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Por Isaac Moreira
…Viene de la primera y segunda parte.

EL FIN DEL BWA, HA, HA, HA, HA!!!!
-La maldición de la JLI-
Como dijimos en la anterior entrega sobre la Liga de la Justicia Internacional, Keith Giffen, J. M. DeMatteis y Kevin Maguire habían vuelto a hacernos reír juntando a algunos de los miembros más emblemáticos de la JLI y tenían pensado hacerlo durante mucho tiempo. Por desgracia, y muy a nuestro pesar, los tiempos estaban cambiando en el universo DC. Comenzaba una nueva era de oscuridad y tragedia donde ya no había cabida para el Bwa, ha, ha, ha, ha!!!!
Y esta nueva era dio comienzo con un demoledor golpe a los antiguos miembros de la JLI, en especial a los Superamigos y, concretamente a Ralph Dibny: el asesinato de su mujer, Sue Dibny.
La muerte de Sue sirvió para romper la aparente inocencia de las aventuras de la Liga de la Justicia durante la edad de plata. Brad Meltzer y Rags Morales consiguieron un gran y emotivo efecto con Crisis de identidad, donde se descubre cómo algunos de los miembros de la Liga se dedicaban a mantener el simplista status quo héroe/villano hasta la próxima aventura. Mientras Superman, Batman, Wonder Woman volvían a sus quehaceres, Green Arrow, Zatana, Hawkman y otros tenían que ocuparse de los villanos capturados. Un trabajo feo… muy feo. El asesinato de Sue Dibny sacó a la luz los trapos sucios y surgió recelo, desconfianza y enemistad entre algunos de los miembros de la Liga.
Por supuesto, estos sucesos echaron por tierra los planes de Giffen, DeMatteis y Maguire. DC tenía un camino muy marcado hacia una era más oscura y no contaba con ellos. Desde luego, era impensable que las historias de los Superamigos continuaran después de Crisis de identidad.
Pero la cosa no paró allí. El evento estelar que haría temblar al universo DC en el 2005-2006, Crisis infinita, necesitaba de un  prólogo que preparase al lector para lo que se avecinaba. Algo que impactase a los fans para mostrar que la cosa iba en serio: Cuenta atrás a crisis infinita. En este one-shot de 80 páginas vemos como Blue Beetle descubre indicios de una gran amenaza contra la comunidad metahumana. Sin embargo, sus años de bufón en la JLI han hecho mella en su reputación. A pesar de sus intentos por avisar a los demás superhéroes, estos no le escuchan o no le creen. Hace tiempo que ya nadie le toma enserio. Al final, sin ningún apoyo, decide hacer frente a la amenaza él solo, sabiendo que es muy posible que no salga con vida. Y así es. Ted Kord, Blue Beetle II, muere apaleado, esposado y de rodillas con una bala en la cabeza. Una escena dura en la que dejan bien claro que Ted Kord ha muerto. No hay vuelta atrás.
Hay que alabar el gran trabajo de los autores, ya que consiguieron una despedida para Blue Beetle heroica y triste. Y sobretodo con gran sentimiento y respeto para/con Ted Kord. (Debo reconocer que aún hoy, cuando me acerco al final del cómic, se me asoma una lagrimilla).
Pero este número no es como un cuchillo en el corazón del fan de la JLI solo por la muerte de Beetle, sino porque su asesino es… Maxwell Lord. Max se revela como el líder de una organización secreta que lleva años planeando cómo acabar con los metahumanos. De hecho, reconoce haber estado inutilizando a la JLI desde dentro.
Para los fans de la JLI esto es un sinsentido por parte de la dirección de DC. Y no quiero ni pensar cómo se lo tomarían Giffen y DeMatteis. Se dice que ambos se enfadaron con DC. De hecho abandonaron la editorial durante un tiempo y el trío realizo algún trabajo para Marvel (muy recomendable leer Defensores: les llamaban… los defensores).
Por supuesto los crímenes de Max no quedaron impunes y murió a manos de Wonder Woman. Diana le rompió el cuello sin miramientos ya que es la única opción de liberar a Superman del control mental al que le somete el exlider de la JLI.
Después del desenlace de Crisis infinita, DC desarrolló 52. Un proyecto muy interesante en el que veíamos la vida de algunos personajes durante un año entero, semana a semana, con un número semanal (de ahí su nombre: las 52 semanas del año). Una de las historias se centraba en Ralph Dibny, que aún no había superado la muerte de su mujer. En esta serie intenta encontrar un medio de resucitarla. Al final, la historia termina con la muerte de Ralph, aunque no es un desenlace tan triste. En su última viñeta le vemos reunido con Sue y haciendo lo que más le gusta; investigar un misterio desde el más allá.
Tampoco J´onn J´onzz, uno de los personajes más poderosos de DC, pudo escapar de la maldición de la JLI. Como Blue Beetle, fue asesinado en un golpe de efecto previo a la Crisis final de Grant Morrison. Capturado por un grupo de supervillanos, vivió drogado e inutilizado hasta que Libra, sicario de Darkseid, le atravesó el pecho con una lanza flamígera, después expusieron su cuerpo colgado del planeta Marte en el planetario de Nueva York como señal para los demás superhéroes.
Este crimen dejaría muy afectados a todos. J´onn J´onzz siempre fue la constante de la Liga de la Justicia. Ha sido su centro de gravedad desde el primer día. En Crisis final: réquiem, Peter Tomasi y Doug Mahnke le hacen un bonito homenaje, con un guiño muy emotivo a la era Giffen, DeMatteis donde Batman se despide a solas de su viejo amigo dejando una Oreo sobre su tumba (como recuerdo de tiempos mejores).

