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Por Isaac Moreira

EL FIN DEL MUNDO PUEDE SER DIVERTIDO

¿Es Thor Ragnarok un acierto de Marvel o es un Thor indigno para/con los lectores de los tebeos? La respuesta como viene siendo habitual desde hace tiempo es sí y no.

Desde luego la película funciona para los espectadores de Marvel Studios. Tiene muy buen ritmo. No hay una sola escena de descanso. Todas tienen algo que mantienen al espectador enganchado, ya sea acción, humor o avanzar en la trama. Sin embargo, los auténticos fans del Dios del Trueno pueden salir bastante molestos con este nuevo enfoque: la comedia.

Sí, Thor Ragnarok es una comedia. En un principio podría resultar extraño e insultante –para muchos ha sido así- ya que la llegada del Ragnarok supone la destrucción de Asgard y la muerte de los asgardianos. Tal acontecimiento debería ser tratado con dramatismo y solemnidad. Sin embargo, nos encontramos con un Thor despreocupado, dicharachero y gracioso. A pesar de que su mundo está condenado y ya ha asistido a la muerte de personas muy importantes para él, sigue teniendo tiempo para una sonrisa y una réplica graciosa. Desde luego, es una conducta muy alejada del Thor de los cómics, serio, regio, responsable… Pero esto no te lo planteas hasta salir del cine y recapacitas sobre la película porque durante su visionado te lo has pasado muy bien. Ha sido entretenida y divertida. Tom Hiddleston y, sobretodo, Chris Hemsworth tienen talento para la comedia. A ambos se les nota muy cómodos en su papel y son capaces de reinterpretar a sus personajes en clave de humor.

En gran parte, el responsable de este giro de género es Taika Waititi, uno de los creadores de Lo que hacemos en las sombras. Aunque siempre permitan vislumbrar algo de la personalidad de sus directores, guionistas, etc, Marvel Studios mantiene un férreo control sobre sus producciones y la libertad creativa es escasa. Ahí tenemos el ejemplo de Joss Whedon, que se marchó de Marvel extenuado tras Vengadores: la era de Ultrón o Edgar Wright que terminó por abandonar Ant-Man después de estar años trabajando en la preproducción. En esta ocasión, Kevin Feige ha reconocido darle a Taika Waititi la libertad suficiente como para hacer la película que él quería. Waititi domina muy bien los ritmos y la comedia, la acción está muy bien rodada y las escenas a cámara lenta de Hela incluso tienen cierta belleza visual. Vemos su huella en el Gran Maestro, donde Jeff Goldblum recuerda más al personaje de Waititi en Lo que hacemos en las sombras que al maquiavélico personaje de Marvel. Lo mismo sucede con Karl Urban, su Skurge (el Ejecutor) es un simple secundario cómico, aunque tiene un pequeño gran momento de homenaje a la época de Walter Simonson. Hulk y Bruce Banner también son llevados a la comedia con buen tino. Solo Hela se salva del género y nos vuelve a recordar que la cosa va en serio, con ella no hay chascarrillos  y la verdad es que se agradece. Le habría quitado la presencia que Cate Blanchett le otorga a la Diosa de la muerte. Es una pena que no haya tenido más minutos en pantalla y no se haya podido desarrollar el personaje más allá de la amenaza de turno. El punto negativo se lo va a llevar Valquiria. No por cómo se ha levado a pantalla el personaje, o porque una vez más una actriz negra interprete a un personaje blanco en los tebeos –a estas alturas esas cosas deberían no importarnos- sino porque Tessa Thompson se empeña a interpretar a Valquiria más como si fuera una diva de R&B de éxito que una guerrera por naturaleza.
Sobre el crossover Ragnarok/Planet Hulk, funciona bien en pantalla. Esa pelea entre Thor y Hulk es muy buena pero es una pena haber gastado una carta tan buena como Planet Hulk, ya que es la película que todos los fans quieren ver del Goliat Esmeralda. Con esto se pierde una de las mejores ideas para una película en solitario de Hulk. Sin duda habría sido mejor una trama centrada en el Ragnarok donde se pudiese aprovechar de pleno una historia tan potente como la caída de Asgard, donde Hela habría podido brillar mucho más, donde las muertes de personajes importantes tuvieran algo de relevancia y hubiera algo de carga emocional. Porque, al final, te quedas con la sensación que Thor ha pasado por el Ragnarok de forma superficial. No le ha supuesto un punto de inflexión más allá de su poder, no le ha hecho evolucionar mental ni espiritualmente.

Hay muchas razones por las que dar palos a Thor Ragnarok. Todas ellas por el poco respeto que se ha tenido al personaje y al cómic. Pero si te olvidas de eso, es una buena película. Da a raudales lo que ofrece: diversión y entretenimiento.

Mención especial para la aparición del Doctor Extraño. Un Stephen Strange que ya se comporta como el Hechicero Supremo. Mención especial para Mark Mothersbaugh, que, sin llegar al nivel de la banda sonora de Tron: Legacy de Daft Punk, ha conseguido mantener algo de su personalidad dentro la norma marcada por Marvel. Mención especial para las múltiples autoreferencias que rozan lo paródico (la representación teatral de Matt Damon, Sam Neill y Luke Hemsworth, cuando Hulk hace lo mismo con Thor que lo que hizo con Loki en Los Vengadores…). Mención especial para la estética Kirby que homenajea el centenario de su nacimiento.

Desde luego, Marvel ha encontrado “la fórmula”= humor+acción+humor. Y parece que les cuesta salir de ella. En algunos casos la clavan, como es el caso de Spider-Man: Homecoming o Guardianes de la Galaxia (la primera). En otros casos la apuran al límite como en Doctor Extraño o Guardianes de la Galaxia (la segunda). Pueden acomodarse con “la fórmula”, lo que provocaría una homogenización de sus producciones y encontraríamos el mismo tono, los mismos giros, los mismos chistes… despojando al UCM de la riqueza que aporta cada personaje al Universo Marvel. Tendrán que empezar a arriesgar con otros géneros para evitar la repetición ¿Por qué ese miedo de Marvel de acercar el misterio, incluso el terror al Doctor Extraño? Seguro que encajaría perfectamente.

 

NOTA 7