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Dossier; El Western del Siglo XXI

Por Álvaro Tejero

El western no está muerto, pero tampoco está vivo. Llegó al siglo XXI de vuelta de todo. Ha pasado por fases de esplendor y decadencia, ha reinado y sido olvidado, creador de mitos que luego fueron destruidos, ha tenido una visión crepuscular para renacer una y otra vez. Con la particularidad de ser un enorme cajón de sastre en el que cabe cualquier combinación.¿Cómo acercarte al western y dejar huella, contar algo nuevo o simplemente respetarlo? El homenaje puede convertirse en copia, el realismo histórico ahogar el alma de la historia, la ironía distanciarte demasiado, la innovación destruir el género y la intelectualidad mal entendida dormir al espectador. A pesar de todo, el western ha conseguido sobrevivir, vivir actualmente su enésimo renacer y dejar en estos 17 años una serie de obras de gran interés provenientes de múltiples cinematografías y de enorme variedad temática; todas ellas bajo la alargada sombra del camino marcado por Clint Eastwood anteriormente.

Se pueden apreciar además ya una serie de características comunes: se ha cerrado el foco sobre historias de pocos personajes, de una gran psicología, extrayendo de lo mínimo grandes lecciones históricas; las guerras indias y las grandes columnas de caballería con sus trajes azules han quedado en el olvido a pesar de estar tan de actualidad el tema racial; la mujer ha tomado el centro del relato para recordarnos que ellas también conquistaron el oeste y el tema religioso con la pérdida de fe ha sobrevolado muchas películas que también han abrazado el terror como segundo género.
El western viene definido por una serie de elementos comunes, una serie de claves temáticas, espaciales o iconográficas. La única limitación impuesta aquí es la temporal, tomando desde mediados del XIX hasta los inicios del siglo XX como límite ya que westerns urbanos y actuales darían para otro dossier. Unos encontraran ausencias y otros sorpresas, siempre quedando alguna en el tintero que el autor agradecerá que le hagan ver. Aquí van 17 acercamientos al western para estos 17 años de siglo.


EL PERDÓN (The Claim, Michael Winterbottom, Reino Unido, 2000)
El ecléctico Winterbottom con el personal Michael Nyman en la música adaptando una obra de Thomas Hardy a la fiebre del oro de California y la llegada del ferrocarril. Lógicamente estamos ante una película distinta. El estilo particular del director lleno de planos detalle, desenfoques, primeros planos de multitud de rostros, saltos de eje y un montaje particular consiguen transmitir la enorme fuerza emocional de esta tragedia romántica en medio de dos mundos que colisionan y del que solo puede salir un superviviente. Un enorme Peter Mullan gobierna un pueblo hasta que el tren, un rifle más joven y mujeres de su pasado llegan para destruirle, por mucho que se resista en medio de ese blanco paisaje que determina sus vidas. Esta vez Winterbottom acertó.


OPEN RANGE (Kevin Costner, USA, 2003)

Kevin Costner le debe todo al western: el impulso a su carrera, su éxito total y una de las caídas en desgracia más brutales de la historia del cine; ya que aunque sea en el futuro o teniendo agallas en los pies el sigue siendo el protagonista de un western. Y con otro western intentó recuperar el prestigio y su dignidad. Open Range tiene grandes aciertos como ese realista y sensorial tiroteo final o el gran amor por el género pero también peca de idealismo, exceso de metraje y miedo al error. En toda la película está presente la caída de Costner que al igual que su personaje intenta recuperarse sin conseguirlo del todo. Robert Duvall y Annette Bening le sostienen y acompañan durante todo el metraje con enorme cariño.


EL ÚLTIMO SAMURAI (The Last Samurai, Edward Zwick, USA, 2003)

Sí, El último samurái es un western. Cambias a los samuráis por los sioux y estás viendo Bailando con lobos, igual que Los Siete Magníficos son Los Siete Samuráis en un poblado mexicano. No alcanza el sentimiento y placidez de su molde, le sobra metraje a pesar de durar menos, y los lucimientos con la espada de Tom Cruise son tan innecesarios como increíbles. Pero tenemos a un oficial de caballería atormentado por las guerras indias, que se redime en medio de los supuestos “salvajes” e incapaz de lograr con ellos un Little Bighorn porque el señor Omura no olvida las ametralladoras Gatling como si hizo Caster. Una batalla final llena de épica sobre el fin de una era, de una brillantez formal exquisita que se ve algo empañada por ese final impostado para que la estrella sobreviva.


LA PROPUESTA (The Proposition, John Hillcoat, Australia, 2005)

Si la conquista del oeste norteamericana fue dura no lo fue menos la creación de Australia. Una tierra de carceleros y convictos con aborígenes sufriendo en medio. La Propuesta es un western brutal, una historia de venganzas familiares y sangrientas en el que las moscas y la suciedad traspasan la pantalla mientras el horizonte nos abruma. Como es habitual en la dupla Hillcoat – Nick Cave, historias de gran potencial con atmosferas asfixiantes e interpretaciones potentes sufren de ritmo irregular y de falta de cohesión, consiguiendo grandes escenas aisladas que son mejores que el conjunto de la película. Un poco de misticismo nativo para terminar la mezcla.


