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Por Ivanckaroo Banzai

“¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es una modelo israelí!”

¡Al fin DC hace una película de superheroes! Y antes de que nadie se me lance al cuello, ya sé que está la trilogía del murciélago de Christopher Nolan por ahí danzando; pero me refiero al llamado Universo Cinematógráfico. Un concepto acuñado para agrupar las muchas películas de superhéroes Marvel dentro de un mismo espacio y que DC ha copiado sin piedad y sin conquistar ni crítica ni audiencia. Si bien Disney-Marvel está siguiendo en sus producciones, como mínimo, cierta regularidad y buen hacer, la competencia ha ido dando palos de ciego con productos cuestionables. Las razones del desbarajuste son variadas y lógicas: prisas por haber arrancado su “universo” más tarde, urgencia por alcanzar en tres películas lo que Marvel ha estado madurando en quince, la decisión de usar un estilo narrativo y visual grimoso y sobre todo darle las riendas de su proyecto al director con menos ideas del planeta, Zach Snyder. La factoría de cómics californiana nos ha aburrido o perturbado con tostones hipertrofiados como Man of Steel, castañas incongruentes como Batman v. Superman y embrollos de montaje como Suicide Squad, cinta que pasará a la historia por tener más agujeros en la trama y el montaje que páginas de guión.

Sin muchas expectativas llegaba a la cartelera Wonder Woman habiendo visto la forzada aparición del personaje en Batman v. Superman y lo poco ilusionante que resultaba la interpretación de Gal Gadot como princesa de Temiscira. El éxito de Wonder Woman ha sido una grata sorpresa en un verano que está viendo patinar o descalabrarse directamente grandes producciones como la enésima secuela innecesaria de Piratas del Caribe, el regreso de Luc Besson a la space opera con su Valerian, Alien CovenantLa Momia… incluso muy buenas películas como La guerra del planeta de los simios no están consiguiendo el respaldo de butacas esperado. Es una pena que Wonder Woman se haya visto envuelta en otra tediosa guerra de sexos en las redes sociales usamericanas que por suerte no ha llegado a España, quizás por la misma razón que la Mujer Maravilla no ha funcionado tan bien aquí en taquilla; y es que el personaje en sí nunca nos ha interesado mucho. El caso es que, al final del camino, Wonder Woman es entretenida e interesante y Cazafantasmas 2016 no. Por eso la primera va camino de conseguir 600 millones de dólares más que la segunda habiendo costado casi lo mismo. Lo demás es señalar a la luna y mirarse el dedo.

Wonder Woman es la historia de una modelo israelí que vive en una isla oculta a los ojos del mundo, habitada por mujeres guerreras y la ex de Sean Penn. Viven en paz y armonía preparándose para una eventual batalla contra Ares, dios griego de la guerra, hasta que un avión se estrella en sus costas con el capitán Kirk a bordo. La revelación de que el mundo está en plena Primera Guerra Mundial hace que Diana quiera dejar su carrera de modelo, recoja el petate y se aliste como voluntaria para derrotar a Ares, a quien ella considera responsable del conflicto.

Primero hablemos de Wonder Woman como persona, la mujer maravilla a la que admirar por ser ejemplo de presentes y y futuras generaciones: Patty Jenkins. Una directora sin experiencia en cine de acción que ha llenado de personalidad y humanidad una película DC, algo que hasta ahora parecía impensable. Lástima que en las escenas de acción esté bastante verde y sean lo menos inspirado de la cinta notándose claramente la mano de Zach Snyder en la composición de muchos planos, con cámara lenta por un tubo, efectos digitales sorprendentemente cantarines, por no decir mediocres, y poses molonas.
Entre su buen hacer están la construcción de escenas de interacción entre los personajes con la generosa ayuda de un guionista pluscuamperfecto para esta producción como es Allan Heinberg. Da gusto ver a los actores dialogando en vez de exponiendo, como viene siendo costumbre. El gran acierto de este dúo creativo es construir relaciones naturales e integrar a Diana en la Europa de 1919 sin estridencias. La inmersión de Diana en el mundo podría haber sido un festival de choques culturales elevados al cliché, y sin embargo esos contrastes se nos muestran con humor cuando toca, con seriedad cuando se exige y con ligereza siempre sin perder ni un ápice de complejidad. Valga como ejemplo una pequeña escena de apenas unos segundos en la que Diana, con toda la naturalidad del mundo, abre su abrigo en plena calle del Londres conservador de principios del XX mostrando sus piernas e inmediatamente Chris Pine va a taparla. Aquí tenemos varias fases; el personaje de Chris Pine (Steve Trevor) es quien conoce dónde están, cuándo están, las convenciones sociales que corresponden a ese dónde y ese cuándo y, aunque a él no le importe que Diana enseñe las piernas, las tapa para evitar posibles consecuencias negativas. Por otro lado está el personaje de Gal Gadot que actúa como el Superman de Christopher Reeve, con condescendencia y cierta piedad ante las absurdas costumbres  que presencia. Viene de un lugar de libertad donde no hay ese pudor con las piernas y desde luego podría reventar a cualquiera que le reprobara enseñar muslo, y sin embargo se deja tapar porque sabe que Steve lo hace por una razón aunque ella no la entienda ni comparta. Quizás alguien opine que Diana debería subirse en una caja y dar un discurso feminista, pero ahí entra el último aspecto de la escena; el guión no pretende (ni puede) cambiar la realidad de 1919 desde una perspectiva contemporánea. Muestra lo que había, lo lamentables que eran ciertas situaciones y sigue adelante porque Diana tiene la misión de parar todas las guerras para siempre. Cuando la diferencia de sexos no la frena en su objetivo enarca la ceja en plan “en fin, humanos….”, pero cuando sí entorpece su camino se pone seria, dice lo que tiene que decir y los bramidos sobre su condición de mujer le importan clarísimamente un pimiento. Además, a aquellos que montan en cólera con esta Wonder Woman acusándola de poco feminista, espero que no se les escape que la película ha sido prohibida en varios países por el mero hecho de que a la protagonista la parió su madre en Israel. El mundo contemporáneo no está como para dar lecciones a 1919.

