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Por Iván Fanlo

Tras su polémica en el pasado  festival de Cannes, a partir de la cual en la muestra solo se podrán estrenar films que también pasen por las carteleras francesas, Okja ya ha llegado al catálogo de Netflix. Controversias aparte, el nuevo film de Bong Joon-Ho (Memories of murder, Snowpiercer) debería significar, al menos para mí, un punto de inflexión dentro del canal de streaming. Su cuenta pendiente desde hace tiempo es realizar filmes propios realmente interesantes, como ya han hecho con alguna de sus series y/o documentales. Más o menos han conseguido subir ese peldaño.

Como buena película coreana, nadie debería sorprenderse a estas alturas de los muchos estilos y géneros diferentes que el film abarca o de sus cambios de tono. Okja es un cuento para niños con toques de ciencia ficción, es una parábola animalista, es cine de acción, es una comedia alocada, un film de aventuras. En Okja hay super-cerdos, niñas valientes,, el “Frank de la jungla” más pasado de rosca que nunca veremos, una CEO malísima, heroes activistas. Okja no deja indiferente.

Aunque seguramente nos gusten más las anteriores películas de Joon-Ho, el mensaje de este nuevo film resuena una vez terminado. Y es que como mínimo todos deberíamos, ya no  cambiar nuestros hábitos alimenticios, pero si plantearnos lo que comemos y todo lo que hay detrás de la industria alimenticia en general y de la cárnica en particular. Okja puede parecer una fábula, pero en muchos aspectos es la triste y dura realidad.

Nota: 6,5