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Nacho Vigalondo es un cineasta que intenta ir siempre un paso más allá con sus películas, con mejor o peor resultado, sí, pero ofrece algo diferente en cada una de ellas y eso es algo digno de respeto. En el caso de Colossal ha conseguido elevar una premisa de lo más absurda (una chica que cuando se emborracha aparece un monstruo gigante que destroza Seúl y, de alguna forma, están conectados) a algo mucho más relevante y de múltiples lecturas.
Es difícil hablar de Colossal sin hacer spoilers ya que los grandes méritos del film se encuentran ocultos tras un par de giros en la trama. Sí se puede decir que lo que parece una comedia pseudorromántica ligera aburridilla con Kaiju de por medio se va tornando en algo mucho más oscuro, ganando interés a medida que avanza la trama. Colossal  se adentra en temas como -¡¡¡Cuidado!!! Lo que viene a continuación, aunque no cuente nada específico, podría considerarse SPOILER- la responsabilidad, el alcoholismo o la violencia de género de forma sutil (… y no tan sutil en algunos casos) y de manera muy inteligente.
A parte, hay que aplaudir la huida de estereotipos, tanto masculinos como femeninos, y la resolución final del film. No es fácil encontrar un final que esté a la altura teniendo en cuenta el crescendo de los acontecimientos de la película y Vigalondo lo ha conseguido.
No se dejen engañar por las apariencias. Vean Colossal con la mente abierta y déjense sorprender.

Nota: 7

Isaac Moreira