Quizá estas muertes de miembros clave de la JLI (Sue Dibny, Blue Beetle y Maxwell Lord, Ralph Dibny y J´onn J´onzz) sean los más impactantes porque su asesinato tuvo gran repercusión dentro del universo DC. Sin embargo ya antes habían fallecido muchos personajes que militaron en la Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis. Algunos incluso dentro de la era de la JLI. Unos eran personajes menores, otros no tanto. Por nombrar algunos Crimson Fox (las dos, ya que vestían el uniforme dos hermanas gemelas), General Glory, Rocket Red 4, Hielo, Doctor Fate, Hechicera Plateada, Big Barda, Mister Miracle, Orión, Lightray, Kilowog, Metamorfo… Con el tiempo algunos han resucitado (¡¡Ey!! Son tebeos de superhéroes. Si al editor le interesa siempre hay trucos para hacerlos volver). Otros no.

De todas formas uno no puede dejar de pensar en lo irónico de que muchos de los personajes que vivieron ajenos al drama y oscurantismo de finales de los ochenta, que fueron sinónimo de alegría y diversión durante tanto tiempo, tuvieran giros y finales tan trágicos, como si de una maldición se tratase. Digamos que en cada nueva saga/arco argumental, en la que el universo DC iba a pasarlo mal, se necesitaba una muerte trágica de un integrante de la JLI. Así, eliminando a ese personaje, que aún evoca una era donde todo era más sencillo y alegre, la historia se torna un poco más oscura y se consigue el ambiente deseado. Como una declaración de intenciones de la editorial: “¿Recordáis a todos esos personajes con los que lo pasabais tan bien? ¿Los que servían de cobijo a los que buscaban aventuras luminosas y os hacían sonreír? Pues bien, se acabaron las risas. Ahora la cosa va en serio”.
No obstante, gracias al multiverso DC y a que muchos seguimos acordándonos con cariño de aquella época y de esos personajes, aún se pueden encontrar pequeños destellos de los reyes de la sit-com superheroica como en Liga de la Justicia 3000 (y seguro que no será el último).
El BWA, HA, HA, HA, HA!!! ha muerto.
Larga vida al BWA, HA, HA, HA, HA!!!