarse el permiso de residencia en la Tierra se ha convertido en un robot sarcástico e irónico que mantiene su intrínseco peloteo (no lo puede evitar, está en su programación).
Blue Beetle vuelvealgo más maduro y con problemas de corazón (parece que todas esas pizzas y demás comida basura que se metió durante sus días en la JLI le han pasado factura). Hace tiempo que se ha retirado del negocio de los superhéroes, pero lo que Max quiere, Max lo consigue. Así que Beetle vuelve a enfundarse las mallas sin ninguna gana. Ya tenemos pesimismo y desidia dentro del grupo.
Elongated Man y Sue Dibny tras una larga temporada de vida tranquila y casera, Ralph y su mujer están tan aburridos que aceptan unirse al grupo incluso antes de que se lo ofrezcan.
Fuego durante este tiempo ha estado viviendo de una pagina web en la que vende imágenes suyas en llamas alimentando las fantasías sexuales de los frikis.
Capitán Atom tiene una carrera superheroica en decadencia, con enemigos decadentes y diálogos aún más decadentes lo que hace que no le cueste volver a trabajar para Max. No puede caer más abajo (o eso es lo que él creía).
Booster Gold se dedica a vivir la vida casado con una adinerada señora sexagenaria. Parece que le va muy bien hasta que ve la oportunidad de librarse de su odiosa mujer si se une al grupo. Ay, Booster
Capitán Marvel es uno de los pocos que mantiene la dignidad y declina la oferta de L-Ron para unirse al grupo, ya que recuerda sus días en la JLI como los peores de su historia. Sin embargo, su dulce e inocente hermana, Mary Marvel, decide unirse al grupo (pobre, no sabe lo que le espera).
Todos ellos forman Los Supercolegas. Los héroes de la calle. Baratos, sin ánimo de lucro (¿estando Maxwell Lord de por medio? Ejem, ejem…) y accesibles al ciudadano medio. Así reza su campaña de marketing.  
Reacción de los Supercolegas tras ver el video promocional de Max Lord
Los diálogos son delirantes, inteligentes y graciosísimos. Sus aventuras cada vez más patéticas. Ni siquiera se enfrentan ya a supervillanos. Ellos mismos crean sus propios problemas (algunos heredados de los tiempos de la JLI). Y cuando crees que la cosa ya no puede ir a más, Giffen y DeMatteis le dan otra vuelta de tuerca más absurda todavía. De hecho, a la poderosa y actual Liga de Justicia, no le queda más remedio que ir a supervisar los actos de Los Supercolegas, para vergüenza de J´onn J´onzz, antes de que terminen desencadenando una guerra intergaláctica.
Esta miniserie tuvo tanto éxito que DC les encargó otra más. Giffen, DeMatteis y Maguire, que saben aprovechar las oportunidades nos regalaron otra obra maestra titulada No me puedo creer que no sea la Liga de la Justicia. Esta vez con apariciones de más energúmenos procedentes de la JLI como Guy Gardner (nuestro Green Lantern menos-favorito), Power Girl o Hielo.
 
Los autores, en plena forma y disfrutando de lo lindo con su trabajo, demostraron que habían vuelto para quedarse, pero algo estaba ocurriendo en los despachos de los jefazos de DC. Se avecinaba una crisis que arruinaría los planes de Giffen y compañía. Tiempos oscuros se cernían sobre el  universo DC que impactarían de lleno en algunos de los protagonistas de Los Supercolegas  y todo cambiaría para siempre.