Pez fuera del agua aparte, la película habla del sacrificio, de la fuerza de voluntad, incluso de sexo. Y la gran lección que aprende Diana es que no todo es bien o mal, blanco o negro; hay matices, hay grises, hay dudas, las cosas pueden parecer sencillas y ser en realidad complejas hasta lo imposible. ¿Salvar una vida? ¿Dos? ¿Y si sólo puedes salvar una vida entre mil? ¿Cuál eliges? ¿Cómo eliges? ¿Dejas morir a alguien para poder salvar a dos? El personaje de Diana se ve saturado por las ganas de salvar a todo el mundo y no poder, sumando además la paradoja de que para salvar la vida de una persona tenga que matar a muchas. La respuesta acaba siendo: intentarlo. Hacer lo mejor que se pueda sin desfallecer para proteger la vida.  Y por eso Wonder Woman es la primera y hasta el momento única película del Universo DC con superhéroe. Diana sale de las trincheras y se enfrenta sola al mal, llenando de esperanza a los soldados que salen al combate inspirados por el acto de valentía que están presenciando. Al final, cuando el polvo se asienta y vuelve a brillar el sol, Wonder Woman desciende entre la muchedumbre y… la aplauden. Sonríen, bailan, la abrazan y le dan la mano agradecidos. Es el nacimiento del Superhéroe, con mayúscula. En contraposición tenemos la escena de Batman v. Superman donde el kryptoniano baja flotando con un niño rescatado de un incendio. Oscuridad impregnada de fuego, cámara lenta, música ominosa y una muchedumbre en silencio, hipnotizada, apelotonándose alrededor de un hierático Superman para poder tocarlo. Ese es el nacimiento del tirano, el sujeto en cuyo nombre los fanáticos matan.

A nivel interpretativo, todos bastante bien. En el caso de Gal Gadot incluso sorprendentemente bien. No sé si ha tomado clases de interpretación desde su aparición en la chufa de Batman y Superman o se debe a un gran trabajo por parte de la directora. Yo me inclino por lo segundo. No olvidemos que alguien con la cara de cera como Mickey Rourke dio una interpretación merecedora del Óscar con El luchador. Para que se vean los resultados de una buena dirección y un buen guión. Había muchas dudas con Gadot porque no deja de ser una modelo sin experiencia en papeles protagonistas; y si bien es cierto que tiene unas facciones que evocan a una belleza clásica (en términos grecorromanos) su particular acento y su físico más bien delgado no parecían a priori lo más adecuado a la hora de darle el papel de poderosa amazona. Nos encanta que al final haya resultado un acierto. Tiene esa media sonrisa a lo Christopher Reeve, es muy expresiva y además, ¡qué demonios!, es guapísima.
Chris Pine nunca cansa con ese halo perpetuo de pícaro encantador que tan bien maneja. Su química con Gal Gadot es instantánea y da gusto verlos juntos aportándose puntos de vista el uno al otro.
El villano es David Thewlis, gran actor cuya mayor virtud es crear personajes que crean repulsión; aquí está más comedido que de costumbre pero cumple sin problemas, si bien es bastante ridículo verle con una armadura que sólo le sentaría bien al Schwarzeneger de 1986.
Entre el plantel de secundarios nos encontramos con eternos malos de película como Danny Huston, Ewen Bremner a quien jamás se le quitará esa cara de yonqui empanado que luce desde Trainspotting, Elena Anaya en un papel que podría haberse aprovechado mucho más y Robin Wright, buenísima actriz cuya presencia aquí se hace extraña dada su tendencia a interpretar personajes asqueados de la vida.

Una agradable sorpresa que no parece que vaya a continuar con La liga de la Justicia, pero esperemos que vuelva con bríos en Wonder Woman 2, donde supongo que explicarán todas las dudas argumentales que genera la existencia de Wonder Woman en la Segunda Guerra Mundial. ¿Intervino aplastando a Hitler y en el Universo DC no llegó a haber nazismo ni guerra? ¿Estaba de vacaciones? ¿Pasó de hacer nada? ¿Intervino en plan comando como el Capitán América? ¿Si al Capitán América lo usaban como producto de marketing y hasta tuvo una exposición con sus hazañas, no sería lógico que Wonder Woman, con poderes mucho más potentes y llamativos fuera mundialmente reconocida? Hay un agujero de verosimilitud a tapar ahí. Mientras tanto…

Nota: 7,5