ENFRENTADOS (Seraphim Falls, David Von Ancken, USA, 2006)

Tomando como excusa una sencilla venganza personal de un oficial confederado contra otro de la Unión (un duelo de interpretación Neeson – Brosnan de gran altura), el director televisivo David Von Ancken construye una metáfora sobre la guerra civil de los Estados Unidos de América a la vez que nos hace recorrer los elementos clave de la conquista del oeste (caravanas de pioneros, construcción del ferrocarril, hombres de las montañas, ladrones de bancos…) en cada enfrentamiento de los protagonistas. Enfrentados es una especie inferior de Los Duelistas cambiando el escenario de las guerras napoleónicas por el del western, al que se le va un tanto la mano al final con los simbolismos.


EL TREN DE LAS 3:10 (3:10 to Yuma, James Mangold, USA, 2007)
James Mangold adora el western, le da igual que su protagonista sea un mutante con garras o unos policías de Nueva Jersey (consiguiendo además la mejor actuación de Stallone, merecedora de premio, en Copland). El Tren de las 3:10 es la actualización más natural del género en este siglo. Con un absoluto conocimiento de las reglas del western, Mangold mejora y renueva un clásico de los 50 (el remake del mismo título dirigido por Delmer Daves). Le añade intensidad, dinamismo, dureza y cinismo. Ahonda en la carga psicológica del mismo mediante un duelo actoral brillante entre Bale y Crowe a la vez que aporta brío a las escenas de acción para acabar con un final sorpresivo. Un western lleno de pasión.


VALOR DE LEY (True Grit, Joel Coen y Ethan Coen, USA, 2010)

De un remake a otro y de nuevo una mejora sustancial respecto al original. Los hermanos Coen se ponen líricos es está fábula en la que una niña se convertirá en adulta mientras asiste a los últimos combates de unos gigantes que ya son casi leyenda. Un canto de amor al western que huye de grandes discursos para apelar al corazón en una película llena de melancolía y sentimiento. Jeff Bridges lidera este western de otro época dando el relevo a la futura estrella Hailee Steinfeld con un sobrio Matt Damon sirviendo de bisagra.


TRACKER (Ian Sharp, Nueva Zelanda, 2010)

Esta película no estrenada en España ofrece un western en un escenario nada habitual. En Nueva Zelanda, con un veterano de la última guerra bóer que es incapaz de dejar las armas, contratado para perseguir a un maorí acusado del asesinato de un inglés. Los impresionantes paisajes de la patria de Peter Jackson y la extraordinaria actuación de Ray Winstone guían esta intensa cacería humana que deviene en un enfrentamiento a múltiples bandas. Todo ello sirve para hablar de la brutalidad de la guerra, del colonialismo inglés, del exterminio maorí, o del racismo latente. Mientras en los Estados Unidos se abandona el tema indio en los western situados en el siglo XIX para trasladarse a la actualidad, en las antípodas cogen el relevo.


RANGO (Gore Verbinski, USA, 2011)

Vale, hago trampa aquí, Rango transcurre en la actualidad, pero Rango es una película inclasificable que está en contra de cualquier atadura y en el pueblo de Dirt siguen en la segunda mitad del XIX. Gore Verbinski merece más crédito del que tiene y aquí ofrece algo único, una auténtica locura visual llena de 200 referencias, detalles y homenajes por minuto no solo al género que aquí tratamos. Pero sin ninguna duda Rango es un western, tanto por argumento, como por personajes como por elementos visuales y sonoros. Duelos, persecuciones y diálogos propios para un director que sí comprende las reglas del western y del cine de animación, superando sus ya de por sí espectaculares set pieces de sus propuestas de personajes de carne y hueso.


EXIT HUMANITY (John Geddes, Cánada, 2011)
Una película canadiense de 300.000 dólares de presupuesto situada en las postrimerías de la Guerra de Secesión estadounidense y convirtiendo a la habitual fauna de renegados, desertores y víctimas vista en muchas películas en zombis. Increíblemente salió bien. Exit Humanity está construida como un poema narrado por la profunda voz de Brian Cox sobre el viaje de un hombre en un mundo en descomposición. Una gran capacidad para disfrazar las estrecheces del presupuesto superando en terror y sentimiento a otros zombis más famosos. Un western peculiar.


