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Por Ivanckaroo Banzai

“Somos los E…E…E…Eeeeeewoks. Y en el bosque nos encontrarás”

¡Pasen y vean, niños y niñas! ¡El mayor espectáculo del mundo! ¡Observen cómo George Lucas aprovecha que no puede tener un poblado entero de wookies para reconvertir a Chewbacca en peluches! ¡La máquina de hacer dinero nunca se detiene con Lucasfilms!

Qué poquito faltó para que El retorno del Jedi se convirtiera en una patochada para niños de guardería, pero poquito poquito. Y pensar que David Lynch o David Cronenberg estuvieron cerca de dirigirla. ¡Qué peliculón habría sido!
Tras la espantada rebelde, la cuadrilla del Halcón Milenario rescata a Blade Runner y después se dirigen raudos y veloces a destruir la Estrella de la Muerte 2.0 que están fabricando los malos en la órbita del planeta merchandising. Allí destruyen robots gigantes con lanzas, matan soldados con armadura a pedradas y Leia pierde la virginidad sin incurrir en endogamia. Mientras tanto, Luke hereda de su padre por la vía rápida y el Emperador acojona, tronco, acojona sin necesidad de dar volteretas con Yoda como en la célebre Battle of Inserso del Episodio 3.

El retorno del Jedi es… su escena final. El conflicto interior de Darth Vader, la momentánea caída en el lado Oscuro de Luke y por supuesto el Emperador. Todo lo demás es desechable. De acuerdo con que la escena del monstruo de Sarlac tiene su emoción, la persecución entre los árboles está bien y los ewoks son monos pero es metraje que por momentos casi bordea el infantilismo, el humor tonto y la más absoluta pereza. Menos mal que las partes más tontas, casi todo el segundo acto, no llegan a niveles de La amenaza fantasma o el golpe a la franquicia habría sido muy duro. Por suerte la trilogía se cierra más que bien, con un villano a la altura, la redención de Darth Vader y todos felices y comiendo perdices o lo que sea que coman en la luna de Endor. Humanos, creo. Pensaban comerse a Han Solo a fin de cuentas.
El presupuesto es aproximadamente el triple que en la primera parte y luce muy bien salvo los ewoks, que cantan a disfraz cosa mala con esas bocas estáticas. Todos los actores vuelven, incluyendo a un Harrison Ford que ya en aquel entonces estaba planteándose vivir de las rentas, algo que llevaría a cabo tras La última cruzada pocos años más tarde. Si alguien destaca por encima del resto es Ian McDiarmid haciendo de Emperador y creando un villano tan clásico que parece sacado de la época dorada de Disney. Totalmente exagerado, gesticulando y riendo como el malo malísimo que es un personaje así. Mención especial también para Carrie Fisher, luciendo tan atractiva que fue el primer mito erótico de millones de adolescentes.

Irregular y por momentos a punto de caer a plomo pero digno final de trilogía.

Nota: 6,5