DJANGO DESENCADENADO (Django Unchained, Quentin Tarantino, USA, 2012)

Siendo de quién es, Django es ante todo una película del género Tarantino antes que cualquiera otra cosa. Y es de las ocasiones en que acertó y las concesiones a los fans y a su propio ego no destruyeron la obra. Tarantino construye un western mortalmente divertido, que detrás de la verborrea brillante y la abundante sangre inocua consigue decir más sobre el racismo y la terrible vida de los afroamericanos que la ganadora del Oscar del año siguiente. Django desencadenado mejora el Spaghetti western que adora su director y sobrevive como puede a su incapacidad de cerrar la película después de dos horas de brillante trabajo de dirección.


EL LLANERO SOLITARIO (The Lone Ranger, Gore Verbinski, USA,2013)

Una cinta a la que se la califica de tonta como si fuera la versión femenina del personaje de Johnny Deep. Y ninguno de los dos lo es. De nuevo aparece aquí Verbinski con su particular visión del western para ofrecer una película excesivamente larga, irregular, que combina errores y aciertos pero llena de libertad, capacidad de riesgo y sin miedo al ridículo. El Llanero Solitario rinde homenaje y capta la esencia de los seriales de principios del siglo pasado, del cómic y del slapstick llegando a su máximo en esa persecución a bordo de los trenes que nos recuerda la época de Buster Keaton. Y además, se atreve a ponerse seria en algún momento y lo consigue, con esa carga suicida de la tribu india al ferrocarril lleno de uniformes azules en mitad de la noche.


EL VALE OSCURO (Das Finstere Tal, Andreas Prochaska, Austria, 2014)

A un aislado pueblo de los Alpes llega un misterioso hombre venido de los Estados Unidos trayendo consigo la fotografía; vestido de negro y de pocas palabras desencadenará una venganza terrible en esa comunidad dominada por un clan. La sombra de Eastwood no es que esté presente, es que es una película que hubiera hecho Eastwood en la década de los 80. Sam Riley se viste de Eastwood  y con un poco de misticismo y terror entre el opresivo paisaje protagoniza un Spaghetti oscuro con cierta demora y algún exceso final. Para el recuerdo queda uno de los trabajos fotográficos más impresionantes de los últimos años a cargo de Thomas W. Kiennast.


DEUDA DE HONOR (The Homesman, Tommy Lee Jones, USA, 2014)
Deuda de Honor es tan árida para el espectador como el paisaje de Nebraska para los personajes. Una película sin ningún tipo de concesión sobre el papel de las mujeres que acompañaban a los hombres a la frontera del Medio Oeste. Mujeres que o se volvían tan duras como el terreno o eran derrotadas por él, dejando de ser de utilidad para sus maridos. ¿Y entonces, qué hacer con ellas? Ahí arranca Deuda de Honor, que sin contar con el alma del anterior trabajo de Tommy Lee Jones (Los tres entierros de Melquiades Estrada), termina convirtiéndose en una película sobre la caridad en un tiempo y lugar en el que no se estilaba. Actos de caridad que duelen. Hilary Swank compone otro personaje igual de fuerte, generoso y necesitado que en Million Dollar Baby para una obra que ya vale la pena por la escena del hotel.


FORSAKEN (Jon Cassar, Canada, 2015)


Leer Critiquilla de la película.


EL VALLE DE LA VENGANZA (In a Valley of Violence, Ti West, USA, 2016)

Viendo la carrera anterior de Ti West dedicada al terror era difícil prever este giro en su carrera. Su origen se nota en la construcción de muchas escenas de la película con un suspense que hiela la sangre y luego corre con facilidad. Ethan Hawke es un soldado con síndrome de estrés postraumático que huye hacia México de la guerra y llega a un pequeño pueblo dominado por Travolta con un prostíbulo como centro. No se les ocurre otra cosa que matar al perro de Hawke desencadenando una venganza a fuego lento que no se imaginaban, llena de un humor negro autoconsciente que nunca va en perjuicio de la historia. El Valle de la Venganza funciona también como poderosa alegoría en la que el arcángel San Miguel se abate sobre Sodoma y Gomorra en el oeste. Destacar la gran actuación de Taissa Farmiga componiendo una adolescente-mujer para el recuerdo.


BRIMSTONE (Martin Koolhoven, Holanda, 2016)

Existen pocas películas que no te dejen dormir bien por la noche; Brimstone es una de ellas. Brutal thriller en el que Guy Pearce emula a Robert Mitchum en La Noche del Cazador, dando vida a un pastor calvinista en su persecución de la muda Elle Fanning. Una venganza construida en cuatro actos con referencias bíblicas, con Pearce como espectro infernal seguidor del Antiguo Testamento, conduciéndonos por un viaje de prostitución, abusos, suicidios, ahorcamientos, incestos y automutilaciones pero en el que la elegancia de Koolhoven es tal que consigue que la violencia moral sea mucho mayor que la física. Un crudo retrato de lo que vivieron muchas mujeres para abrir la frontera y llena de múltiple lecturas a cada cual más devastadora. Pecado y retribución.